El asesor del PP admite que vació el espray en el baño
El hilo amanece con un nombre nuevo: el asesor. El ABC publica que un asesor del PP reconoce haber manipulado el espray de pimienta, y en el foro eso reordena la conversación. Ya no hay una sola persona en el centro del relato. Hay dos. El foco se mueve del hemiciclo al baño y de la diputada a quien le pasó el bote.
Qué se ha sabido
Lo trae un enlace.
El ABC sobre el asesor del PP que reconoce haber manipulado el espray de pimienta. Un usuario lo pega justo cuando otro le reprocha que se fíe de una sola versión.
El resto llega por lo emitido y repetido en el hilo. El asesor habría reconocido que lo vació él,
«por si quedaba algo», y que salió
«una cosa roja». Un mensaje añade que en televisión se han visto las escenas del baño y las zonas acordonadas con bandas policiales. De todo eso se sacan dos lecturas. Una, que el bote pasó de mano en mano. Otra, que una cosa roja es pimienta OC y no CS. Un participante asegura que el modelo es un
Weinen CS, de cloro, y que lo sabe porque lo lleva siempre encima. Otro insiste en que el CS de cloro es mucho más tóxico que el de pimienta.
También entra un enlace de militaria,
un lote de tres cartuchos de fogueo del 7,62, inertes, con la broma de que con eso, como mucho, se puede tirar a la cabeza porque no hay arma que los dispare.
Y una experiencia personal que pesa más que las coñas. Un forero cuenta que probó un espray contra un tronco de árbol, acercó la nariz unos centímetros y vio las estrellas un cuarto de hora. Lo pone como aviso, con la distancia por medio.
La versión que circula: el bote pasó de mano en mano
Un usuario monta la escena como una secuencia de sainete: alguien pillado pasándole el espray a un compinche, el otro vaciándolo en el baño, y después las potas y el desalojo. Lo cuenta como algo que nadie se esperaba: tres décadas de bares punk y lo hace una diputada en 2026. Otro concreta que era el baño de hombres, que fue un chico y que una chica acabó vomitando.
Dónde está la bronca
El eje se ha movido otra vez. La pelea de la entrega anterior era cronológica: si el aviso del baño llegó antes o después de la exhibición. Esa discusión está muerta esta mañana. Ahora se discute quién llevó el bote, quién lo vació y quién responde.
Un participante lo dice sin rodeos: no fue una tonta, fueron dos, la diputada y su asesor. Otro pide que se revisen las cámaras, que seguro que está todo grabado.
Trellat, que llevaba varias páginas peleando contra el relato, cambia de blanco y apunta al partido. Sostiene que si el PP no da pasaporte a esa diputada quedará confirmado que PP y PSOE son lo mismo. Antes defendía que el asunto era munición y no arma, y que el reglamento es claro. Mantiene las dos cosas.
Enfrente, Funci-vago usa el enlace del ABC como respuesta directa: le espeta a trellat si con eso ya le vale o sigue llamando rojo a todo el que no da la razón al PP. Es la bronca tal cual, dos usuarios acusándose de defender a un partido.
Y luego está la coña, que funciona como bloque aparte. El asunto se ha rebautizado como bar punk de los ochenta. Varios mensajes montan la escena: el espray, la pota, la música. Uno se declara ex-punky de hace cuarenta años. Otro aporta la canción que, dice, les viene al caso:
«El Congreso de los Ratones», de La Polla Records, de 1985.
Qué cambia respecto a antes
Que el protagonista ya no es uno. La entrega anterior se cerraba con una diputada y un bote mostrado en el hemiciclo. Esta se abre con un asesor que reconoce haber manipulado el espray. El y-tú-más se ha partido en dos ramas: quién lo metió y quién lo vació.
Entra además un asunto nuevo, el modelo químico del bote, que sirve para subir el tono: si era CS de cloro, el episodio es más grave que si era pimienta.
Lo que se da por superado: la cronología. Nadie discute ya la hora ni el orden. Lo que no se resuelve: qué hacía el bote en el Congreso y si alguien va a responder por ello. De momento hay una noticia, la del asesor que reconoce el manoseo, y un hilo que sigue tirando del hilo.