Egipto podría ser mayoría copta en dos generaciones: el cálculo demográfico
La demografía no es destino, pero los números tienen su propia lógica. Un ejercicio hipotético parte de la composición actual de Egipto (10% copta, 90% musulmana) y aplica dos tasas de natalidad extremas pero reales: los musulmanes reducen su fecundidad a 1 hijo por mujer (como Corea del Sur o Ucrania), mientras los coptos la elevan a 5 hijos (como Angola). El resultado: en dos generaciones, la población total cae de 100 a 85 millones, y los coptos pasan del 10% al 73,5%.
La aritmética del cambio religioso
El cálculo es sencillo: con 90 millones de musulmanes y una tasa de 1 hijo, la primera generación reduce su número a 45 millones; la segunda, a 22,5 millones. Mientras, los 10 millones de coptos con 5 hijos por mujer se convierten en 25 millones en una generación y en 62,5 millones en la siguiente. En total, 85 millones de egipcios, de los cuales tres cuartas partes serían coptos. Las tasas de referencia no son descabelladas: España tiene 1,2 hijos por mujer, y Angola 5. El ejercicio muestra cómo diferencias sostenidas en la fecundidad pueden reconfigurar mayorías en pocas décadas.
De Egipto a Europa: el trasvase del debate
La discusión no tardó en virar hacia Europa. Se argumentó que, con dinámicas similares, España podría experimentar un cambio de mayoría religiosa en dos generaciones. Como ejemplo se citó el Líbano, que hace décadas era de mayoría cristiana y hoy, tras conflictos y flujos migratorios, los cristianos son minoría. La analogía es polémica: unos ven una advertencia demográfica; otros, un ejercicio especulativo que ignora factores sociales y económicos.
Hipótesis con reservas
El ejercicio es puramente teórico. Supone que las tasas de natalidad se mantienen constantes dos generaciones y que no hay migraciones ni conversiones. También obvia que la fecundidad tiende a converger con el desarrollo. Sin embargo, la comparación con tasas reales —de 0,75 en Corea del Sur a 5 en Angola— demuestra que cambios profundos en la composición religiosa de un país no son ciencia ficción. Que se apliquen a Egipto, a España o a ningún sitio es ya otra cuestión.