La selectiva diversidad de los anuncios de cerveza
Cuando una marca quiere vender cerveza en verano, el público del anuncio siempre es joven, blanco y atractivo. Las calles aparecen limpias, la gente alegre y la música pegadiza. Pero basta echar un vistazo a cualquier fiesta mayor de barrio para preguntarse: ¿dónde están los jubilados que son el 90% del público real? ¿Y los vecinos de origen extranjero?
La crítica recurrente a estos spots es que dibujan una realidad edulcorada que no existe. Los anuncios evitan sistemáticamente a las personas mayores, a las familias con niños pequeños y a los grupos étnicos que sí forman parte del paisaje urbano. Sin embargo, cuando la misma marca lanza una campaña de responsabilidad social o de igualdad, de repente encuentra hueco para la diversidad. La conclusión es obvia: la inclusión solo interesa cuando vende una imagen progresista, no cuando toca retratar la realidad cotidiana.
El debate sobre la representación en
publicidad no es nuevo, pero tiene un punto ciego: el público que las marcas consideran 'no aspiracional' queda sistemáticamente fuera de los anuncios de consumo. La ironía es que luego se llenan la boca con la diversidad en sus informes de sostenibilidad.