El BCE dejará vencer la deuda de España sin reinvertir a partir de 2025
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha anunciado que a finales de 2024 terminará el último programa de compra de
deuda y que, a partir de entonces, el banco dejará de reinvertir los vencimientos. En la práctica, el BCE suelta el lastre de la deuda soberana que acumula de España y otros socios, y empuja a los endeudados a la contención. La reacción en el foro de economía ha sido una mezcla de incredulidad, sorna y algún que otro cálculo de prima de riesgo. Porque el anuncio, sobre el papel, es el fin del dinero mágico ilimitado. En la práctica, muchos dudan de que alguien con deuda pueda colocar sus bonos en el mercado sin que el banco central esté detrás.
Qué ha anunciado exactamente el BCE
El mensaje es claro: el último programa de compras finaliza a finales de 2024 y, a partir de 2025, el BCE no reinvertirá los vencimientos. Eso significa que la deuda que el banco central tiene en cartera de España y demás socios irá venciendo y saliendo del balance sin que se compre de nuevo. La consecuencia inmediata es que los estados tendrán que buscar compradores privados para esa deuda. Y ahí empieza el problema.
La prima de riesgo española, según un dato que se maneja en el foro, se situó en 95,3 puntos tras conocerse la noticia, con una caída de 5,6 puntos (-5,55%). Es decir, el mercado se lo tomó con calma. O no se lo creyó. Porque si el BCE dejara de comprar deuda de verdad, el interés que tendría que ofrecer España para colocar sus bonos se dispararía. Y eso, con una deuda pública que supera el billón de euros, es una bomba de relojería.
Por qué muchos no se creen el anuncio
La desconfianza es la tónica dominante. Hay quien sostiene que el BCE va de farol y que es imposible que muchos países de la UE puedan colocar su deuda en los mercados sin el respaldo del banco central. Entre ellos, España. La frase que más se repite es que «si fuera verdad, simplemente con esa declaración quiebra Europa entera». Y no les falta parte de razón: el BCE ha estado comprando deuda masivamente desde 2015 y, sin ese comprador, el mercado tendría que absorber un volumen enorme de bonos.
Otros apuntan a que Lagarde ya ha dicho esto antes y luego ha reculado. «La última vez que lo intentaron tuvieron que recular en cuanto 72 horas», recuerda un participante. La credibilidad del BCE está en entredicho. Y más cuando el propio banco central ha ido reduciendo balance desde marzo, sin reinvertir los valores amortizados, como recuerda otro mensaje que cita al Banco de España. Es decir, el proceso ya ha empezado, pero de forma silenciosa.
El escenario que nadie quiere: España fuera del mercado
Si el BCE deja de comprar deuda española, España tendría que financiarse a tipos de mercado. Y ahí entra el miedo. Con una prima de riesgo que podría dispararse por encima de los 500 puntos, como ya ocurrió en 2012, el Estado tendría que pagar intereses insostenibles. Eso llevaría a recortes drásticos o, directamente, a un rescate. Algunos participantes lo comparan con Argentina: «la bola ya es muy grande y no da más de sí».
La alternativa que se baraja es que el BCE invente otro programa de compras, otro QE, o un nuevo LTRO, justo antes de que los vencimientos empiecen a hacer daño. «Un día antes de esos vencimientos, el BCE sacará otro QE o LTRO», pronostica un mensaje. Es la teoría del eterno retorno: anuncian el fin, el mercado se asusta, y luego vuelven a comprar. El problema es que, si nadie se lo cree, el anuncio pierde todo su efecto.
El trasfondo político: quién paga la fiesta
Más allá de la prima de riesgo, el debate deriva hacia quién paga realmente la deuda. Hay quien sostiene que el BCE compra deuda con dinero fiduciario, creado de la nada, y que eso es «la mayor estafa de la historia». Otros apuntan a que, si el BCE deja de comprar, serán los ahorradores los que paguen la fiesta a través de la inflación o de un eventual rescate. Y algunos ven en el euro digital, previsto para 2025, una herramienta para controlar los ahorros y hacer que los ciudadanos asuman el coste.
La fecha de 2025 no es casual. Coincide con el final de los fondos Next Generation y con la implantación del euro digital. Para algunos, es la clave de muchas cosas. Para otros, es simplemente el enésimo anuncio de un final que nunca llega. «Llevamos 15 años escuchando lo mismo», resume un mensaje. Y no le falta razón: desde 2008, cada anuncio de fin de estímulos ha venido seguido de una nueva ronda de compras.
Qué pasará con la deuda española a partir de 2025
La realidad es que nadie lo sabe. El BCE ha dicho que dejará vencer la deuda, pero también ha dicho antes otras cosas que luego no cumplió. La prima de riesgo, de momento, no se ha movido. Los mercados parecen confiar en que, si la cosa se pone fea, el BCE volverá a intervenir. Es el llamado «patrón-deuda»: el banco central siempre acaba comprando para evitar el colapso.
Mientras tanto, España sigue acumulando deuda y dependiendo de que alguien la compre. Si el BCE cumple su palabra, el grifo se cierra. Si no, será una vez más la misma historia. La diferencia es que, esta vez, el anuncio es más explícito y la fecha está puesta. A finales de 2024, el último programa termina. A partir de 2025, veremos si el BCE cumple o si, como siempre, vuelve a recular.