La primera alarma del baño sonó a las 10.26, antes del spray
El hilo se parte en dos cuando alguien pega la hora exacta. A las
10.26 ya había un baño con gas y una mujer a la que tuvieron que atender por los vómitos. Eso es antes de que la diputada del PP sacara el bote en el hemiciclo. Desde ese mensaje, la discusión deja de ser sobre la anécdota y pasa a ser sobre el orden en que ocurrieron las cosas.
Qué se ha sabido
Un participante trae la cronología de
heraldo.es: la primera señal de alarma se produjo a las 10.26 en un baño situado en un pasillo del edificio del número 36 de la Carrera de San Jerónimo, donde se ubican los grupos parlamentarios. Dentro estaba una señora que tuvo que ser atendida por los vómitos que le provocó el fuerte olor a gas. El mismo usuario subraya el detalle que ordena todo: eso ocurrió antes de la polémica del hemiciclo.
Otro usuario añade el inventario de lo precintado: con el contenido de ese bote, sostiene, hay para afectar a varias personas, cerrar
tres baños (dos en un edificio y otro en el de enfrente), las cocinas de la cafetería y
dos despachos, el de Vox y el de Bildu. La Policía precintó el baño de hombres y el de mujeres frente a la cafetería de autoservicio de la planta baja. Hay un segundo baño clausurado cerca de ese pasillo y no se sabe si también se vació gas allí o si el gas llegó por los conductos.
En el hilo se comentan dos tuits. Uno de Carlos Solsona, sobre la coincidencia entre el bote y el espray. Y otro del PSOE sobre el reglamento del Congreso, que recuerda que llevar un arma dentro de la cámara es motivo de suspensión.
La Razón y
ABC quedan citados como fuente de una de las versiones, con el titular del pasillo desalojado y el gas vaciado en el baño. Alguien bromea con que el espray no era tóxico y con que el olor salía de otra cosa.
Dónde está la bronca
El choque es de cronología. Un grupo sostiene que el aviso del baño es anterior a la exhibición del bote en el Pleno, y de ahí deduce que la diputada del PP tuvo algo que ver con lo del baño. Otro grupo sostiene que el problema no es el gas, sino que se haya metido un arma en la cámara. Y un tercero sostiene que el relato se ha montado al revés: primero el incidente, después la lectura.
Trellat pelea en varios frentes a la vez. Dice que la noticia relata dos hechos, la exhibición y el gas, y que el redactor los relaciona a propósito: «A ver qué explicación le das a que el redactor relacione intencionadamente los dos hechos. Que es lo que está sugiriendo?». Funci-vago le responde con el dato de las 10.26 y con el argumento de que el bote de la diputada ya estaba vacío cuando lo enseñó. Trellat contesta pidiendo que no le ciegue el color del equipo, y ahí la conversación se calienta: se cruzan reproches entre usuarios por su supuesta adscripción política, cada uno acusando al otro de defender a un partido.
En el lado opuesto, César Borgia sostiene que el asunto no va de gas: «Ni si quiera lo han echado, ha sido por entrar "un arma" al congreso». Hyperburned habla de una operación de desgaste contra la diputada y avisa de que el patrón se va a repetir: amenazas de bomba, sobres con balas y ahora gas. Es una hipótesis que el propio hilo no respalda con ninguna prueba. Thomas Robert Malthus va por otra rama: da por hecho que la versión de las víctimas acabará diciendo que aquello fue un intento de exterminio. Asurbanipal lo despacha con un «ha sido ETA. Y tal», media frase para reírse de todas las atribuciones a la vez.
Ivar_Gilde titula el asunto como «el Congreso de los Gaseados». BilloGatos recuerda la escena del Joker echando gas en la sala y suelta que a otro diputado le han dejado pasar cosas peores. Funci-vago carga contra la clase política en general, sin distinguir siglas, y sostiene que los que están ahí cobran por aplaudir y luego deciden cosas. Y Eric Finch resume que nadie sabe qué ha ocurrido realmente porque los relatos de prensa van cada uno por su lado.
Qué cambia respecto a antes
Hasta la irrupción de la hora exacta, el hilo discutía la autoría. Ahora discute el minuto. La pregunta de quién se ha movido a cuándo, y con ella entran dos frentes nuevos: el reglamento del Congreso como argumento y la sospecha de que los medios hayan montado la coincidencia. La lista de dependencias afectadas también crece:
tres baños, las cocinas de la cafetería y
dos despachos.
La referencia de la Tomatina
Jotace cuenta su propia experiencia con el gas pimienta. En la Tomatina del año pasado le tiraron un bote justo detrás y tuvo que salir huyendo, sin poder respirar durante un rato. Vuelve a los cinco minutos, a 30 metros, tirando tomates. Recuerda que otra persona que iba en el camión tuvo que ser atendida y que aquello se repitió este año. Su lectura es que en el Congreso han sido muy blandos.