Meta a 215 con Ucrania en guerra: el diario de un pececillo bursátil
Un inversor particular coloca el
25% de su posición en Meta a 238 dólares. Después, otro 25% a 216,4. Y el 50% restante a 215. Entre medias, la invasión rusa de Ucrania, el SP500 perforando los 4220 y una percepción de Mark Zuckerberg que, según su propio relato, ha caído
por debajo del subsuelo. La operación quedó documentada con pelos y señales —stops, balas de reserva y hasta una flecha dibujada en el gráfico— y sirve de radiografía de un trimestre que nadie va a olvidar.
¿Qué hay detrás del desplome de Meta en febrero de 2022?
Para este inversor, el detonante inmediato no fue un balance. Fue una campaña publicitaria sobre el metaverso en la que, según su lectura, los clientes aparecen retratados como perdedores mientras los jóvenes guapos se quitan las gafas y se las ponen al perro antes de irse de marcha. El mensaje, leído como deliberado, se interpreta como un intento de espantar al pequeño inversor. A los pocos días llegó otro anuncio que él resume así: los acosadores y extorsionadores podrán ver si su víctima hace una captura de pantalla de la amenaza.
El problema de fondo es anterior. El negocio publicitario de Meta solo lo supera Google y, según las críticas, se habría levantado al margen de las normas de privacidad de medio mundo, con gobiernos y consumidores apretando el freno. De ahí el giro al metaverso, un concepto que circula en los ambientes ciberpunk desde principios de los años 80 y que, para los escépticos, choca con un obstáculo técnico que ninguna campaña de márketing resuelve.
El pececillo, las ballenas y un corto en el IBEX a 8550
La tesis que defiende este inversor es sencilla y algo conspiranoica: los grandes operadores no buscan caídas ordenadas, buscan pánico. Sostienen el índice para acumular energía y luego sueltan de golpe, con el vencimiento de derivados como fecha favorita del calendario. El SP500 perforó los 4220 y los 4200 como un cuchillo al rojo corta la mantequilla, y el operador cerró media posición mientras colocaba los stops en 4460 y, en otro frente, en 395 y 330.
El repertorio de ese tramo incluye un corto testimonial en 4587, otro en el IBEX a 8550 y una salida de Meta con un
+7,25%. También un dilema con Tesla, entre la beta del valor y las manadas de seguidores capaces de entrar en éxtasis comprador. Y una lectura propia de los resultados de Netflix: reacción desproporcionada ante algo cantado, porque con la llegada del buen tiempo la suscripción se cae sola.
La curva 5-30 se invierte por primera vez desde 2006
En paralelo llegó la señal macro que suele helar la sangre: la curva de rendimiento de 5 a 30 años de Estados Unidos se invirtió por primera vez desde 2006. Al mismo tiempo, el indicador bull & bear daba señal de compra. Dos flechas opuestas en la misma pantalla.
La lectura más pesimista es que se acaba el crecimiento y viene encima una recesión de órdago. Quien lo plantea reconoce no dominar el asunto, así que la interpretación queda en el aire. La fecha marcada en rojo era la publicación del IPC estadounidense, con expectativa de subida del 7,9% al 8,4%.
Polymetal, Gazprom y el 25% de la cartera de largo plazo
La exposición a Rusia no es teórica. Un 10% de la cartera de largo plazo se destinó a Polymetal, que el mismo día se anotó un 25%, y un 5% a Gazprom, con un 7,5% de subida. El freno para ampliar era Nord Stream 2: la convicción de que con la llegada del invierno entraría en funcionamiento, junto al miedo a que se convierta en objetivo de ataques y el precio se hunda puntualmente. El balance posterior dejaba KER con un +80%, POLY con un -25% y DIA con un +5%.
El contexto no invita al optimismo. La invasión del Dombás, los bombardeos en bases de toda Ucrania, el hundimiento de un crucero y helicópteros ucranianos operando en el interior de Rusia alimentan la petición de venganza en la opinión pública rusa. La hipótesis que se maneja es la de una provocación calculada para forzar una gran ofensiva y freírla con los sistemas de armamento occidentales.
Promediar a la baja: la regla del 15% que casi nadie respeta
La crítica más concreta a la operativa de Meta no va sobre el valor, va sobre el método. La regla que se defiende es no añadir a menos que la cotización caiga al menos un 15% respecto al último precio de compra. Quien otro modo lo hace, sostiene esta corriente, simplemente compra antes de tiempo. Hay quien reconoce haber entrado a 290 y a 240 y no volver a hacerlo hasta los 200.
La alternativa que se ofrece es la de siempre: empresas de calidad, precio barato y horizonte de 20 años. Con el aviso de alguien que dirigió un fondo de 20.000 millones de dólares en Estados Unidos: el day trading acaba en la ruina y el trading, probablemente también, solo que más tarde. Warren Buffett aparece citado con una frase que resume la actitud: no sabe en qué gastarse el dinero, solo sabe cómo ganarlo.
Queda el calendario. Una flecha dibujada entre el 10 y el 16 de marzo por si se arregla el asunto de Ucrania, Irán empieza a exportar petróleo y el precio se modera lo bastante para que la Reserva Federal se relaje; un tenedor de Tesla a medio trazar; y una broma recurrente sobre una profecía que sitúa el gran desplome en octubre. Pero la sesión que resume el trimestre es otra: la misma jornada en que se cerraba Meta con un +7,25% se abría un corto en el IBEX a 8550. Dos apuestas opuestas, el mismo hombre, la misma jornada.