La clase media española ha normalizado la pobreza
La afirmación es rotunda: hemos normalizado ser pobres. Pero la realidad es más matizada: no es que lo hayamos aceptado, es que nos han empujado a ello mientras la brecha con la élite se ensancha. Un economista lo resumía con crudeza: la sociedad ha asumido que vivir al día es lo normal.
El espejismo de la clase media
La comparación generacional es demoledora. Los padres, con un solo sueldo, tenían piso en propiedad, apartamento para vacaciones y coche. Sus nietos necesitan dos sueldos para pagar un alquiler y aun así se consideran clase media. La realidad es que la clase media real ha desaparecido: lo que hay son trabajadores pobres con ínfulas de rico. El ejemplo del piso de ocho habitaciones, convertido en barracón para alquilar a ocho precarios a 400 euros cada uno, es la foto perfecta de un modelo que exprime a la clase productiva mientras la casta política y sindical vive en su burbuja.
El futuro que nos espera
Los datos son tozudos:
pensiones que se pagan con deuda, sanidad colapsada, educación convertida en adoctrinamiento y empresarios ahogados a impuestos. Si el escenario oficial se cumple, España tendrá sueldos polacos, precios suizos y servicios del tercer mundo, con la élite blindada. Pero la historia rara vez sigue el guion oficial. La pregunta es cuánto aguantará la sociedad antes de que el castillo de naipes se derrumbe.