Abrir cuenta bancaria fuera: de Haitong a Bunq
¿Se puede abrir una cuenta bancaria en el extranjero sin ser residente fiscal en ese país? Se puede, pero la lista de entidades dispuestas a aceptar clientes desde España se mueve cada pocos meses. La motivación que empuja a hacerlo no es la rentabilidad: es el miedo, expresado por quien abre el hilo, a que el ahorro quede atrapado si un día se aplica una retención sobre los depósitos o una quiebra se lleva por delante el dinero. La vía indirecta se llama Haitong, Nationale Nederlanden o Bunq; la directa pasa por un bróker suizo o por una cuenta en Jersey.
¿Qué bancos permiten abrir cuenta desde España sin ser residente?
La opción más repetida es
Haitong Bank, la filial portuguesa del grupo chino Haitong. Está adherida al Fondo de Garantía de Depósitos de Portugal, lo que cubre hasta
100.000 euros por titular, y el proceso se resuelve por internet: se rellena la solicitud, la entidad envía el papeleo y basta con remitirlo junto a una fotocopia del DNI o del pasaporte. Sin vuelos, sin gestoría y sin pisar el país.
Por detrás aparecen otras fórmulas con IBAN no español.
Nationale Nederlanden mantiene IBAN holandés y remunera el saldo al
0,5%. Bunq, también holandesa, no cobra mantenimiento, aunque hay que pasar por caja —ocho euros al mes— para usar tarjeta de débito en el plan premium. Y N26, el banco alemán que fue la gran puerta de entrada, dejó de expedir IBAN alemán a las cuentas abiertas desde aquí: hoy reparte IBAN español, lo que convierte la operación en un cambio de interfaz, no de jurisdicción.
Conviene distinguir entre un banco y una entidad de dinero electrónico, porque ahí está la letra pequeña. En el hilo se plantea abiertamente la duda de si algunas de estas entidades son bancos o solo tienen licencia de dinero electrónico, un punto que conviene comprobar antes de abrir la cuenta.
¿Cuánto dinero se puede tener fuera sin avisar a Hacienda?
El umbral que, según lo que se sostiene en el hilo, despierta a la Agencia Tributaria está en
50.000 euros. Por debajo de esa cifra conjunta en cuentas del extranjero, según ese cálculo que se maneja, no hay obligación de informar. Por encima, entra en juego el intercambio automático de datos.
Ese mecanismo se llama
CRS (Common Reporting Standard): un protocolo por el que las entidades financieras remiten a la administración de su país los datos y saldos de los titulares no residentes, que acaban cruzados con la Hacienda del país de residencia. Traducido: la cuenta opaca dejó de existir. Quien abra en Portugal, Holanda o Suiza debe asumir que su saldo volverá a casa cada ejercicio, en forma de papel.
A ese mapa se le añade otra capa regulatoria. En el hilo se afirma que
la Unión Europea ultima una normativa sobre corralitos para evitar casos como el de una entidad intervenida. Y hay quien lee esa norma, promocionada como protección, como el manual de instrucciones de una retención ordenada.
Suiza y Jersey: lo que exige la banca que aún dice sí
Suiza fue durante años el destino natural. La puerta se ha ido entornando.
Swissquote ya no admitiría la apertura de cuentas desde España, aunque quienes entraron antes conservan su IBAN suizo: un usuario detalla que mantiene dos cuentas, una para divisas y otra para acciones, y que puede ingresar desde un banco español en menos de un día. Para los que llegan tarde queda
Dukascopy, otro banco suizo que combina cuenta corriente y operativa de divisas.
La documentación de esta banca no es de trámite.
Fotocopia compulsada ante notario, certificado de empadronamiento y una factura de suministros que acredite la residencia habitual. Con el sobre enviado, la cuenta se abre sin viajar. La lista de jurisdicciones que se barajan va de Liechtenstein (Bank Alpinum) a Armenia (Ameriabank) o Georgia (TBC Bank), pasando por Puerto Rico (Europacific), territorio estadounidense y por tanto bajo el paraguas del sistema bancario de Estados Unidos.
Para patrimonios altos hay otra vía:
HSBC Expat, con cuentas nominadas en Jersey Island y un mínimo de
50.000 libras o su equivalente. Incluye plan multidivisa, contratación de fondos de
inversión, transferencias internas entre cuentas del grupo sin comisión en menos de 24 horas y acceso a las salas VIP del banco.
Efectivo, oro y bitcoin: el dinero que no pasa por un banco
Frente a la banca extranjera, la escuela del colchón. El efectivo dentro de un bidón estanco es la receta más repetida y, admitámoslo, la más barata. La versión sofisticada es el metal:
los billetes se estropean, se mojan y pierden valor; el oro no. También asoma el bitcoin como refugio a un clic, con el argumento de que el dinero debe estar en tu poder y lejos de las manos de las instituciones.
El debate sobre la inflación está planteado en ambos bandos, aunque no coincidan. Unos sostienen que la inflación se come el ahorro igual en una cuenta que bajo el colchón; otros recuerdan que antes que la inflación llegan el embargo, la multa y la comisión. Y en el escenario extremo —corralito con los ceros del banco valiendo cero— hay quien apunta que lo valioso no es el dinero, sino la comida, el combustible y la capacidad de moverse.
Con la banca suiza entornando la puerta, los IBAN alemanes reconvertidos y el CRS cruzando saldos cada ejercicio, en el hilo se repite que ninguna cuenta bancaria está a salvo de un corralito y que el único dinero seguro es el que se tiene físicamente. Lástima que no remunere al 0,5%.