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Soy quien desearías ser
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Conste que respeto a ciertos…
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Hay aficionados que sostienen que la IA puede configurarse para jugar de forma más artística que cualquier humano, y que torneos como el CCC Personality Tournament de chess.com ya lo demuestran. Otros defienden que el ajedrez humano de élite sigue teniendo un valor que la máquina no replica.
La queja es vieja: el ajedrez de élite se ha vuelto un tablero de tablas. Y hay quien señala directamente a los nombres que dominaron las últimas décadas. La crítica sostiene que figuras como Magnus Carlsen o Garry Kasparov mataron el ajedrez humano profesional con un juego comparativamente aburrido. Es una opinión, no un dato. Pero explica por qué muchos aficionados han dejado de mirar las partidas de humanos y se han pasado a los torneos de bots.
En eventos como el CCC Personality Tournament de chess.com, la IA no juega para ganar. Se configura para jugar bonito. Para atacar. Para sacrificar piezas como lo hacían Nezhmetdinov o Tal, pero con muchísima mayor inteligencia. El resultado, según quienes siguen estos torneos, es un ajedrez que recupera la emoción que el juego de élite perdió.
La diferencia con motores clásicos como Stockfish es clave. Stockfish juega para ganar, y muchas de sus partidas terminan en tablas. Los bots configurados con personalidad artística no buscan eso. Buscan el ataque, el sacrificio, la belleza. Y ahí está el gancho.
Hay bots que se han ganado fama por ese estilo. Patricia es uno de ellos. Quienes la han visto jugar la describen como una máquina de atacar y sacrificar. Para ese sector del público, eso es arte. Y no la supuesta mediocridad a la que, dicen, nos tienen acostumbrados los grandes nombres del ajedrez humano.
La comparación que se hace es dura. Se dice que cualquier bot de ajedrez actual es superior a cualquier humano. Eso es un hecho verificable: los motores llevan años por encima de los mejores jugadores. Lo que se discute es si esa superioridad se traduce en espectáculo.
No todo el mundo lo compra. Hay quien defiende que la IA no tiene alma, que es una copia de Tal, que no tiene valor. Es una postura respetable. Pero quienes defienden el ajedrez de máquinas responden con una pregunta incómoda: ¿qué tiene más valor, una partida entre humanos que acaba en tablas o una entre bots que acaba en sacrificio tras sacrificio?
La discusión no es solo técnica. Es sobre qué queremos ver. Y ahí no hay una respuesta única.
Conste que respeto a ciertos…