Por la forma en la que actúan, para mí es claro que es lo que buscan; la reducción de penas de delitos graves es un objetivo constante de la izquierda. En la transición hicieron algo similar con los delincuentes y terroristas: quitaron la pena de gloria y las penas graves y se quedaron solo con las penas más leves, porque estaban ajustadas a un código penal que contenía castigos más severos.
En el resto, totalmente de acuerdo con usted; es el modus operandi habitual. Sus errores y omisiones siempre tiran hacia el mismo lado, y en muchos casos no son más que una forma de ocultar sus intenciones.
Es que yo, que como tú, intento saber cómo funciona la gente así, qué les motiva y los medios que emplean. Y es ciertamente difícil.
La conclusión, no muy rebuscada, es que el fin obviamente es dinero y poder. Siempre.
Ahí tienes a los de Sumar, callados en cuanto pisan moqueta roja. O los mismos de Podemos, que se fueron quitando a todo aquel que no bailaba el agua a los jerifaltes.
Pero otras cosas son los medios. ¿Gana algo la izquierda extrema con que se rebajen penas? No realmente. Al revés, ahí se han tenido que comer un montón de críticas completamente fundadas y poco respondibles.
La cuestión para mí es que simplemente son medios para llegar a su fin. No nos olvidemos, la izquierda busca siempre la revolución: es el único escenario en el que pueden triunfar. No porque les apoye el pueblo a ellos, sino porque (como pasó con el 15M) están preparadísimos para liderar masas de gente cabreada y llevarlos a su terreno.
Como esto de la revolución no solo es poco alcanzable, sino bastante anacrónico, y ni siquiera un 15M se puede dar todas las décadas, su táctica es la confusión.
Cuando tú consigues tener detrás de ti a un grupo de gente que ha perdido los límites, que no tiene clara la diferencia entre el bien y el mal, pero a la vez ve el mundo en blanco y […], consigues una masa acrítica y agresiva (al menos verbalmente) que se cree todas las propuestas que dices.
Has borrado en esa gente cualquier intento por tener una visión razonada de la vida, y menos aún calmada.
Fíjate en las redes sociales la gente que es abiertamente de Podemos. Hace años podías encontrar a gente más o menos cabal. Equivocadísima en su planteamiento, pero con un mínimo de razonamiento.
Ahora no. Es todo repetición de lemas, de atacar al que toca cada día, soltar bilis. Por eso por el camino han perdido a todos aquellos que tienen medio dedo de frente, que han huido escandalizados.
Eso se consigue embarrando el campo de juego. Enfrentando a la gente. Colgarse de la perspectiva de género, de la ley trans, de darle la vuelta al concepto de democracia y defender la 'victoria' de Maduro mientras dices que la aplastante victoria de Kast es fascismo antidemocrático.
Pero ninguna de esas son causas reales, son medios para llevar a los suyos a esa confusión y a ese estado mental en el que el espíritu crítico se desactiva y se sustituye por el permanente enfado a punto de explotar.
Es lo que necesitan.
Pero no es el fin, que sigue siendo pisar moqueta y gente colocada con salarios estupendos. Las causas, simplemente las van seleccionando sobre la marcha según pueda producir esta reacción emocional...