La izquierda no acude a la cita sobre Ceuta: silencio frente a la crisis
La crisis de Ceuta y Melilla ha vuelto a poner sobre la mesa las tensiones territoriales que España arrastra desde hace décadas. Pero el aspecto más llamativo de esta última oleada no es la respuesta diplomática del Ejecutivo, sino la ausencia de una parte del espectro político en el debate digital. Mientras los mensajes irónicos se acumulan, la izquierda brilla por su silencio.
El anuncio del despliegue del dispositivo de seguridad (CHAC) en la ciudad autónoma ha sido recibido con sarcasmo por los sectores más contrarios a las políticas de inmigración del gobierno. En paralelo, se ha extendido la caricatura de que la izquierda está a la espera de consignas desde Ferraz para posicionarse. El lenguaje político de estos tiempos alcanza incluso al ministro del Interior, al que se menciona con su apodo peyorativo.
Las redes sociales se han llenado de memes y provocaciones, pero el análisis económico de fondo brilla por su ausencia. La preocupación real por la estabilidad presupuestaria del país queda sepultada bajo una bronca política que no aporta datos ni soluciones. Los que buscan argumentos con números se quedan con la sensación de que el ruido ha sustituido a la reflexión.
El interrogante es evidente: ¿dónde están los referentes económicos de la izquierda cuando se discute el coste de una crisis territorial? Su silencio no solo deja el campo libre a los discursos más radicales, sino que empobrece el debate. Mientras tanto, los 62 de la sincronizada, ese grupo que se menciona como ejemplo de coordinación, se convierten en la coartada perfecta para desacreditar cualquier crítica.