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Creéis que es normal que en una empresa una tercera parte de los contratados indefinidos renuncien en un periodo de 2 años y no hagan nada.
Una panificadora pierde 14 indefinidos de 45 en dos años y nadie mueve un dedo
¿Es normal que una empresa pierda a un tercio de su plantilla fija en dos años y la dirección mire para otro lado? En una industria alimentaria panificadora, de unas 45 personas con contrato indefinido en un área concreta, se han ido 14 en ese periodo, según el relato de un forero que conoce el caso de primera mano. A eso se suman los temporales que no renuevan: en torno a 20 por año, según el mismo relato. El primo del narrador llevaba más de un año queriendo salir y acabó marchándose por colapso físico y mental.
La pregunta no es por qué se va la gente. Es por qué nadie con poder de decisión parece considerar eso un problema.
Renunciar al fijo: la señal que las empresas no quieren leer
Un contrato indefinido era, hasta hace no tanto, el suelo del mercado laboral. Renunciar a él sin tener otro firmado es una decisión que casi nadie toma por capricho. Cuando lo hacen 14 personas en dos años en el mismo departamento, el patrón deja de ser casualidad y pasa a ser diagnóstico.
El caso que abre esta historia tiene todos los ingredientes clásicos: turnos que la plantilla defiende porque las noches pagan más, un ambiente que nadie describe como bueno y una dirección que, cuando alguien se va, simplemente cubre el hueco. El primo del narrador se marcha con dos subidas de sueldo este año y una pendiente para el siguiente. Es decir, no se va por dinero. Se va porque ya no puede más.
Hay quien sostiene que el problema es de los trabajadores, que la gente no quiere trabajar y que la culpa siempre es de los demás. Es la autocrítica que nunca llega. Y hay quien responde con un dato incómodo: en sectores como la alimentación, la construcción o la hostelería, las condiciones llevan años sostenidas sobre la premisa de que siempre habrá alguien desesperado dispuesto a aceptarlas.
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El mercado cambió y las empresas no se enteraron
El argumento más repetido en el análisis es que el mercado laboral ya no funciona como hace una década. Con menos paro en algunos sectores y más opciones para el trabajador, la vieja estrategia de apretar hasta que aguante se agota. Una asesoría cercana al narrador cierra trimestres con volúmenes de beneficio comparables a los de antes de la crisis, de forma generalizada. Las empresas no están ahogadas. Están acostumbradas.
El problema no es la falta de candidatos. Es la falta de voluntad para cambiar lo que hace que se vayan. Un cálculo que circula en el sector apunta a que las mermas en producción o la pérdida de personal clave pueden comerse buena parte del beneficio bruto, que en alimentación ronda entre el 3% y el 10%. Cuando un trabajador se vuelve imprescindible y se va, hay empresas que tardan años en reponerse. Algunas acaban pagando por fuera al que se fue para que forme a su sustituto.
La paradoja es que ese coste no aparece en la cuenta de resultados como una pérdida directa. Aparece como rotación, como «es lo que hay». Y mientras tanto, el que se queda mira alrededor y hace cuentas.
El coste real de no retener: formación, mermas y clientes
En una pyme, un aumento de mermas en producción puede llevarse por delante gran parte del beneficio. En una panificadora, la producción no se improvisa: turnos, maquinaria, tiempos de fermentación. Cada baja voluntaria implica formación, curvas de aprendizaje y errores que se pagan en producto perdido. Si el que se va era de los que sacaban el turno adelante, el agujero se nota.
El relato de los que se quedan es siempre el mismo: se van los buenos, se quedan los que no encuentran otra cosa o los que ya no pueden moverse. Y la dirección interpreta esa selección inversa como estabilidad. No es estabilidad. Es resignación con fecha de caducidad.
Hay quien describe el fenómeno como una jungla donde comes o te comen, con jefes que no se ponen firmes, compañeros que se escaquean y una sensación general de que el esfuerzo no tiene recompensa. En ese contexto, el contrato indefinido deja de ser un premio y se convierte en una trampa: te ata a un sitio del que quieres huir.
La pregunta que la empresa no se hace
Nadie con responsabilidad sobre esas 45 personas ha movido ficha de forma visible. No hay plan de retención, no hay revisión de condiciones, no hay autocrítica pública. La maquinaria sigue funcionando porque siempre hay alguien dispuesto a entrar por la puerta que otro acaba de cruzar en sentido contrario.
Eso funciona hasta que deja de funcionar. Y cuando deja de funcionar, la empresa descubre que el problema no era la gente. Era no haber querido verlo antes.
Mientras tanto, el que se fue duerme mejor. Eso, en un mercado laboral que presume de moderno, sigue siendo el indicador más honesto de todos.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«La gente si no hace noches se mosquea por qué es menos dinero, lo fundamental es que la gente contenta no está y se han ido 14 pero casi todos si pudieran se irían.»
— ediedee · Turnos y descontento laboral
«Las empresas de este estilo se han acostumbrado a machacar a los trabajadores y que estos aguantarán por necesidad y como ya no hay tal necesidad pues se van yendo.»
— ediedee · Estrategia empresarial agotada
«En la industria de la alimentacion siendo hombre ni se te ocurra currar.»
— Pacolae Ceaușescu · Condiciones de género en el sector
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
La empresa no retiene y es su culpa45%
El mercado laboral y las ayudas explican todo30%
Es un problema estructural del sector25%
📌 DATOS
14 indefinidos de 45 se han ido en dos años en un área de la empresa
Unos 20 temporales por año no renuevan su contrato
El primo se va con dos subidas de sueldo este año y una pendiente para el siguiente
Los beneficios brutos en el sector rondan entre el 3% y el 10%
El primo llevaba más de un año queriendo irse
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Puede una empresa obligar a un trabajador a quedarse si quiere irse?
No. En España, un trabajador con contrato indefinido puede dimitir cuando quiera, con preaviso según convenio. La empresa no puede retenerlo por la fuerza. Lo que sí puede hacer es mejorar condiciones para que no quiera irse, algo que en este caso no consta que haya ocurrido.
¿Qué coste tiene para una empresa la rotación de personal?
Cada baja implica selección, formación y curva de aprendizaje. En producción alimentaria, además, mermas y errores que se pagan en producto. Si el que se va era clave, el impacto puede durar años y obligar a contratar apoyo externo para formar al sustituto.
📅 EVOLUCIÓN
Año 1El primo empieza a plantearse dejar la empresa por agotamiento
Año 2Se acumulan las bajas voluntarias: 14 indefinidos de 45 se han ido
Año 2La empresa ofrece dos subidas de sueldo y una pendiente, pero no retiene
Año 3El primo se marcha por colapso físico y mental
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose de por qué los turnos de noche se defienden internamente aunque desgasten: la plantilla se mosquea si no los hace porque cobra menos
✓El cálculo de cómo un aumento de mermas en producción puede comerse gran parte del beneficio en una pyme alimentaria
✓El caso de empresas que acaban pagando por fuera al trabajador que se fue para que forme a su sustituto
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