Don Carlos, a los monstruos no mirar que tó se pega menos la hermosura.
Decía Nieztsche que "cuando miras largo tiempo un abismo también éste mira dentro de ti".
Pero es que don Friedierich tenía estudios y yo solo tengo gramática parda.
Entregamos la soberanía a la administración cuando ésta ""resolvió"" el caso 11-M unos diítas después en Leganés; mientras muchos nos simpaticeábamos de la versión oficial que nos estaban contando. De Mina Conchita ¡y vale ya!.
Poco nos pasa pues para lo que nos merecemos.
Desde entonces el Pueblo ése que se escribía con mayúscula ha pasado a ser "la gente", así -con minúscula- y España a ser de los funcionarios.
Bueno, y de las funcionarias también, que no quiero que me acusen a mí de micromachismo de ése.
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FREE ZOUHAM o abandonad toda esperanza.
Mire,
poco podemos hacer ya por las víctimas pues no podemos devolverles a la vida, ni restañar sus lesiones permanentes, ni consolar a sus familiares. Pero si las bombas iban en los trenes sabemos de fijo que este tío es inocente del todo, que hasta le entregaba el dinero a su progenitora.
Así que ya están tardando los de la administración en señalar esta manifiesta injusticia perfectamente solucionable
ipso-facto.
Si los guardias o los jueces no tienen ni idea, que lo digan. No paissa ná, unas guasillas, unas rechuflas y unos cantinfleos durante unas semanuzas y a otra cosa mariposa. Pero que no metan ¡¡a sabiendas!! a inocentes en la cárcel con una pena más fuerte que la perpetua revisable, que éso tiene que tener castigo ad-divinis.
Pà siempre.
Poco nos pasa para lo que nos merecemos.
Allah ahkbar para que nos vayamos haciendo una idea.
Los dioses no perdonan que condenemos a inocentes a sabiendas ni en 2.000 años de historia. Los únicos que tienen la prerrogativa de hacer que paguen justos por pecadores son ellos, que nos mandan terremotos y otros desastres y 'se llevan siempre a los mejores' (sic).
Y mucho me temo que Yaveh les levante a los judíos la maldición que les echara hace ahora como 2.000 años, y por lo mismo, por andar condenando a inocentes a sabiendas; y nos la endilgue a nosotros.
Qué desastre.
A ésto hay que añadir la maldición por haber profanado la tumba de Frankokamon, que nos ha dejado sin baraka y expuestos a las miradas de tuerto, a los conjuros de gafe y a las leyes de Murphy.
Éxodo no, lo que toca es diáspora señores.
El último que profane las tumbas de los demás.
Huíd insensatos -decía el Gandalf.