Matan a un hombre en Estepa y detienen a la presunta autora
¿Qué ocurre cuando la presunta motivación del crimen es el sexo de la víctima, pero ese sexo es masculino? La pregunta sobrevuela el caso abierto en Estepa (Sevilla), donde una mujer ha sido detenida como presunta autora de la muerte de un hombre. El Ayuntamiento ha pedido “paciencia y confianza en la labor de los cuerpos y fuerzas de seguridad” para determinar “qué ocurrió y las circunstancias que rodean este lamentable suceso”.
La investigación apenas ha trascendido. No se han facilitado ni la causa concreta del fallecimiento ni la relación entre ambos. El único dato filtrado apunta a que el ataque se habría producido “por el mero hecho de ser hombre”. Una motivación que, de confirmarse, chocaría con una legislación que no recoge la misandria como categoría específica dentro de los delitos de odio, aunque el móvil por razón de sexo pueda agravar la pena.
El caso también ha reavivado la vieja polémica sobre la asimetría informativa. Cuando una mujer es asesinada, los medios replican las consignas oficiales: el número de víctimas en el año, el teléfono de atención, la condena unánime. Ahí están las estadísticas. La muerte de un hombre a manos de una mujer no aparece en los mismos registros, ni genera las mismas campañas. Hay quien interpreta que se trata de un patrón deliberado de invisibilización; otros sostienen que la violencia de género es un fenómeno estructural que no se compara con crímenes individuales.
Por ahora, la investigación sigue su curso y las reacciones políticas brillan por su ausencia. El silencio, en este caso, también es un dato.