El 49% que no quiere hijos es España, no China
El dato que corrió por redes está mal atribuido. Ese 49% de mujeres que declaran no querer hijos no es chino: es español. Lo sitúa una recopilación del instituto de estadística de Turquía sobre datos del Fondo de Población de la ONU, Pew, YouGov e Ipsos, que coloca a España quinta del mundo en esa categoría. Por delante quedan Corea del Sur (65%), Japón (58%), Alemania (52%) e Italia (51%). Por detrás, Reino Unido (47%), Francia (44%), Canadá (43%) y Estados Unidos (42%). China no aparece en esa lista.
Eso no significa que China tenga un problema menor. Tiene otro, y por momentos peor.
Qué dicen de verdad los datos chinos
La China General Social Survey, con seis oleadas entre 2012 y 2023, mide a jóvenes de 18 a 24 años. El deseo de cero hijos pasó del 5,17% en 2012 al 8,65% en 2018, al 15,06% en 2021 y al 32,22% en 2023. Entre las mujeres jóvenes roza la mitad, y de ahí sale el titular. El propio estudio concluye que el sexo es el predictor más consistente, por encima de la educación o del hukou. Un matiz que suele perderse en la traducción: en ese tramo de edad la evolución no es triplicar, es multiplicar por seis.
La fecundidad china cae a 1,0
La fecundidad del país cayó a 1,0 en 2023, séptimo año consecutivo de descenso. El Gobierno ha lanzado una encuesta nacional con 30.000 participantes repartidos en 1.500 comunidades para medir exactamente lo mismo que ya miden las series oficiales. El contraste que rompe el relato catastrofista: más del 95% de las chinas adultas tiene al menos un hijo. En España, el 75%. La natalidad china es baja porque tienen uno, no porque no tengan.
España: el 30% acaba sin hijos
Aquí el número que sí es nuestro pinta peor de lo que suena. El 30% de las españolas termina su vida fértil sin hijos, el doble que hace 25 años. Y el deseo declarado —ese 49% que se ha compartido como si fuera ajeno— anticipa que la cifra no se estabiliza sola. El desglose completo de la comparación internacional, país por país, deja un mapa incómodo para el sur de Europa.
Con estos mimbres, el deseo de cero hijos entre las jóvenes chinas debería seguir subiendo en la próxima oleada, salvo que la política natalista del Gobierno consiga algo que ningún país ha logrado todavía: revertir la tendencia con incentivos. Nada en los datos disponibles invita a apostar fuerte por ello.