Moussa S., 15 detenciones y sigue libre: el acoso que la justicia no frena
El pasado martes, un ciudadano senegalés de 37 años salió de nuevo a la calle tras su decimoquinta detención en Gijón. Moussa S. acumula dos meses de acoso continuado a una camarera del bar Puerta La Villa, incumpliendo de forma sistemática una orden de alejamiento que le impide acercarse al local. Los agentes lo detuvieron también por resistencia a la autoridad, un delito que sí conlleva pena de cárcel, pero el juez lo dejó en libertad con una multa de 12 a 24 meses por quebrantamiento de medida cautelar.
El patrón de impunidad judicial
Quince detenciones en cuestión de semanas. El historial del acosador es ya un desafío al sistema. La orden de alejamiento existe, pero no se ejecuta. Mientras, la camarera continúa su jornada laboral con el temor de verlo aparecer de nuevo. La ley prevé penas de prisión para la resistencia a agente, pero el magistrado optó por la vía pecuniaria. La pregunta que flota en los aledaños del Juzgado de Instrucción número 3 de Gijón: ¿cuántas detenciones hacen falta para que un juez decrete prisión preventiva?
El debate sobre la nacionalidad y la ley
El origen de Moussa S. –nacional senegalés– ha abierto un debate que incomoda. Hay quien sostiene que un español sin antecedentes no habría recibido el mismo trato: quince oportunidades sin cárcel. Otros señalan las garantías procesales y la presunción de inocencia, pero el caso acumula ya un quebrantamiento de medida cautelar que, por su reiteración, rompe cualquier ficción de disuasión. Mientras tanto, la delegación del Gobierno en Asturias guarda silencio. La Fiscalía estudia si elevar la calificación a delito de odio o a un riesgo para la víctima que justifique la prisión provisional. No hay decisión aún. El acosador sigue en la calle.