Inmobiliaria: Decreto de vivienda: todo menos el suelo

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Ilustración editorial de un solar urbano vacío con grúa parada y edificios al fondo, símbolo del precio del suelo sin edifica
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

El decreto de vivienda esquiva el suelo y deja el precio donde estaba El Consejo de Ministros aprobó el pasado martes dos reales decretos de vivienda y, en sus 96 páginas, no hay una sola medida que cambie lo que cuesta obtener, retener o dejar sin usar el derecho a edificar.

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CRÓNICA DEL DEBATE POR TRAMOS
  1. El BOE confirma el cuatro de cuatro: el suelo no se toca (28 Sep 2026 – 1 Oct 2026)

Rosso

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Todo menos el suelo

Lo que el Consejo de Ministros del martes 29 no va a tocar, y por qué es justo lo que fija el precio.

Si nada se tuerce en las próximas veinticuatro horas (y en esta legislatura se tuerce casi todo), el Consejo de Ministros aprobará mañana el decreto de vivienda que se quedó en el cajón a finales de julio por falta de apoyos. Pedro Sánchez dijo ayer que trabajan "a contrarreloj" para llevarlo, y hoy el Gobierno lo da por hecho, con la reforma de la Ley del Suelo todavía dentro; el texto, sin embargo, sigue negociándose con Junts, que aprieta con sus deducciones fiscales, y con Podemos, que no se mueve de su línea roja. Cómo acabe ese pulso me importa poco para lo que quiero plantear aquí, que es más sencillo y bastante más molesto.

Pase lo que pase el martes, el suelo se queda como está. Habrá, si el decreto sale, una reforma que se llama Ley del Suelo, y hablaré de ella más abajo; lo que no habrá, salvo sorpresa, es una sola medida que cambie cuánto cuesta obtener, mantener o dejar sin usar el derecho a edificar.

Abro hilo propio porque la tesis merece discusión aparte y porque se puede comprobar mañana mismo, lo cual no pasa a menudo; y la formulo sin rodeos: el mayor problema de la vivienda en España es el suelo, entendido como ese derecho a convertir un terreno en viviendas (dónde se concede, quién lo retiene y qué le cuesta retenerlo). Salvo esa reforma procesal del planeamiento, todo lo que se apruebe el martes actúa aguas abajo de ese derecho.

Lo que habrá sobre la mesa

Según el resumen que distribuyó ayer Europa Press, el texto pactado entre PSOE y Sumar tiene dos bloques. El primero busca estabilizar el alquiler y combatir el embeleco con prórroga de los contratos que venzan antes de julio de 2028, regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones, subida al 21% del IVA de los pisos turísticos y bonificaciones fiscales a los propietarios que rebajen la renta. El segundo, más difuso, habla de movilizar vivienda asequible, y ahí aparece la reforma de la Ley del Suelo.

Por encima de todo ello flota desde el miércoles el desahucio de Maricarmen, que ha metido la protección frente a los lanzamientos en el centro de la negociación, y la lista de Junts con ventajas fiscales para los inquilinos, deducciones para los pequeños propietarios hipotecados y cuentas de ahorro para la vivienda.

Clasifícándolo con calma:

- La prórroga y la temporada deciden cómo se reparte y se usa el parque que ya existe, entre inquilino y propietario y sobre el mismo stock.

- Las bonificaciones y deducciones al propietario cambian la rentabilidad de ese mismo parque.

- Las ventajas al inquilino y las cuentas de ahorro para comprar actúan por el lado de la demanda.

- El IVA turístico pone precio a uno de los usos que compiten por esas mismas viviendas.

Alguna de estas medidas puede ser razonable, y no seré yo quien desprecie que la prórroga evite unos cuantos desahucios este invierno, pero ninguna añade un solo metro cuadrado edificable; y ninguna hace que tener un solar servido esperando cueste un euro más que hoy.

Por qué el suelo y no otra cosa

David Ricardo dejó escrita hace dos siglos una idea que la discusión española sobre vivienda sigue sin digerir. Decía, más o menos, que el grano no es caro porque haya que pagar renta por la tierra, sino que se paga renta por la tierra porque el grano es caro. Traducido al ladrillo, el precio de un piso lo fija lo que el comprador puede pagar (salario, crédito, ayuda de los padres, ayuda del Estado) frente a una oferta que no reacciona; el coste de construir es, con todos sus sobresaltos, un coste que cualquier promotor puede replicar; lo que no se puede replicar es el permiso para construir en un sitio donde la gente quiere vivir.

Alguno pensará que Ricardo me quita la razón, porque según él el suelo no causa el precio sino que lo recoge, pero justo por eso me la da.

Cuanto más rígida sea la oferta de suelo edificable allí donde crece la demanda, mayor parte de cualquier ayuda acabará capitalizada en precios, y no en viviendas; una parte irá al piso usado, otra a márgenes y, en los años buenos, a costes de obra. Pero en la promoción nueva el mecanismo es casi contable, porque el promotor calcula cuánto puede pagar por el solar restando al precio de venta la construcción, la financiación, los impuestos y su margen, así que toda capacidad de pago adicional del comprador sube lo que ese solar puede soportar. Las ventajas fiscales al inquilino, las cuentas de ahorro para la vivienda, cualquier aval público a la entrada, todo eso empuja en esa dirección si la oferta no se mueve.

Ricardo, bien leído, no niega que el problema sea el suelo; dice dónde mirar para saber quién se queda con la renta.

El suelo que hay y el que falta

La objeción clásica es que suelo sobra, que España tiene más terreno calificado que viviendas pendientes y que el problema será otro. Tiene su parte de verdad, y conviene mirarla con los datos del propio Ministerio.

El estudio Sectores residenciales en España 2025, que la Dirección General de Vivienda y Suelo presentó en marzo a partir del Sistema de Información Urbana, recoge 1.069 grandes sectores en 400 municipios con capacidad para unas 2,47 millones de viviendas; el 64,4% ni siquiera se ha empezado a urbanizar y solo 276 tienen ya suelo urbanizado disponible, con 489.186 viviendas pendientes.

Eso tampoco quiere decir que haya medio millón de viviendas esperando sobre solares vacíos, porque en 154 de esos sectores la edificación ya ha empezado y en otros 103 está avanzada. Quedan 19 grandes sectores completamente urbanizados en los que todavía no se había puesto un ladrillo, con capacidad para 36.398 viviendas. Y cuando el Ministerio estudia la dinámica de los sectores que ya están en fase avanzada, estima que han necesitado de media 18,5 años para completar la edificación; la cifra es de ese grupo, no de los 276.

El informe no dice cuánto de esa lentitud se debe a retención del suelo y cuánto a financiación, ritmo de venta, tramitación o costes, y yo tampoco voy a fingir que lo sé. Lo que sí deja claro es que el problema no se acaba cuando el suelo pasa a estar servido; ahí empieza otro reloj, y nuestro sistema fiscal no lo hace correr más deprisa.

Para poner las cifras al lado de algo, el déficit acumulado de los últimos cinco años oscila, según quién lo calcule, entre las 320.000 viviendas que da Servihabitat y las cerca de 750.000 del Banco de España para 2021-2025, y en 2025 se visaron 139.016 viviendas de obra nueva.

Ahora el otro lado del mismo estudio. Barcelona, Bilbao, Vigo y Pamplona quedan fuera porque ninguno de sus sectores cumple los criterios de inclusión (al menos mil viviendas previstas y menos del 70% edificado), y el propio Ministerio habla de un "desafío estructural" por escasez de suelo urbanizable; las grandes bolsas están en Andalucía, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Madrid y, en suelo todavía sin urbanizar, Murcia. Como el estudio solo selecciona sectores grandes, el solar urbano suelto, que es justo lo que escasea dentro de las ciudades con demanda, se queda fuera de la foto.

Así que el suelo falla dos veces, y por eso me parece el problema mayor. En varias de las áreas donde la demanda aprieta más, la oferta de nuevo suelo edificable no crece al ritmo que piden las necesidades de vivienda; donde el derecho ya está concedido y el terreno urbanizado, ejercerlo puede tardar lustros. El solar paga su IBI, sí, y su coste financiero, pero ningún recargo específico por seguir parado.

Son dos caras de la misma moneda, quién decide cuándo un terreno se convierte en viviendas y qué le cuesta no hacerlo, y ninguna de las dos estará el martes encima de la mesa.

La única pieza de suelo, y está en el aire

Sería injusto no reconocer lo que sí trae el decreto. Según lo que Podemos le contó a Público en julio, el borrador toca dos cosas de la ley estatal: el sistema de invalidez y recursos contra el planeamiento, con reglas para limitar los efectos de determinados vicios, permitir subsanaciones y restringir la impugnación indirecta de los planes, y el régimen registral de determinados derechos de reversión sobre terrenos expropiados.

Es, en esencia, la reforma que el PSOE llevó al Congreso en 2024 y que volvió a presentar con el PNV en 2025, y que fracasó las dos veces. Quienes la defienden recuerdan los planes generales anulados en Castellón, Vigo, Gijón o Marbella, con ciudades enteras viviendo en régimen transitorio durante más de una década.

Me parece bien en lo sustancial y lo he defendido en el hilo de los candados, que un plan sobreviva a sus defectos de forma es condición para que se construya algo, pero conviene ver de qué lado cae. Esta reforma quita un freno, no pone precio a nada. Un plan que no se anula sigue permitiendo que el titular del sector espere, y el decreto no elevará ni un céntimo el coste específico de mantener sin edificar un solar residencial servido. Es la mitad del problema que se cobra rápido; la otra mitad, la que encarece retener, no ha entrado ni en el borrador.

Y aun así el suelo es la pieza más fruta de todo el texto. Podemos la ha convertido en su línea roja y la describe como una puerta abierta a la especulación y a los bowling; Junts sostiene que invade competencias autonómicas; el PNV la quiere por seguridad jurídica; la patronal de la construcción la defiende como medida de oferta; el PP pide facilitar suelo y ataca el resto del decreto por intervencionista.

Hay un fondo legítimo en la queja de Podemos (restringir la impugnación de un plan también restringe el control ciudadano, y la respuesta seria es graduar la nulidad, no blindar el plan), pero el efecto de tanto rechazo cruzado es que esta pieza sigue abierta en la negociación hasta el último minuto. Si acaba recortada o fuera del texto, lo que se habrá cedido para reunir apoyos es precisamente la única parte del decreto que modifica las reglas por las que el planeamiento llega a convertirse en suelo edificable.

Michael Heller llamó anticommons, o tragedia de los anticomunes, a la situación en la que un recurso se queda sin usar porque demasiados actores tienen algo que decir antes de que se use, y cada uno puede frenar. El urbanismo español es una versión imperfecta pero reconocible: propietarios, junta de compensación, reparcelación, informes sectoriales, infraestructuras y dos o tres administraciones tienen que encajar antes de que el derecho abstracto a construir se convierta en un portal con buzones.

El martes veremos la misma estructura a escala parlamentaria, con cada grupo sosteniendo su veto, y en direcciones opuestas, sobre la única pieza que toca el suelo. El decreto no solo deja fuera el problema; lo reproduce.

Si el decreto sale del Consejo, su contenido de suelo será, como mucho, la pieza procesal de la invalidez de los planes y las reversiones, en la versión que sobreviva a la negociación. No aparecerá ninguna de estas cuatro cosas:

- un recargo anual sobre el suelo residencial servido que sigue sin edificar, al estilo del que Irlanda cobra desde 2025 (un 3% anual sobre el valor de mercado).

- la habilitación legal para aplicar en el IBI un tipo al valor del suelo y otro al de la construcción, separación que la ley de haciendas locales hoy no permite.

- una captura homogénea y trazable de las plusvalías de recalificación.

- plazos de edificación con consecuencia real (venta forzosa, registro de solares), herramientas que están en nuestro derecho, con uno u otro nombre, desde la Novísima Recopilación, y cuya aplicación ha sido mínima; el propio Reglamento de Edificación Forzosa de 1964 admitía en su preámbulo que esos preceptos "apenas han sido aplicados" y que el Registro Municipal de Solares "no ha cumplido los objetivos que aconsejaron su establecimiento". El recorrido completo, de las casas a la malicia a la Ley del Suelo de 1992, lo repasé aquí.

Si cualquiera de las cuatro aparece en el texto que publique el BOE, vuelvo a este hilo y lo reconozco sin matices. Y si el decreto no llega a aprobarse, no lo contaré como acierto, porque la tesis habla de lo que se decide y no de lo que se aplaza.

Lo que nadie ha pedido

Lo más revelador del martes, para mí, no será lo que se apruebe. He repasado las exigencias de todos los grupos que han circulado estos días y no encuentro a nadie pidiendo que tener un terreno servido parado cueste dinero; ni la izquierda que habla de especulación, ni la derecha que habla de oferta, ni los nacionalistas que hablan de competencias; ERC se acerca por el lado de la vivienda vacía, que es otra cosa y ya es algo.

Cuando los que se acusan mutuamente de todo coinciden en dejar quieta la misma pieza, merece la pena preguntarse a quién protege esa pieza.

Mi respuesta lleva un año desarrollada en el hilo de los siete candados, con el decálogo de medidas y las cuentas de cada una.

Aquí me conformo con que el martes lo miremos cada uno con sus ojos y volvamos a hablar el miércoles.
 
8 años sin hacer nada, sale una vieja en la tele, 3 días después se organiza una acampada en sol "espontanea" y a los 5 días se aprueba un macro-decreto de emergencia.

El que crea que esto no estaba armado y que el martes se va a solucionar algo es ingenuo.
 
Que el martes no se soluciona nada es justo lo que digo, por lo demás intento señalar qué es lo que no se va a tocar.

PSOE y Sumar pactaron el texto en julio, con la reforma del suelo ya dentro, y se quedó en el cajón porque no salían los votos. Lo de Maricarmen y la acampada, espontánea o no, ha cambiado la prisa, no el contenido. Y es el contenido lo que hay que medir.

Si cuando salga en el BOE aparece algo que encarezca tener un solar servido parado, habrá que reconocerlo. Si no aparece, da igual quién montara el decorado; el precio lo seguirá fijando lo mismo de siempre.
 
 

Ojo, que eso es el borrador de Sumar, no el texto que va mañana. El PSOE está en contra y Bolaños ya dijo el viernes que no expropia el piso de Maricarmen, así que lo normal es que no llegue al BOE. Ya lo veremos.

Pero el razonamiento del tuit es bueno, y es economía de primero. Cualquier protección que salta al cruzar un umbral fabrica comportamiento justo antes del umbral. Aquí lo conocemos de sobra por el mercado laboral: durante años el temporal se rotaba antes de que el trabajador se hiciera fijo, porque lo caro era cruzar la dosis de poleo. Con esto pasaría igual con el inquilino de 68 que lleva catorce años en el piso, que el contrato que vence no se renueva. Por eso el tuitero ya lo baja a 65 y 10, que es donde el casero empezaría a curarse en salud.

Y es el mismo patrón de todo lo demás. Se decide quién se queda en el piso que ya existe, y el que viene detrás, que aquí sería el jubilado que busca alquiler, lo tiene más difícil.

Del suelo, otra vez, ni palabra.
 
El suelo es parte fundamental del problema pero hay otra que es el control migratorio. De nada sirve recalificar suelo si sólo sirve para atraer más gente.

Pero al margen de esto, la competencia para regular el suelo es de las CCAA y la gestión del suelo es de los municipios.
Esto puede completarse con que la inmi gración es competencia de Interior y la fiscalidad es de Hacienda.

Las competencias para resolver el problema están muy bien repartidas entre Estado, CCAA y municipios, que tendrían que remar en la misma dirección (jaja).
Quien menos pinta en todo esto es el Ministerio de Vivienda, que no tiene competencia para casi nada.
 
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Biografía​

Cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Castilla-La Mancha, obteniendo la licenciatura en 2004.<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>2<span>]</span></span></a> Fue secretaria general de la Comisión Ejecutiva Provincial de Juventudes Socialistas de Ciudad Real.<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>1<span>]</span></span></a>

En las elecciones de 2004, obtuvo un escaño al Senado por Ciudad Real en las filas del PSOE,convirtiéndose en la senadora más joven de la historia de España.<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>2<span>]</span></span></a>

En la Cámara Alta tuvo los cargos de viceportavoz de la Comisión de Justicia y vocal en la Comisión de Defensa. Sus ponencias fueron el Proyecto de Ley sobre el acceso a las profesiones de abogado y procurador de los Tribunales y la Proposición de Ley sobre igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesión de los títulos nobiliarios. También ha participado en la Proposición de Ley Orgánica de modificación de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, para perseguir extraterritorialmente la práctica de la mutilación genital femenina.<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>3<span>]</span></span></a>

En junio de 2007 abandonó su escaño en el Senado para pasar a ocupar el cargo de directora general de Juventud en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Un año más tarde, en el Congreso regional del PSOE de Castilla-La Mancha de julio de 2008, fue elegida secretaria de Comunicación y portavoz del PSOE regional.

El 1 de septiembre de 2008, es nombrada portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha.<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>4<span>]</span></span></a>

Tras las elecciones de 2011 entra a formar parte del Congreso de los Fruta como fruta nacional por la provincia de Ciudad Real,<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>1<span>]</span></span></a>cargo que revalida en las elecciones de 2015. En el Congreso de los Fruta ha ocupado los siguientes cargos:<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>5<span>]</span></span></a><a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>4<span>]</span></span></a>

  • Vocal de la Fruta Permanente desde el 18/08/2016 al 04/07/2017
  • Portavoz sustituta de la Junta de Portavoces desde el 20/06/2017 al 19/07/2017
  • Portavoz adjunta de la Junta de Portavoces desde el 02/08/2016 al 20/06/2017
  • Vocal de la Comisión Constitucional desde el 12/09/2016 al 25/09/2017
  • Vocal de la Comisión de Justicia desde el 13/09/2016 al 20/07/2017
  • Adscrita de la Comisión de Industria, Energía y Turismo desde el 22/09/2016 al 19/12/2016
  • Adscrita de la Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital desde el 19/12/2016 al 21/06/2018
  • Vocal de la Comisión de Reglamento desde el 12/09/2016 al 22/08/2017
  • Vocal de la Comisión Mixta de Seguridad Nacional desde el 16/11/2016 al 17/07/2017
En junio de 2017 pasa a formar parte de la nueva dirección del PSOE como adjunta a la Secretaría General, y un mes después, en julio de 2017, es elegida presidenta de la Comisión de Justicia Nacional, tras la renuncia de Margarita Robles tras haber sido nombrada portavoz del grupo parlamentario socialista.

En 2021 se convierte en ministra de Política Territorial y portavoz de Gobierno de España.<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>2<span>]</span></span></a>

En noviembre de 2023, fue nombrada ministra de Vivienda y Agenda Urbana, y dejó de ser portavoz del Gobierno.<a href="Isabel Rodríguez García - Wikipedia, la enciclopedia libre"><span><span>[</span>6<span>]</span></span></a>

Como responsables anteriores del ministerio, se desconocen los objetivos del ministerio, el alcance de las políticas y su actividad.
 

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El suelo es parte fundamental del problema pero hay otra que es el control migratorio. De nada sirve recalificar suelo si sólo sirve para atraer más gente.

Pero al margen de esto, la competencia para regular el suelo es de las CCAA y la gestión del suelo es de los municipios.
Esto puede completarse con que la inmi gración es competencia de Interior y la fiscalidad es de Hacienda.

Las competencias para resolver el problema están muy bien repartidas entre Estado, CCAA y municipios, que tendrían que remar en la misma dirección (jaja).
Quien menos pinta en todo esto es el Ministerio de Vivienda, que no tiene competencia para casi nada.

Lo de las competencias es justo lo que me interesa, porque lo has contado mejor que yo: el suelo en las CCAA, la gestión en los ayuntamientos, la fiscalidad en Hacienda, y cada uno remando hacia donde le cuadra. Es la tragedia de los anticomunes del primer mensaje, resumida en una línea.

Pero fíjate en lo que sale de ahí. De las cuatro cosas que digo que no van a aparecer, dos dependen del Estado y ninguna de Vivienda: separar suelo y construcción en el IBI exige tocar la ley de haciendas locales, que es estatal, y un recargo sobre el suelo servido parado lo puede crear el Estado por ley y recaudar Hacienda, aunque el mapa de los terrenos afectados lo hagan los ayuntamientos. Tienes razón en que Vivienda pinta poco; pero la palanca que falta tampoco está ahí, sino en un ministerio que no se ha sentado a esta mesa.

Lo de la inmi gración lo pondría en otro plano. Claro que el crecimiento de población, venga de donde venga, aumenta la demanda de vivienda, pero eso no dice qué pasa cuando esa demanda llega. En 2025 se crearon del orden de 225.000 hogares y se terminaron unas 92.000 viviendas, y el Banco de España calcula ya un desfase acumulado de unas 750.000 entre 2021 y 2025; la demanda, por la razón que sea, está aquí. Y ahí vuelve a entrar el suelo, porque donde la oferta responde, más demanda acaba sobre todo en más pisos, y donde no responde acaba en precio.

Controlar la inmi gración puede cambiar cuánto crece la demanda; pero no resuelve por sí solo por qué la oferta española responde tan lentamente cuando la demanda crece.
 
¿Hay escasez de suelo público?.

El ayuntamiento de Barcelona apuesta por el derecho de superficie (concede la construcción y la gestión de viviendas con precios de compra y de alquiler asequibles o limitados a entidades sin ánimo de lucro por un largo tiempo y vuelven a la administración cuando acaba la concesión) pero tiene escasez de suelo público (más en un ayuntamiento con apenas bolsas vacías de suelo debido a su geografía: acatornada entre la costa y la montaña). Mientras el ayuntamiento de Madrid aún dispone de algunas grandes bolsas vacías de suelo.

La autonomía es quien determina cuánto suelo debe ceder el promotor privado a la administración local. Cómo se ha construido poco desde 2008 hay poco suelo público.

¿El Estado Central puede regular para incentivar la expansión de suelo público como cambiar la Ley del Catastro y expropiar suelo a precio muy barato la administración local y la autonómica?.

Es que sin amplio suelo público la administración pública no puede ser un contrapoder a las empresas del sector inmobiliario. Viena es lo que es ya que dispone de amplio suelo público (a pesar del origen polémico del inicio del actual Parque público) y puede ser un agente fundamental del mercado local de alquiler (para los pies al sector privado ya que tener el control directo e indirecto VIP del mercado hace que controle el precio medio del mercado local).

Edito: en los Planes de Urbanismo se calcula la población estimada para saber si es sostenible dotar de dotaciones públicas idóneas. Con las puertas abiertas a la inmi gración rompen cualquier planificación.
 
8 años sin hacer nada, sale una vieja en la tele, 3 días después se organiza una acampada en sol "espontanea" y a los 5 días se aprueba un macro-decreto de emergencia.

El que crea que esto no estaba armado y que el martes se va a solucionar algo es ingenuo.

La han sacado convenientemente, ya desde antes del verano se hababa de este decreto para Septiembre.

Esto es parea calentar a la gente y que aceptemos que van a poner más la mano en la Usura, que evidentemente no piensan tocar. Nadie hablando de los Bancos. Fijaos en ese detalle.
 
¿Hay escasez de suelo público?.

El ayuntamiento de Barcelona apuesta por el derecho de superficie (concede la construcción y la gestión de viviendas con precios de compra y de alquiler asequibles o limitados a entidades sin ánimo de lucro por un largo tiempo y vuelven a la administración cuando acaba la concesión) pero tiene escasez de suelo público (más en un ayuntamiento con apenas bolsas vacías de suelo debido a su geografía: acatornada entre la costa y la montaña). Mientras el ayuntamiento de Madrid aún dispone de algunas grandes bolsas vacías de suelo.

La autonomía es quien determina cuánto suelo debe ceder el promotor privado a la administración local. Cómo se ha construido poco desde 2008 hay poco suelo público.

¿El Estado Central puede regular para incentivar la expansión de suelo público como cambiar la Ley del Catastro y expropiar suelo a precio muy barato la administración local y la autonómica?.

Es que sin amplio suelo público la administración pública no puede ser un contrapoder a las empresas del sector inmobiliario. Viena es lo que es ya que dispone de amplio suelo público (a pesar del origen polémico del inicio del actual Parque público) y puede ser un agente fundamental del mercado local de alquiler (para los pies al sector privado ya que tener el control directo e indirecto VIP del mercado hace que controle el precio medio del mercado local).

Edito: en los Planes de Urbanismo se calcula la población estimada para saber si es sostenible dotar de dotaciones públicas idóneas. Con las puertas abiertas a la inmi gración rompen cualquier planificación.

(mensaje citado en revisión)

Entre los dos habéis dado con una parte del asunto que mi primer mensaje deja en el aire: no basta con producir vivienda pública, hay que producir suelo público y conservarlo.

Una de las fuentes son las cesiones de cada desarrollo. La ley estatal obliga a entregar a la Administración suelo correspondiente a entre el 5 y el 15% de la edificabilidad (cada comunidad fija el porcentaje, y excepcionalmente puede llegar al 20%), así que si durante años se urbaniza poco, por ahí entra poco. Y lo que entraba no siempre se quedaba, porque en muchos sitios ese patrimonio se vendió para cuadrar cuentas.

Para hacerse con suelo antes de que se encarezca no hace falta tocar el Catastro. La valoración ya es estatal: mientras un terreno esté en situación rural se tasa por su renta, sin las expectativas urbanísticas que aún no se han realizado. Eso no quiere decir que la Administración pueda expropiar lo que le apetezca porque salga barato, hace falta causa legal y su procedimiento, pero sí que la futura recalificación no entra sola en el justiprecio.

Lo de Seseña que trae @ciudadlibre es casi de manual. El 25 de abril de 2003 el Pocero compró dos tercios de una sociedad cuyo único activo era una finca de secano, el 44% del suelo de su plan, y menos de dos semanas después el Ayuntamiento la recalificó para 13.500 viviendas, "multiplicando varias veces su valor", según contó El País. El plan llevaba presentado desde noviembre de 2002, así que sorpresa ninguna; la gracia era estar dentro antes de la votación.

Y la finca seguía siendo la misma, un secano que "sólo admite algo de cereal", por el que el agricultor que la labraba desde 1940 pagaba 30.000 pesetas al año y al que la Audiencia, en 2005, mandó dejarla a cambio de una indemnización equivalente a una cosecha. Ahí tienes la renta de Ricardo del primer mensaje, repartida: una cosecha para quien la cultivaba y el resto para quien tenía el derecho a construir. Una política pública podría quedarse esa diferencia comprando antes, que es lo que pide la medida 4 del decálogo.

Seseña avisa también de lo contrario; se aprobó sin el agua ni las infraestructuras resueltas, y en 2008, con 5.000 viviendas con licencia, había 750 personas censadas y un autobús por la mañana y otro por la tarde. Hoy está prácticamente todo vendido y hay lista de espera para alquilar, pero con un tercio de lo proyectado y un titular que lo resume: revive por la falta de vivienda. Lo ha llenado en buena medida la presión de Madrid, no que el sitio se haya vuelto bueno de repente; el Cercanías sigue pasando sin parar. Crear derecho a edificar donde no llegan ni el agua ni el transporte solo cambia de sitio el cuello de botella.

Escala hay. En julio de 2025 el Gobierno aprobó traspasar por fases a Sepes, hoy Casa 47, cerca de 2.400 suelos de la Sareb con capacidad para unas 55.000 viviendas; tendrán que pasar por el planeamiento de cada sitio y, conforme se incorporen, quedarán bajo control público.

Y Viena enseña qué hacer después, además de unas 220.000 viviendas municipales y más de 200.000 de vivienda subvencionada, tiene un fondo que compra suelo con años de antelación y hoy guarda más de tres millones de metros cuadrados, mientras Barcelona, a mucha menor escala, cede el suyo en derecho de superficie a 75 años sin dejar de ser la dueña.

Conseguir suelo público cuesta mucho. Venderlo luego es condenar a la siguiente generación a volver a comprarlo; en cambio, si se cede el uso, lo hereda.
 
Me ponen enfermo esas discriminaciones por edad y además sin nungun criterio.
¿Por qué 70 y no 65?
¿Por qué 15 y no 20?.

Al menos que usen la serie de fibonaci.

Yo lo haría para los mayores de 89 y que lleven mas de 21 (o 13 si me apuras) años.

Serían numeros mas naturales y menos de comunista de plan quinquenal.
 
Última edición:
 
Mientras la principal fuente de financiación de los ayuntamientos (y buena parte de la financiación poco clara de los partidos) sea la gestión del suelo edificable, no hay nada que hacer.

Mientras no esté en un entorno protegido como un parque natural, si soy dueño de una parcela, ¿por qué no puedo levantar una casa?
 
Todo menos el suelo

Lo que el Consejo de Ministros del martes 29 no va a tocar, y por qué es justo lo que fija el precio.

Si nada se tuerce en las próximas veinticuatro horas (y en esta legislatura se tuerce casi todo), el Consejo de Ministros aprobará mañana el decreto de vivienda que se quedó en el cajón a finales de julio por falta de apoyos. Pedro Sánchez dijo ayer que trabajan "a contrarreloj" para llevarlo, y hoy el Gobierno lo da por hecho, con la reforma de la Ley del Suelo todavía dentro; el texto, sin embargo, sigue negociándose con Junts, que aprieta con sus deducciones fiscales, y con Podemos, que no se mueve de su línea roja. Cómo acabe ese pulso me importa poco para lo que quiero plantear aquí, que es más sencillo y bastante más molesto.

Pase lo que pase el martes, el suelo se queda como está. Habrá, si el decreto sale, una reforma que se llama Ley del Suelo, y hablaré de ella más abajo; lo que no habrá, salvo sorpresa, es una sola medida que cambie cuánto cuesta obtener, mantener o dejar sin usar el derecho a edificar.

Abro hilo propio porque la tesis merece discusión aparte y porque se puede comprobar mañana mismo, lo cual no pasa a menudo; y la formulo sin rodeos: el mayor problema de la vivienda en España es el suelo, entendido como ese derecho a convertir un terreno en viviendas (dónde se concede, quién lo retiene y qué le cuesta retenerlo). Salvo esa reforma procesal del planeamiento, todo lo que se apruebe el martes actúa aguas abajo de ese derecho.

Lo que habrá sobre la mesa

Según el resumen que distribuyó ayer Europa Press, el texto pactado entre PSOE y Sumar tiene dos bloques. El primero busca estabilizar el alquiler y combatir el embeleco con prórroga de los contratos que venzan antes de julio de 2028, regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones, subida al 21% del IVA de los pisos turísticos y bonificaciones fiscales a los propietarios que rebajen la renta. El segundo, más difuso, habla de movilizar vivienda asequible, y ahí aparece la reforma de la Ley del Suelo.

Por encima de todo ello flota desde el miércoles el desahucio de Maricarmen, que ha metido la protección frente a los lanzamientos en el centro de la negociación, y la lista de Junts con ventajas fiscales para los inquilinos, deducciones para los pequeños propietarios hipotecados y cuentas de ahorro para la vivienda.

Clasifícándolo con calma:

- La prórroga y la temporada deciden cómo se reparte y se usa el parque que ya existe, entre inquilino y propietario y sobre el mismo stock.

- Las bonificaciones y deducciones al propietario cambian la rentabilidad de ese mismo parque.

- Las ventajas al inquilino y las cuentas de ahorro para comprar actúan por el lado de la demanda.

- El IVA turístico pone precio a uno de los usos que compiten por esas mismas viviendas.

Alguna de estas medidas puede ser razonable, y no seré yo quien desprecie que la prórroga evite unos cuantos desahucios este invierno, pero ninguna añade un solo metro cuadrado edificable; y ninguna hace que tener un solar servido esperando cueste un euro más que hoy.

Por qué el suelo y no otra cosa

David Ricardo dejó escrita hace dos siglos una idea que la discusión española sobre vivienda sigue sin digerir. Decía, más o menos, que el grano no es caro porque haya que pagar renta por la tierra, sino que se paga renta por la tierra porque el grano es caro. Traducido al ladrillo, el precio de un piso lo fija lo que el comprador puede pagar (salario, crédito, ayuda de los padres, ayuda del Estado) frente a una oferta que no reacciona; el coste de construir es, con todos sus sobresaltos, un coste que cualquier promotor puede replicar; lo que no se puede replicar es el permiso para construir en un sitio donde la gente quiere vivir.

Alguno pensará que Ricardo me quita la razón, porque según él el suelo no causa el precio sino que lo recoge, pero justo por eso me la da.

Cuanto más rígida sea la oferta de suelo edificable allí donde crece la demanda, mayor parte de cualquier ayuda acabará capitalizada en precios, y no en viviendas; una parte irá al piso usado, otra a márgenes y, en los años buenos, a costes de obra. Pero en la promoción nueva el mecanismo es casi contable, porque el promotor calcula cuánto puede pagar por el solar restando al precio de venta la construcción, la financiación, los impuestos y su margen, así que toda capacidad de pago adicional del comprador sube lo que ese solar puede soportar. Las ventajas fiscales al inquilino, las cuentas de ahorro para la vivienda, cualquier aval público a la entrada, todo eso empuja en esa dirección si la oferta no se mueve.

Ricardo, bien leído, no niega que el problema sea el suelo; dice dónde mirar para saber quién se queda con la renta.

El suelo que hay y el que falta

La objeción clásica es que suelo sobra, que España tiene más terreno calificado que viviendas pendientes y que el problema será otro. Tiene su parte de verdad, y conviene mirarla con los datos del propio Ministerio.

El estudio Sectores residenciales en España 2025, que la Dirección General de Vivienda y Suelo presentó en marzo a partir del Sistema de Información Urbana, recoge 1.069 grandes sectores en 400 municipios con capacidad para unas 2,47 millones de viviendas; el 64,4% ni siquiera se ha empezado a urbanizar y solo 276 tienen ya suelo urbanizado disponible, con 489.186 viviendas pendientes.

Eso tampoco quiere decir que haya medio millón de viviendas esperando sobre solares vacíos, porque en 154 de esos sectores la edificación ya ha empezado y en otros 103 está avanzada. Quedan 19 grandes sectores completamente urbanizados en los que todavía no se había puesto un ladrillo, con capacidad para 36.398 viviendas. Y cuando el Ministerio estudia la dinámica de los sectores que ya están en fase avanzada, estima que han necesitado de media 18,5 años para completar la edificación; la cifra es de ese grupo, no de los 276.

El informe no dice cuánto de esa lentitud se debe a retención del suelo y cuánto a financiación, ritmo de venta, tramitación o costes, y yo tampoco voy a fingir que lo sé. Lo que sí deja claro es que el problema no se acaba cuando el suelo pasa a estar servido; ahí empieza otro reloj, y nuestro sistema fiscal no lo hace correr más deprisa.

Para poner las cifras al lado de algo, el déficit acumulado de los últimos cinco años oscila, según quién lo calcule, entre las 320.000 viviendas que da Servihabitat y las cerca de 750.000 del Banco de España para 2021-2025, y en 2025 se visaron 139.016 viviendas de obra nueva.

Ahora el otro lado del mismo estudio. Barcelona, Bilbao, Vigo y Pamplona quedan fuera porque ninguno de sus sectores cumple los criterios de inclusión (al menos mil viviendas previstas y menos del 70% edificado), y el propio Ministerio habla de un "desafío estructural" por escasez de suelo urbanizable; las grandes bolsas están en Andalucía, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Madrid y, en suelo todavía sin urbanizar, Murcia. Como el estudio solo selecciona sectores grandes, el solar urbano suelto, que es justo lo que escasea dentro de las ciudades con demanda, se queda fuera de la foto.

Así que el suelo falla dos veces, y por eso me parece el problema mayor. En varias de las áreas donde la demanda aprieta más, la oferta de nuevo suelo edificable no crece al ritmo que piden las necesidades de vivienda; donde el derecho ya está concedido y el terreno urbanizado, ejercerlo puede tardar lustros. El solar paga su IBI, sí, y su coste financiero, pero ningún recargo específico por seguir parado.

Son dos caras de la misma moneda, quién decide cuándo un terreno se convierte en viviendas y qué le cuesta no hacerlo, y ninguna de las dos estará el martes encima de la mesa.

La única pieza de suelo, y está en el aire

Sería injusto no reconocer lo que sí trae el decreto. Según lo que Podemos le contó a Público en julio, el borrador toca dos cosas de la ley estatal: el sistema de invalidez y recursos contra el planeamiento, con reglas para limitar los efectos de determinados vicios, permitir subsanaciones y restringir la impugnación indirecta de los planes, y el régimen registral de determinados derechos de reversión sobre terrenos expropiados.

Es, en esencia, la reforma que el PSOE llevó al Congreso en 2024 y que volvió a presentar con el PNV en 2025, y que fracasó las dos veces. Quienes la defienden recuerdan los planes generales anulados en Castellón, Vigo, Gijón o Marbella, con ciudades enteras viviendo en régimen transitorio durante más de una década.

Me parece bien en lo sustancial y lo he defendido en el hilo de los candados, que un plan sobreviva a sus defectos de forma es condición para que se construya algo, pero conviene ver de qué lado cae. Esta reforma quita un freno, no pone precio a nada. Un plan que no se anula sigue permitiendo que el titular del sector espere, y el decreto no elevará ni un céntimo el coste específico de mantener sin edificar un solar residencial servido. Es la mitad del problema que se cobra rápido; la otra mitad, la que encarece retener, no ha entrado ni en el borrador.

Y aun así el suelo es la pieza más fruta de todo el texto. Podemos la ha convertido en su línea roja y la describe como una puerta abierta a la especulación y a los bowling; Junts sostiene que invade competencias autonómicas; el PNV la quiere por seguridad jurídica; la patronal de la construcción la defiende como medida de oferta; el PP pide facilitar suelo y ataca el resto del decreto por intervencionista.

Hay un fondo legítimo en la queja de Podemos (restringir la impugnación de un plan también restringe el control ciudadano, y la respuesta seria es graduar la nulidad, no blindar el plan), pero el efecto de tanto rechazo cruzado es que esta pieza sigue abierta en la negociación hasta el último minuto. Si acaba recortada o fuera del texto, lo que se habrá cedido para reunir apoyos es precisamente la única parte del decreto que modifica las reglas por las que el planeamiento llega a convertirse en suelo edificable.

Michael Heller llamó anticommons, o tragedia de los anticomunes, a la situación en la que un recurso se queda sin usar porque demasiados actores tienen algo que decir antes de que se use, y cada uno puede frenar. El urbanismo español es una versión imperfecta pero reconocible: propietarios, junta de compensación, reparcelación, informes sectoriales, infraestructuras y dos o tres administraciones tienen que encajar antes de que el derecho abstracto a construir se convierta en un portal con buzones.

El martes veremos la misma estructura a escala parlamentaria, con cada grupo sosteniendo su veto, y en direcciones opuestas, sobre la única pieza que toca el suelo. El decreto no solo deja fuera el problema; lo reproduce.

Si el decreto sale del Consejo, su contenido de suelo será, como mucho, la pieza procesal de la invalidez de los planes y las reversiones, en la versión que sobreviva a la negociación. No aparecerá ninguna de estas cuatro cosas:

- un recargo anual sobre el suelo residencial servido que sigue sin edificar, al estilo del que Irlanda cobra desde 2025 (un 3% anual sobre el valor de mercado).

- la habilitación legal para aplicar en el IBI un tipo al valor del suelo y otro al de la construcción, separación que la ley de haciendas locales hoy no permite.

- una captura homogénea y trazable de las plusvalías de recalificación.

- plazos de edificación con consecuencia real (venta forzosa, registro de solares), herramientas que están en nuestro derecho, con uno u otro nombre, desde la Novísima Recopilación, y cuya aplicación ha sido mínima; el propio Reglamento de Edificación Forzosa de 1964 admitía en su preámbulo que esos preceptos "apenas han sido aplicados" y que el Registro Municipal de Solares "no ha cumplido los objetivos que aconsejaron su establecimiento". El recorrido completo, de las casas a la malicia a la Ley del Suelo de 1992, lo repasé aquí.

Si cualquiera de las cuatro aparece en el texto que publique el BOE, vuelvo a este hilo y lo reconozco sin matices. Y si el decreto no llega a aprobarse, no lo contaré como acierto, porque la tesis habla de lo que se decide y no de lo que se aplaza.

Lo que nadie ha pedido

Lo más revelador del martes, para mí, no será lo que se apruebe. He repasado las exigencias de todos los grupos que han circulado estos días y no encuentro a nadie pidiendo que tener un terreno servido parado cueste dinero; ni la izquierda que habla de especulación, ni la derecha que habla de oferta, ni los nacionalistas que hablan de competencias; ERC se acerca por el lado de la vivienda vacía, que es otra cosa y ya es algo.

Cuando los que se acusan mutuamente de todo coinciden en dejar quieta la misma pieza, merece la pena preguntarse a quién protege esa pieza.

Mi respuesta lleva un año desarrollada en el hilo de los siete candados, con el decálogo de medidas y las cuentas de cada una.

Aquí me conformo con que el martes lo miremos cada uno con sus ojos y volvamos a hablar el miércoles.

Este texto, ¿lo has escrito tu?
 
Mientras la principal fuente de financiación de los ayuntamientos (y buena parte de la financiación poco clara de los partidos) sea la gestión del suelo edificable, no hay nada que hacer.

Mientras no esté en un entorno protegido como un parque natural, si soy dueño de una parcela, ¿por qué no puedo levantar una casa?

Es la chorrada de turno de quienes aprendieron "economía" viendo 13tv.

En España hay millones de viviendas en terrenos que se hicieron durante la burbuja, en medio de la nada, y nadie las quiere.

Estas viviendas llevan veinte años abandonadas, porque ni los forasteros quieren comprarlas.

(imagen visible para usuarios registrados)

¿Crees que Ayuso se comprará un ático allí?
 
Restringir la entrada de extranjeros y reconstruir en altura para no dañar más el medioambiente.
 
El Gobierno central no puede decidir por sí solo qué suelo se urbaniza. La ordenación del territorio y el urbanismo corresponden fundamentalmente a las comunidades autónomas, mientras que los ayuntamientos intervienen mediante el planeamiento municipal. El Estado puede aprobar normas sobre aspectos para los que tiene competencia, pero no imponer un modelo urbanístico completo. La experiencia del Gobierno de Aznar ilustra ese límite: el Tribunal Constitucional anuló parte de su legislación sobre el suelo por invadir competencias autonómicas. Por eso, una liberalización general del suelo impulsada desde el Consejo de Ministros tendría que respetar ese reparto constitucional de competencias.

Así que no, la vivienda seguirá estando secuestrada desde los ayuntamientos y comunidades autónomas, a beneficio de intereses locales opacos.
 
Todo menos el suelo

Lo que el Consejo de Ministros del martes 29 no va a tocar, y por qué es justo lo que fija el precio.

Si nada se tuerce en las próximas veinticuatro horas (y en esta legislatura se tuerce casi todo), el Consejo de Ministros aprobará mañana el decreto de vivienda que se quedó en el cajón a finales de julio por falta de apoyos. Pedro Sánchez dijo ayer que trabajan "a contrarreloj" para llevarlo, y hoy el Gobierno lo da por hecho, con la reforma de la Ley del Suelo todavía dentro; el texto, sin embargo, sigue negociándose con Junts, que aprieta con sus deducciones fiscales, y con Podemos, que no se mueve de su línea roja. Cómo acabe ese pulso me importa poco para lo que quiero plantear aquí, que es más sencillo y bastante más molesto.

Pase lo que pase el martes, el suelo se queda como está. Habrá, si el decreto sale, una reforma que se llama Ley del Suelo, y hablaré de ella más abajo; lo que no habrá, salvo sorpresa, es una sola medida que cambie cuánto cuesta obtener, mantener o dejar sin usar el derecho a edificar.

Abro hilo propio porque la tesis merece discusión aparte y porque se puede comprobar mañana mismo, lo cual no pasa a menudo; y la formulo sin rodeos: el mayor problema de la vivienda en España es el suelo, entendido como ese derecho a convertir un terreno en viviendas (dónde se concede, quién lo retiene y qué le cuesta retenerlo). Salvo esa reforma procesal del planeamiento, todo lo que se apruebe el martes actúa aguas abajo de ese derecho.

Lo que habrá sobre la mesa

Según el resumen que distribuyó ayer Europa Press, el texto pactado entre PSOE y Sumar tiene dos bloques. El primero busca estabilizar el alquiler y combatir el embeleco con prórroga de los contratos que venzan antes de julio de 2028, regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones, subida al 21% del IVA de los pisos turísticos y bonificaciones fiscales a los propietarios que rebajen la renta. El segundo, más difuso, habla de movilizar vivienda asequible, y ahí aparece la reforma de la Ley del Suelo.

Por encima de todo ello flota desde el miércoles el desahucio de Maricarmen, que ha metido la protección frente a los lanzamientos en el centro de la negociación, y la lista de Junts con ventajas fiscales para los inquilinos, deducciones para los pequeños propietarios hipotecados y cuentas de ahorro para la vivienda.

Clasifícándolo con calma:

- La prórroga y la temporada deciden cómo se reparte y se usa el parque que ya existe, entre inquilino y propietario y sobre el mismo stock.

- Las bonificaciones y deducciones al propietario cambian la rentabilidad de ese mismo parque.

- Las ventajas al inquilino y las cuentas de ahorro para comprar actúan por el lado de la demanda.

- El IVA turístico pone precio a uno de los usos que compiten por esas mismas viviendas.

Alguna de estas medidas puede ser razonable, y no seré yo quien desprecie que la prórroga evite unos cuantos desahucios este invierno, pero ninguna añade un solo metro cuadrado edificable; y ninguna hace que tener un solar servido esperando cueste un euro más que hoy.

Por qué el suelo y no otra cosa

David Ricardo dejó escrita hace dos siglos una idea que la discusión española sobre vivienda sigue sin digerir. Decía, más o menos, que el grano no es caro porque haya que pagar renta por la tierra, sino que se paga renta por la tierra porque el grano es caro. Traducido al ladrillo, el precio de un piso lo fija lo que el comprador puede pagar (salario, crédito, ayuda de los padres, ayuda del Estado) frente a una oferta que no reacciona; el coste de construir es, con todos sus sobresaltos, un coste que cualquier promotor puede replicar; lo que no se puede replicar es el permiso para construir en un sitio donde la gente quiere vivir.

Alguno pensará que Ricardo me quita la razón, porque según él el suelo no causa el precio sino que lo recoge, pero justo por eso me la da.

Cuanto más rígida sea la oferta de suelo edificable allí donde crece la demanda, mayor parte de cualquier ayuda acabará capitalizada en precios, y no en viviendas; una parte irá al piso usado, otra a márgenes y, en los años buenos, a costes de obra. Pero en la promoción nueva el mecanismo es casi contable, porque el promotor calcula cuánto puede pagar por el solar restando al precio de venta la construcción, la financiación, los impuestos y su margen, así que toda capacidad de pago adicional del comprador sube lo que ese solar puede soportar. Las ventajas fiscales al inquilino, las cuentas de ahorro para la vivienda, cualquier aval público a la entrada, todo eso empuja en esa dirección si la oferta no se mueve.

Ricardo, bien leído, no niega que el problema sea el suelo; dice dónde mirar para saber quién se queda con la renta.

El suelo que hay y el que falta

La objeción clásica es que suelo sobra, que España tiene más terreno calificado que viviendas pendientes y que el problema será otro. Tiene su parte de verdad, y conviene mirarla con los datos del propio Ministerio.

El estudio Sectores residenciales en España 2025, que la Dirección General de Vivienda y Suelo presentó en marzo a partir del Sistema de Información Urbana, recoge 1.069 grandes sectores en 400 municipios con capacidad para unas 2,47 millones de viviendas; el 64,4% ni siquiera se ha empezado a urbanizar y solo 276 tienen ya suelo urbanizado disponible, con 489.186 viviendas pendientes.

Eso tampoco quiere decir que haya medio millón de viviendas esperando sobre solares vacíos, porque en 154 de esos sectores la edificación ya ha empezado y en otros 103 está avanzada. Quedan 19 grandes sectores completamente urbanizados en los que todavía no se había puesto un ladrillo, con capacidad para 36.398 viviendas. Y cuando el Ministerio estudia la dinámica de los sectores que ya están en fase avanzada, estima que han necesitado de media 18,5 años para completar la edificación; la cifra es de ese grupo, no de los 276.

El informe no dice cuánto de esa lentitud se debe a retención del suelo y cuánto a financiación, ritmo de venta, tramitación o costes, y yo tampoco voy a fingir que lo sé. Lo que sí deja claro es que el problema no se acaba cuando el suelo pasa a estar servido; ahí empieza otro reloj, y nuestro sistema fiscal no lo hace correr más deprisa.

Para poner las cifras al lado de algo, el déficit acumulado de los últimos cinco años oscila, según quién lo calcule, entre las 320.000 viviendas que da Servihabitat y las cerca de 750.000 del Banco de España para 2021-2025, y en 2025 se visaron 139.016 viviendas de obra nueva.

Ahora el otro lado del mismo estudio. Barcelona, Bilbao, Vigo y Pamplona quedan fuera porque ninguno de sus sectores cumple los criterios de inclusión (al menos mil viviendas previstas y menos del 70% edificado), y el propio Ministerio habla de un "desafío estructural" por escasez de suelo urbanizable; las grandes bolsas están en Andalucía, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Madrid y, en suelo todavía sin urbanizar, Murcia. Como el estudio solo selecciona sectores grandes, el solar urbano suelto, que es justo lo que escasea dentro de las ciudades con demanda, se queda fuera de la foto.

Así que el suelo falla dos veces, y por eso me parece el problema mayor. En varias de las áreas donde la demanda aprieta más, la oferta de nuevo suelo edificable no crece al ritmo que piden las necesidades de vivienda; donde el derecho ya está concedido y el terreno urbanizado, ejercerlo puede tardar lustros. El solar paga su IBI, sí, y su coste financiero, pero ningún recargo específico por seguir parado.

Son dos caras de la misma moneda, quién decide cuándo un terreno se convierte en viviendas y qué le cuesta no hacerlo, y ninguna de las dos estará el martes encima de la mesa.

La única pieza de suelo, y está en el aire

Sería injusto no reconocer lo que sí trae el decreto. Según lo que Podemos le contó a Público en julio, el borrador toca dos cosas de la ley estatal: el sistema de invalidez y recursos contra el planeamiento, con reglas para limitar los efectos de determinados vicios, permitir subsanaciones y restringir la impugnación indirecta de los planes, y el régimen registral de determinados derechos de reversión sobre terrenos expropiados.

Es, en esencia, la reforma que el PSOE llevó al Congreso en 2024 y que volvió a presentar con el PNV en 2025, y que fracasó las dos veces. Quienes la defienden recuerdan los planes generales anulados en Castellón, Vigo, Gijón o Marbella, con ciudades enteras viviendo en régimen transitorio durante más de una década.

Me parece bien en lo sustancial y lo he defendido en el hilo de los candados, que un plan sobreviva a sus defectos de forma es condición para que se construya algo, pero conviene ver de qué lado cae. Esta reforma quita un freno, no pone precio a nada. Un plan que no se anula sigue permitiendo que el titular del sector espere, y el decreto no elevará ni un céntimo el coste específico de mantener sin edificar un solar residencial servido. Es la mitad del problema que se cobra rápido; la otra mitad, la que encarece retener, no ha entrado ni en el borrador.

Y aun así el suelo es la pieza más fruta de todo el texto. Podemos la ha convertido en su línea roja y la describe como una puerta abierta a la especulación y a los bowling; Junts sostiene que invade competencias autonómicas; el PNV la quiere por seguridad jurídica; la patronal de la construcción la defiende como medida de oferta; el PP pide facilitar suelo y ataca el resto del decreto por intervencionista.

Hay un fondo legítimo en la queja de Podemos (restringir la impugnación de un plan también restringe el control ciudadano, y la respuesta seria es graduar la nulidad, no blindar el plan), pero el efecto de tanto rechazo cruzado es que esta pieza sigue abierta en la negociación hasta el último minuto. Si acaba recortada o fuera del texto, lo que se habrá cedido para reunir apoyos es precisamente la única parte del decreto que modifica las reglas por las que el planeamiento llega a convertirse en suelo edificable.

Michael Heller llamó anticommons, o tragedia de los anticomunes, a la situación en la que un recurso se queda sin usar porque demasiados actores tienen algo que decir antes de que se use, y cada uno puede frenar. El urbanismo español es una versión imperfecta pero reconocible: propietarios, junta de compensación, reparcelación, informes sectoriales, infraestructuras y dos o tres administraciones tienen que encajar antes de que el derecho abstracto a construir se convierta en un portal con buzones.

El martes veremos la misma estructura a escala parlamentaria, con cada grupo sosteniendo su veto, y en direcciones opuestas, sobre la única pieza que toca el suelo. El decreto no solo deja fuera el problema; lo reproduce.

Si el decreto sale del Consejo, su contenido de suelo será, como mucho, la pieza procesal de la invalidez de los planes y las reversiones, en la versión que sobreviva a la negociación. No aparecerá ninguna de estas cuatro cosas:

- un recargo anual sobre el suelo residencial servido que sigue sin edificar, al estilo del que Irlanda cobra desde 2025 (un 3% anual sobre el valor de mercado).

- la habilitación legal para aplicar en el IBI un tipo al valor del suelo y otro al de la construcción, separación que la ley de haciendas locales hoy no permite.

- una captura homogénea y trazable de las plusvalías de recalificación.

- plazos de edificación con consecuencia real (venta forzosa, registro de solares), herramientas que están en nuestro derecho, con uno u otro nombre, desde la Novísima Recopilación, y cuya aplicación ha sido mínima; el propio Reglamento de Edificación Forzosa de 1964 admitía en su preámbulo que esos preceptos "apenas han sido aplicados" y que el Registro Municipal de Solares "no ha cumplido los objetivos que aconsejaron su establecimiento". El recorrido completo, de las casas a la malicia a la Ley del Suelo de 1992, lo repasé aquí.

Si cualquiera de las cuatro aparece en el texto que publique el BOE, vuelvo a este hilo y lo reconozco sin matices. Y si el decreto no llega a aprobarse, no lo contaré como acierto, porque la tesis habla de lo que se decide y no de lo que se aplaza.

Lo que nadie ha pedido

Lo más revelador del martes, para mí, no será lo que se apruebe. He repasado las exigencias de todos los grupos que han circulado estos días y no encuentro a nadie pidiendo que tener un terreno servido parado cueste dinero; ni la izquierda que habla de especulación, ni la derecha que habla de oferta, ni los nacionalistas que hablan de competencias; ERC se acerca por el lado de la vivienda vacía, que es otra cosa y ya es algo.

Cuando los que se acusan mutuamente de todo coinciden en dejar quieta la misma pieza, merece la pena preguntarse a quién protege esa pieza.

Mi respuesta lleva un año desarrollada en el hilo de los siete candados, con el decálogo de medidas y las cuentas de cada una.

Aquí me conformo con que el martes lo miremos cada uno con sus ojos y volvamos a hablar el miércoles.
Hay mucho mas aparte del suelo. La transmision de viviendas usadas es muy ineficiente (10% del valor entre ITP y IAJD). Hubo un hilo hace unos meses haciendo una lista exhaustiva.


Date cuenta de que de las 50 provincias españolas, 20 no necesitan construir vivienda nueva porque estan perdiendo poblacion (CyL, Galicia, Asturias, Extremadura). El problema de esas provincias es que la transmision/alquiler de viviendas es muy ineficiente, no el suelo.

Otro de los problemas es que se paga muy poco por IBI, y eso no incentiva la venta/alquiler de vivendas vacias.
 
Última edición:
Pequeña cuestión, en Cataluña , CA gobernada por Illa, que es de izquierda, se aplica la ley de vivienda, bien pues es Cataluña la Comunidad de España donde se ejecutan más desahucios, y además los precios de los alquileres tampoco han bajado... pensando:
 
A mi me da que los partidos, y las empresas inmobiliarias que apoyan a los partidos, tienen un porrón de viviendas que quieren vender y no logran colocar.

Intentarán sacarlas a costa del gobierno a precio alto... Lo de Mari Carmen parece una operación planificada.

Además, las personas de más de 70 años son las que menos problemas tienen con la vivienda, ya que suelen tener rentas estables o residencias.
 

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