Ucrania encara el invierno sin fondos de EE.UU. y con un déficit de 500.000 soldados
El Senado de Estados Unidos cierra el grifo. Demócratas y republicanos descartaron aprobar un nuevo paquete de ayuda a Ucrania antes de fin de año, y la Casa Blanca reconoció que ya no quedan fondos para sostener el esfuerzo de guerra de Kiev. El anuncio, firmado por Chuck Schumer y Mitch McConnell, llega después de que Volodímir Zelenski visitara Washington por tercera vez en un año para pedir más dinero. No lo consiguió. Y mientras el Congreso se va de vacaciones hasta el 8 de enero, el ejército ucraniano sigue en el frente sin municiones garantizadas y con la necesidad de movilizar hasta medio millón de hombres nuevos.
El Senado deja a Ucrania sin fondos hasta enero
La ayuda militar, humanitaria y macroeconómica estadounidense suma ya más de 110.000 millones de dólares autorizados por el Congreso desde el inicio de la invasión rusa. Ese flujo se detiene ahora durante al menos dos semanas, y reactivarlo después llevará otras tantas. La cadena de suministro de municiones se paraliza. En el campo de batalla, eso se traduce en menos disparos, menos defensa aérea y menos capacidad de respuesta.
Zelenski se mostró optimista en Washington: dijo que Estados Unidos «no traicionará» a Ucrania. Pero la realidad es que el apoyo incondicional ya no está garantizado. Los republicanos condicionan el paquete a cambios en la política migratoria, y los demócratas no han logrado cerrar el acuerdo. El impasse no es el fin de la ayuda, pero sí un aviso serio.
Medio millón de soldados que no aparecen
Al comienzo de la invasión, las oficinas de reclutamiento ucranianas se llenaban de voluntarios. Hoy, muchos han muerto, otros están heridos y la mayoría acumula casi dos años de combate sin descanso. Los generales ucranianos piden movilizar hasta medio millón de nuevos soldados. Zelenski aún no ha dado el visto bueno: «Dije que necesitaría más argumentos para respaldar esta medida. Porque, en primer lugar, es una cuestión de personas; en segundo lugar, es una cuestión de justicia, es una cuestión de capacidad de defensa y es una cuestión de finanzas».
La ley ucraniana solo permite movilizar a hombres de entre 27 y 60 años. Los más jóvenes pueden alistarse como voluntarios, pero los reclutas de 18 a 20 años no pueden ser enviados al frente. El problema no es solo legal: es de motivación. Reemplazar a soldados agotados con reclutas sin experiencia ni ganas no arregla una línea de frente que se desmorona.
El frente se estanca y la desmoralización crece
Desde la caída de Bajmut, el frente apenas se ha movido. Conquistar una aldea en ruinas cuesta miles de bajas. Los rusos minan cada metro y la ofensiva ucraniana se estrella una y otra vez contra posiciones fortificadas. Hay quien sostiene que después de Bajmut lo sensato era negociar un tratado y parar el baño de sangre. No se hizo. Y ahora la guerra consume hombres y dinero sin avances palpables.
En el plano internacional, la atención se ha desplazado a otros conflictos. La ayuda occidental ya no es la prioridad. Ucrania compite por recursos con Israel y con las tensiones en el mar Rojo. El resultado es un ejército que dispara menos, se repliega más y espera un invierno duro.
Las grietas del relato oficial
La narrativa de una Ucrania victoriosa se agrieta. Los análisis más críticos señalan que el país recibe más dinero del que produce su PIB, que su única industria rentable hoy es la guerra y que su presidente ha perdido parte del favor de sus patrocinadores. Otros defienden que la resistencia ucraniana ha demostrado una capacidad insospechada y que Rusia ha pagado un precio enorme por avances mínimos. Ambas cosas pueden ser ciertas.
Lo que no admite discusión es el dato: sin fondos estadounidenses y con un déficit de 500.000 soldados, Ucrania afronta el invierno en la peor posición desde febrero de 2022. El Senado vuelve el 8 de enero. Hasta entonces, el frente aguanta como puede.
El detalle completo de las cifras de ayuda, los plazos del Senado y los argumentos de Zelenski sobre la movilización está en el material original. Ahí se ve por qué este invierno puede ser el más decisivo de la guerra.