El Ebro no se repara con un año y el hilo mira al Golf de 1997
Un Ebro de
un año y 15.000 kilómetros no se repara tras un choque frontal, y el hilo se ha pasado del vídeo al garaje. Cuatro días —del 26 al 29 de septiembre— en los que el caso del coche nuevo se cruza con una furgoneta de ochocientos mil kilómetros, con un Jaecoo J5 desmontado en yuanes y con un tuit que se comenta por lo que dice más que por el argumento.
Qué se ha sabido
Los números que van entrando. Un participante detalla que un Jaecoo J5 en China, sin ofertas, cuesta
105.000 RMB, unos
13.750 euros al cambio, y que sumarle un transporte marítimo RoRo son unos
400 euros; el resto, dice, son impuestos. Otro deja su estimación: fabricar algo así cuesta
6.000 o 7.000 euros y el comprador paga
30.000.
La posventa vuelve al centro. Un forero cuenta que a un amigo tardaron
cinco meses en mandarle el repuesto de una Ford Ranger y avisa de que en un distribuidor chino igual tardan un año. Y otro echa la cuenta del golpe: reparable hace una década por
4.000 o 5.000 euros, ahora
15.000.
La respuesta al vídeo
también llega en forma de enlace. Un usuario pega un
en el que un comentarista califica la producción china con un lema despectivo de contenido político. El hilo lo discute poco: se usa más como bandera que como argumento.
Y el contrapunto de la chatarra: se cuenta el caso de una
Fiat Ducato Max con
854.400 kilómetros que sigue moviendo neveras. Sirve de espejo del coche de un año que ya no arranca.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo se abre en dos trincheras. Unos sostienen que el problema no es el precio, es la mentalidad: nada de lo que se fabrica en China, dice uno, está pensado para repararse, se rompe y se compra otro. Enfrente se coloca el argumento contrario: pueden hacer vehículos de calidad a precio competitivo en cuanto se lo propongan.
De fondo, el debate se estira al modelo de fabricación soviético, que según otro participante era lo contrario. Nadie gana el punto, pero la discusión se mueve del coche al sistema.
El otro choque es de cartera. Los que defienden el veterano —Passat TDI de 2003 con
300.000 km por
2.000 euros, Golf MK3 1.6 del 97— contra los que se compran un Ebro a estrenar. La comparación con Hyundai y Kia de hace quince años aparece como tabla de salvación de los que aún confían: desconocidos y de dudosa calidad entonces, buenos resultados después.
Ahí se suelta la advertencia más dura: según un forero, muchos compradores creen estar comprando el Kia de entonces y lo que habrá es una generación de propietarios arruinados.
También hay un aviso hacia los veteranos. Frente a la Ducato de leyenda, otro recuerda que las de los noventa salían con problemas de paliers y cajas de cambio, y añade un detalle: los desguaces se vacían de piezas usadas que salen hacia África y encontrar un recambio en buen estado se convierte en un problema.
Y una pregunta que queda colgada, sin respuesta clara: si los seguros están dejando de reparar coches nuevos.
Qué cambia respecto a antes
Lo que se daba por hecho pasa a segundo plano. Ahora el hilo discute aritmética: precio de producción, impuestos, coste de reparación y tiempo de espera de una pieza.
La pregunta ya no es qué marca es, sino si toca desguace.
Entra un asunto que antes no estaba: el renting. Un participante calcula que gastarse
25.000 euros en un coche que dura un par de años sale más caro que alquilarlo. No es una predicción, es una suma.
Y entra el arma política. El tuit despectivo contra la producción china se usa como remate de los que ya tenían el coche por descartado. Nadie lo rebate con datos; se contesta con ironía.
El garaje de los veteranos
La parte menos discutida y más repetida. Un forero tiene guardado un
motor diésel de Golf atmosférico con algo más de 120.000 km para cuando le falle el coche que usa. Otro recuerda su Golf MK3 GT 1.6 del 97: lo compró con menos de 150.000 y lo vendió con casi
230.000 después de ocho años sin una avería. Aire acondicionado, espejos eléctricos, ordenador de a bordo, cierre con alarma.
Todo funcionaba. Y un tercero apunta que su Avensis diésel del 2004 va camino de los
400.000 km.
Es el contrapeso que cruza toda la conversación: el coche de 2.000 euros que arranca cada mañana contra el de 25.000 que no se repara.