eBay triplica beneficios y roza máximos históricos
El año 2020 cerró con una cifra que descoloca a propios y extraños: eBay ganó 5.667 millones de dólares, el triple que el ejercicio anterior, y facturó 10.271 millones, un 19% más. La pandemia empujó el comercio electrónico y la plataforma de subastas, que muchos daban por amortizada, cotiza en zona de récord. El debate sobre si eso es una anomalía contable o una ventaja competitiva real lleva abierto años.
El diagnóstico del inversor que abrió el caso era tajante:
efecto red, madurez y usuarios que no se van. eBay cotizaba entonces a un PER de 14 veces con crecimientos por encima del 20%, un ROE del 90% y un retorno sobre activos del 17%, con poca deuda y sin apalancamiento financiero. Con esos mimbres, la conclusión era compra clara. La tesis no ha envejecido mal: la acción marcó
77 dólares en un nuevo máximo histórico y el PER se fue a 18-19 veces, todavía por debajo de lo que paga el mercado por otras plataformas.
El negocio que dice morir y no muere
La crítica no venía de un agorero cualquiera. Vendedores con años de actividad describen un goteo de bajas por comisiones que pasaron del 10% a una horquilla del 11% al 16%, políticas de venta que ni compradores ni vendedores aceptaron y una atención al cliente que dejó de existir. «Hace años podías contactar con alguien y te resolvían el problema, ahora eso funciona a su suerte», resume una de las voces más críticas del hilo, que cifra el desplome en casos concretos: de 10 o 20 ventas diarias a cero y de 25 mensajes al día a ninguno.
Hay un episodio que ilustra el problema mejor que cualquier informe: una cuenta robada para colocar iPhones y artículos caros, recuperada de milagro porque el titular entró a los veinte minutos, y más de 15 horas de espera para que la plataforma devolviera el control. La seguridad, que fue su gran baza cuando era la pasarela natural de PayPal, se percibe hoy como un coladero. La conclusión de ese sector del análisis es que eBay España, eBay Italia y otros mercados locales estarían muertos, según esos testimonios, y que quien vende por ahí lo hace por inercia o por visibilidad residual.
¿Por qué sube si se está cargando a los vendedores?
Porque el mercado no compra anécdotas, compra márgenes. Los datos que se manejan en el hilo son de otra liga: margen bruto del 75,90%, margen EBITDA del 32%, margen de beneficio del 24%, ROE del 79% y ratio de liquidez de 1,80. Con ese perfil, el crecimiento anual estimado del 20% y un PEG de 0,92, hay quien sostiene que la acción sigue barata incluso después de la escalada. El PER de 17 veces sobre beneficios de 2021 y 13,35 veces sobre los siguientes no es lo que se paga por una empresa en decadencia.
La discrepancia tiene una explicación geográfica que se pasa por alto. La experiencia del vendedor particular español no es la del mercado estadounidense, donde los encierros dispararon el consumo online, ni la del Reino Unido, donde eBay registró un aumento del 237% en pequeñas tiendas. El negocio que se desangra en un país puede estar creciendo en otro, y la cuenta de resultados consolidada solo ve la suma. Los beneficios semestrales de 2021, 5.306 millones con un 27,6% más de facturación, confirman que la suma sale a favor.
El efecto red, ese mantra que se repite sin comprobarlo
La tesis central del comprador es que eBay tiene una ventaja competitiva difícil de replicar: cuantos más usuarios participan, más valor tiene la plataforma. Es el mismo mecanismo que sostiene a Facebook, JustEat, PayPal, Alphabet, Amazon o Visa, compañías que han generado retornos enormes mientras tejían comunidades extensas. El argumento es sólido en teoría y discutible en la práctica: el efecto red protege hasta que aparece una plataforma con mejor experiencia de usuario, y ahí eBay lleva años perdiendo la batalla frente a competidores más ágiles.
El propio inversor reconoce el matiz al comparar con PayPal: la considera ventaja competitiva clara y con crecimiento superior, pero cara, más del doble de precio que eBay. Su regla es no pagar de más por calidad. La discusión de fondo no es si eBay gana dinero —lo hace, y mucho— sino si ese dinero viene de una posición defendible o de una inercia que se agota. La venta de varios negocios que infló los beneficios semestrales de 2021 no ayuda a resolver la duda: engorda la cuenta sin decir nada sobre el negocio ordinario.
De la subasta de coleccionistas a los NFT
La plataforma ha ido soltando lastre y buscando terreno nuevo. Permite vender NFT, lo que la convierte en precursora entre las plataformas tradicionales de venta online, y ha demostrado capacidad de surfear olas de consumo viral: las ventas de artículos de El Juego del Calamar se dispararon un 5.000% en Latinoamérica. Son señales de que la maquinaria comercial sigue funcionando, aunque el comprador de segunda mano de toda la vida se sienta expulsado.
El coste de oportunidad es el argumento más incómodo para el que aguanta. Ocho meses en un rango lateral de 50 a 60 dólares es mucho tiempo con el dinero parado, y quien se salió aburrido lo cuenta sin dramatismo. La acción rompió después al alza y dejó a los impacientes mirando, pero la lección no es que aguantar siempre funcione: es que nadie sabe cuándo termina un lateral hasta que ha terminado.
Con los números en la mano, la predicción razonable es que eBay siga siendo un negocio rentable y maduro, con crecimiento moderado y recompras, más parecido a una máquina de generar caja que a una historia de expansión. Lo que no está escrito es si el efecto red aguanta otra década de competencia feroz o si el deterioro del mercado local acaba contaminando los mercados que hoy sostienen la cuenta. Ahí sigue la discusión, sin resolver.