Pablo Gil: dos años avisando de un desplome que no llega
Las opiniones sobre Pablo Gil, el analista de mercados que arrastra audiencia en YouTube, chocan siempre contra la misma pared: se le respeta por experiencia y se le reprocha el sesgo. Quien haya seguido sus vídeos en los últimos dos años ha escuchado el mismo aviso —
las bolsas van a caer— sin que el desplome se materialice. Y en el mercado, avisar mucho antes no es lo mismo que acertar.
Su trayectoria como gestor es el primer punto de fricción. Hay quien sostiene que
se retiró antes de cumplir los 50 para volcar su carrera en los cursos y en el canal. Otra versión, más incómoda, asegura que lo despidieron cuando BBVA cerró su división de inversión a raíz del caso Madoff, y recuerda que su formación es en
Empresariales, no en Economía. El matiz no es menor: se le escucha como analista, no como gestor en activo.
El giro a China y al oro que le costó caro
El episodio más repetido es su salida de la bolsa estadounidense. A principios del año pasado anunció que abandonaba EEUU y entraba en bolsa china y oro. Después de decirlo,
la bolsa china cayó más del 30% —aunque un año después lo había recuperado— mientras el SP500 no paró de subir. El balance es duro para quien le siguiera. Dos años de avisos bajistas y el que hizo caso perdió dinero. Hay quien reconoce que clava los momentos de salir, pero
tarda demasiado en volver a entrar.
El pulso con José Luis Cava
Su debate público con José Luis Cava quedó como símbolo de todo esto. Con el paso del tiempo, la lectura mayoritaria es que
Cava llevaba razón. Cava sostiene ahora que se ha hecho suelo; el otro mantiene que las caídas llegarán más tarde. Ambos comparten pantalla, audiencia y ningún interés en ceder el relato. El problema es que en bolsa el relato se paga en euros.
La enfermedad, el sesgo y el nicho del coaching
Su condición personal —se desplaza en silla de ruedas— aparece en muchos comentarios como posible origen del pesimismo: quien ha atravesado una desgracia tiende a ver antes el peor escenario. Es una hipótesis, no un diagnóstico. Lo que sí le reconocen incluso sus críticos es el tono sereno y que
no vende libertad financiera ni mansiones: habla de carteras diversificadas, índices y ladrillo. Alguno apunta que eso es, en sí mismo, un nicho de mercado bien elegido. Y quien dejó de seguirle cuando empezó a tratar las criptomonedas como la panacea.
El aviso que se mantuvo con el VIX en 14
Durante 2024, con el SP500 subiendo a razón del
3-5% mensual y el VIX en 14 en plena campaña electoral estadounidense, mantuvo el aviso de colapso. Ahí se rompió parte de la paciencia de su audiencia. Un youtuber financiero vive de que le veas, no de acertar.
El análisis se atasca justo aquí: es un analista al que merece la pena escuchar y un gestor al que nadie confiaría sus ahorros. Las dos cosas conviven sin resolverse, y mientras sigan juntas la discusión volverá cada vez que el mercado suba.