Karaganov e Irán: la estrategia del miedo como doctrina
La doctrina Karaganov, impulsada por el politólogo ruso Sergei Karaganov, propone el uso calculado de la amenaza nuclear para disuadir a Occidente. En paralelo, se señala a Irán como ejemplo de cómo aplicar esa lógica: con acciones firmes que generan incertidumbre y temor en el adversario. Ambas aproximaciones convergen en un mismo fin: despertar el miedo como herramienta de presión geopolítica.
El miedo como instrumento de presión
La doctrina Karaganov no es nueva, pero ha cobrado relevancia en el contexto de la guerra de Ucrania. Defiende que Rusia debe elevar el riesgo de escalada nuclear para obligar a Occidente a ceder. En este marco, Irán es citado como un modelo: ha demostrado cómo deben hacerse las cosas, presumiblemente por su capacidad de desafiar a las potencias sin sufrir consecuencias fatales. La idea es que el miedo a una conflagración mayor paraliza al enemigo.
La referencia a Irán: ¿lección aprendida?
Irán ha combinado desarrollo nuclear, ataques con drones y una retórica desafiante para ganar espacio de negociación. En la discusión se equipara su estrategia con la doctrina Karaganov: ambos casos apuestan por sembrar miedo para disuadir. Sin embargo, la pregunta que queda abierta es si ese miedo realmente funciona o acaba provocando la reacción contraria.
El debate sobre el miedo como estrategia no es nuevo, pero la referencia explícita a Karaganov e Irán sitúa la conversación en el presente. Con Ucrania desgastada y Oriente Próximo en ebullición, la lógica del miedo parece haberse instalado como un recurso más en el tablero global. Quien mejor lo ejecute, gana.