ABC publica un anuncio de reclutamiento para la Legión ucraniana
El ejército ucraniano ha dejado de exigir inglés o ucraniano para alistarse en su Legión Internacional. Basta con hablar español. La noticia, publicada por
ABC el 19 de diciembre de 2023, incluye el desglose salarial completo: unos 550 euros al mes en retaguardia, casi 1.100 en zonas de peligro y hasta 3.000 euros mensuales en primera línea de combate. La pieza, que reproduce los requisitos de la web oficial de la Legión, ha sido leída por buena parte de los lectores como algo más que información: como un publirreportaje de reclutamiento con firma de cabecera nacional.
Qué ofrece exactamente la Legión Internacional
El artículo detalla las condiciones con precisión de folleto. Edad entre 18 y 60 años, sin antecedentes penales, sin enfermedades crónicas, forma física para tareas básicas de infantería y capacidad de entrar legalmente en Ucrania por medios propios. La experiencia militar previa no es obligatoria, pero suma puntos. Tampoco el idioma: «Desde ahora puedes aplicar hablando sólo español», dice la web de la unidad, que añade que hay instructores hispanohablantes.
El salario se paga en grivnas, moneda local, en un banco ucraniano. Los heridos reciben tratamiento gratuito y pensión variable si quedan discapacitados. Las familias de los caídos cobran unos 367.000 euros, siempre que abran cuenta en Ucrania y completen la documentación. Según las estimaciones que recoge el propio texto, hay unos 20.000 soldados de 52 nacionalidades combatiendo en Ucrania, más casi 12.000 mercenarios.
El cálculo que desmonta el gancho de los 3.000 euros
La cifra estrella del titular se desinfla al leer la letra pequeña. Los 3.000 euros solo se cobran en primera línea, y hay quien sostiene que la esperanza de vida en ese puesto es muy corta. En retaguardia, el sueldo baja a 550 euros. En zona de riesgo, a 1.100. Hay quien compara con un conductor de autobús en Alemania, que puede ingresar 4.400 euros, o un reponedor de supermercado en Noruega, con una cantidad similar a la del frente ucraniano. También se menciona la comparación con la guerra de Irak, donde un chófer de camión podía facturar 10.000 euros netos al mes, lo que deja el reclutamiento actual en una posición difícil de defender.
Hay quien sostiene que el anuncio no busca españoles, sino hispanohablantes: la mayoría de los candidatos naturales serían colombianos, chilenos o argentinos. Y hay quien recuerda que un ciudadano español no puede alistarse legalmente en un conflicto extranjero sin incurrir en un delito.
La condición de mercenario y el olvido de Ginebra
El punto que el artículo de
ABC no menciona es el que más peso tiene en términos jurídicos, según algunos participantes. Si un combatiente extranjero cae prisionero, Rusia puede considerarlo mercenario y negarle la protección del Convenio de Ginebra. Eso abre la puerta a décadas de cárcel o a algo peor. La legislación internacional distingue entre soldado regular y mercenario, y la frontera no siempre favorece al reclutado.
A esto se suma la sospecha, repetida en distintos comentarios, de que muchos de los que aceptan el puesto de 550 o 1.100 euros acaban empujados al de 3.000 por la propia dinámica del frente. La escalada salarial como anzuelo funciona en un solo sentido: hacia delante.
Por qué una cabecera nacional publica esto
La pregunta de fondo no es si Ucrania necesita soldados. Hay quien afirma que necesita entre 450.000 y 500.000 efectivos más. La pregunta es por qué un medio español convierte ese reclutamiento en contenido editorial con tono de oportunidad laboral. El texto incluye incluso un apartado de «Requisitos para entrar en la Legión ucraniana» formateado como oferta de empleo.
La respuesta más repetida apunta al estado de la prensa española y a su alineamiento con el relato oficial del conflicto. Un medio que publica un anuncio de reclutamiento como si fuera una noticia de servicio público está haciendo, de facto, labor de captación. Y lo hace sin mencionar las consecuencias legales para el reclutado ni el trato que recibiría en caso de captura.
Quién va a ir y quién no
El perfil del voluntario que describen los requisitos —18 a 60 años, buena forma física, sin antecedentes, con hambre de dinero— no coincide con el español medio de 45 años con hipoteca. Coincide, más bien, con el de un joven sin arraigo, sin contrato fijo y con pocas alternativas. O con el de un migrante en situación irregular que ve en el pasaporte ucraniano una puerta de entrada a Europa.
La propuesta de canjear un año de frente por nacionalidad exprés y puntos extra en oposiciones circula ya como hipótesis en voz alta. No es una política oficial. Es, sencillamente, la conclusión lógica de un anuncio que ofrece 3.000 euros por hacer lo que nadie con opciones quiere hacer.
La Legión Internacional seguirá reclutando. El flujo de hispanohablantes hacia Ucrania probablemente aumente en los próximos meses, sobre todo desde Latinoamérica. Lo que no va a cambiar es la aritmética: 550 euros en retaguardia, 1.100 en riesgo, 3.000 en el frente. Y la certeza de que el anuncio, con firma de cabecera, seguirá pareciendo un publirreportaje mientras nadie explique lo que pasa cuando el reclutado cae prisionero.