Todas menos mover la antena: radiografía de una generación
¿Cuántas de estas cosas has hecho? Comprar un vinilo. Mover la antena del televisor hasta que la imagen dejara de nevar. Grabar una canción de la radio. Cargar un juego. Revelar un carrete de fotos. Meter papel de periódico en las zapatillas mojadas. Copiar los deberes con papel carbón. Consultar el teletexto. La lista circula entre quienes peinaron canas antes de que internet entrara en casa, y funciona como un detector de edad bastante honesto.
La respuesta más repetida es «todas» o «todas menos» alguno de los gestos. Hay quien resta tres o cuatro. Y hay quien contesta «ninguna».
Por qué esta lista funciona como carnet de identidad
No es un catálogo de aficiones. Es un inventario de fricciones. Cada gesto remite a un aparato que hoy ya no está en casa: la antena, la radio, el carrete de fotos.
Como resume uno de los participantes, «son todos de la misma época, si has hecho una, casi que habrás hecho la mayoría». De ahí que los recuentos se parezcan tanto y que las edades declaradas —55 años, casi 48— se concentren en una franja estrecha.
El teletexto, el internet que llegó antes
De todos los rituales, el teletexto es el que peor ha envejecido y el que más se parece a lo que vino después. Fue una de las primeras pantallas en las que se buscaba información a demanda, página a página, con un mando y mucha paciencia.
También fue una puerta discreta a contenidos que no se comentaban en casa, incluida la sección para adultos: hay quien recuerda haberla buscado. Era lo que había.
Al final, la nostalgia tiene trampa: quien añora el teletexto olvida que había que esperar a que cargara la página. Como ahora.