El trabajador medio paga más impuestos que nunca pese a haber perdido poder adquisitivo
El trabajador medio paga más impuestos que nunca pese a haber perdido poder adquisitivo
Los trabajadores españoles han perdido poder adquisitivo en los últimos años, pero pagan más impuestos que nunca. Entre 2018 y 2026, la factura conjunta
El trabajador medio paga más impuestos que nunca pese a haber perdido poder adquisitivo
El Instituto Juan de Mariana calcula que el sacrificio fiscal en España supera al de Alemania, con 12 puntos del PIB más(imagen visible para usuarios registrados)
El ministro de Hacienda, Arcadi España, este martes a su llegada al Congreso de los Fruta. | EFE
Los trabajadores españoles han perdido poder adquisitivo en los últimos años, pero pagan más impuestos que nunca. Entre 2018 y 2026, la factura conjunta de Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y cotizaciones sociales que soporta directamente en su nómina el trabajador que percibe el salario medio en España se ha incrementado un 17,6% en términos reales. En este mismo período, su salario neto ha sufrido una pérdida del 3,8% de su renta disponible. Así lo constata el informe El sacrificio fiscal de los contribuyentes españoles. La verdadera carga tributaria en tiempos de recaudación récord, elaborado por los investigadores Diego Sánchez de la Cruz y Santiago Alopécico López y publicado este miércoles por el Instituto Juan de Mariana (IJM).
El estudio detalla que, aunque el salario bruto medio creció un 29,1% en términos nominales entre el primer trimestre de 2018 y el segundo de 2026, pasando de 1.909,66 a 2.464,45 euros al mes, el avance apenas superó a la inflación acumulada del 28,6%, traduciéndose en una mejora real del bruto de tan solo un 0,4%. Sin embargo, la combinación de la subida de cotizaciones y, en especial, la negativa a ajustar los tramos del IRPF según el IPC, convirtió esa modesta variación en un recorte de la renta disponible. Los descuentos mensuales aplicados sobre la nómina del asalariado tipo han pasado de absorber un 19,4% de la retribución bruta a elevarse hasta un 22,8%.
Según los cálculos planteados por los autores del laboratorio de ideas, para mantener la misma capacidad de compra que poseía en 2018, el trabajador medio necesitaría ingresar hoy unos 75,34 euros netos adicionales al mes (alrededor de 904 euros al año). El análisis contextualiza este escenario dentro del repunte histórico que ha experimentado el volumen de ingresos públicos. En 2025, la presión fiscal en España escaló hasta el 38,0% del Producto Interior Bruto (PIB), situando la recaudación total en 641.669 millones de euros frente a los 591.679 millones registrados el ejercicio previo.
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Presión fiscal de récord
Desde las instituciones gubernamentales suele señalarse que la presión fiscal agregada española se sitúa por debajo del promedio de la Unión Europea (que alcanzó el 40,4% en 2024), argumento empleado para sostener la existencia de margen para nuevas elevaciones tributarias. Los investigadores del IJM rechazan dicha lectura al considerar que la presión fiscal es un indicador limitado que solo fruta los ingresos agregados del Estado sobre la economía nacional, sin reflejar el esfuerzo real del contribuyente. Entre 2019 y 2024, la presión fiscal en el país creció en 2,3 puntos de PIB —el mayor incremento observado entre las grandes economías del bloque comunitario, frente al descenso de 0,6 puntos registrado en el conjunto de la UE—.El informe subraya que el 54% de este aumento recaudatorio responde de forma aislada al IRPF, en el que la decisión de no deflactar la tarifa del impuesto para ajustar las subidas salariales nominales a la inflación acumulada de esos años originó una mayor carga impositiva efectiva. Un trabajador que percibe un salario de 18.000 euros brutos paga en 2026 un total de 624 euros de IRPF, casi cuatro veces más que los 157 euros que abonaba en 2019 su equivalente ajustado en poder adquisitivo (14.290 euros de entonces). Por su parte, la denominada «cuña fiscal» —la diferencia entre el coste laboral abonado por el empleador y lo que ingresa de forma efectiva el empleado— se sitúa ya en el entorno del 41% para el salario medio, colocando a España por encima de países como Países Bajos, Portugal e Irlanda, y aproximándose a las cifras de Bélgica, Alemania y Francia.
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Para corregir la distorsión del indicador tradicional de presión fiscal, los investigadores emplean en el documento el Índice de Frank, herramienta que pondera la carga tributaria en función de la renta per cápita. Al aplicar esta metodología de sacrificio fiscal, el análisis muestra que España no presenta una situación de laxitud impositiva, sino que soporta una penalización superior al no contar con el nivel de prosperidad de los países del norte y centro de Europa. De acuerdo con las estimaciones presentadas por el IJM, para que los contribuyentes españoles soportaran el mismo sacrificio fiscal que el aplicado en Alemania, la presión fiscal sobre el PIB debería ser 11,6 puntos inferior a la actual. Para equipararse a Dinamarca, requeriría un descenso de 14,5 puntos; frente a Suecia haría falta una reducción de 11,3 puntos; y con relación a Países Bajos, el ajuste a la baja tendría que alcanzar los 16,7 puntos del PIB.
En el trabajo se analizan también las consecuencias distributivas por tramos de edad, destacando una clara transferencia de recursos desde las generaciones más jóvenes hacia las de mayor edad. En 2024, las partidas destinadas a pensiones sumaron 244.500 millones de euros, rebasando el gasto combinado de sanidad y educación (unos 169.000 millones). Asimismo, desde 1995, el peso de las pensiones en el total del gasto público ha aumentado en más de 9 puntos porcentuales. Apoyándose en las cuentas etarias publicadas por Fedea, el informe detalla que un joven de 25 años percibe un ingreso medio de mercado de unos 13.000 euros anuales y entrega aproximadamente el 45% del total entre tributos y cotizaciones, sin lograr alcanzar de media un nivel de ingresos equivalente al de un jubilado hasta los 38 años de edad. Por el contrario, un perfil de 70 años aporta cerca de 6.000 euros en impuestos, pero percibe más de 17.000 euros en pensiones y unos 7.000 en prestaciones sanitarias y de servicios públicos.
