Las bolsas chinas, en mínimos mientras el mundo sube: ¿valor o agujero?
Los mercados de Estados Unidos, Europa y Japón marcan máximos históricos casi sin interrupción. Las acciones chinas, en cambio, languidecen en una depresión que no parece coyuntural. El inversor se frota las manos ante posibles gangas. Pero el ruido de fondo es ensordecedor.
El silencio del banco central que antes intervenía
Hace meses, el Banco Popular de China inundaba de liquidez las sesiones para sostener los índices. En las últimas semanas, ni una palabra. El mercado interpreta que el régimen ha dejado de gastar balas en un pozo sin fondo. Para algunos analistas, es señal de que el gobierno no cree en el rebote o prefiere dedicar recursos a otros frentes.
ADR chinos: un brindis al sol
Invertir en bolsa china no es como comprar acciones de Apple. Se adquieren ADR (american depositary receipts) domiciliados en paraísos fiscales opacos. Si la tensión geopolítica escala (como ocurrió con Rusia), esos papeles pueden quedar atrapados en un limbo legal. Quien compró acciones rusas vía ETF europeo lo sabe bien: las tiene, pero no puede tocarlas.
Ni los chinos compran bolsa china
Los hogares chinos apenas destinan una fracción de su patrimonio a renta variable. Prefieren inmuebles y depósitos. La promesa occidental de que la bolsa siempre sube a largo plazo no cala en una cultura donde el riesgo se evita. Si ni los locales confían, el extranjero debería preguntarse por qué.
Con los libros de contabilidad maquillados de forma sistémica y una economía que muchos intuyen en recesión, el atractivo del descuento se diluye. Quizá el único que no ha entendido el mensaje es el inversor occidental que ve gangas donde los chinos ven humo.