Almeida media para devolver el piso a la inquilina desahuciada
El hilo llevaba varias páginas con el no de Junts y, de golpe, entra una noticia que lo descoloca. Antiparticula pega el enlace y lo titula él mismo: Almeida a un paso de desactivar el decreto. Después del enlace viene el detalle: tras
cuatro horas de reunión, los dueños del piso del que fue desahuciada la mujer que da nombre al borrador habrían pactado una fórmula que permitiría su regreso, con el Sindicato de Inquilinas y la mediación del Ayuntamiento de Madrid. La norma que llevaba días discutiéndose se resuelve, de momento, piso a piso.
Qué se ha sabido
Antiparticula firma la noticia en
Libertad Digital, que habla de una fórmula pactada para el regreso. Caballero de la Tenaza aporta otro enlace, este de e-noticies, sobre
la predicción de Vidal Quadras sobre Aliança Catalana en las próximas catalanas. Lo suelta sin más: «Lo explica Vidal Quadras». Nadie lo discute.
th3burbu sube un tuit de prensa con un dato que el hilo agarra con las dos manos: el portavoz del Sindicato de Inquilinas de Sol pertenecería a una familia con sociedades inmobiliarias y un patrimonio de
220 millones. Máximo Décimo Hispanio coloca varios más: uno sobre una protesta por la vivienda en Barcelona con banderas palestinas y vallas, otro que compara a los acampados de Sol con okupas y un tercero que mete el IMV en la conversación.
Lord Vader recuerda la otra crisis: los bancos tuvieron aval del Reino de España, un aval de
100.000 millones de euros, aprobado primero por un Gobierno y luego por el siguiente. Komanche
😵 trae un tuit con una respuesta corta y una imagen. aeagleinmyflag suelta una exclamación y sigue a lo suyo.
Dónde está la bronca
Primer frente: si esto es una ley o una pantomima. Kovaliov lo zanja por partes, primero el decreto y luego la huelga. Dice que «habrá decreto Maricarmen, pero ley no», y sostiene que quien convoca no es un sindicato según la Constitución y la LOLS, así que no puede convocar nada, ni general ni particular. Y remata: ningún parlamento lo aprobará, ni de derechas ni de izquierdas.
Segundo frente: los inquilinos. Antioch mete el dedo en la llaga conocida —expropiar sí, construir nada— y avisa de lo que ya se veía venir: nadie querrá alquilar ni renovar a gente cercana a esa edad, ni subrogar el contrato a un familiar mayor. Ignatius añade el mecanismo que cree que se está repitiendo: en cuanto una administración hace una salvajada, la de al lado sube la apuesta. frangelico lanza la pregunta incómoda: si los inquilinos hacen huelga, ¿los propietarios dejan de alquilar?
Y ahí entra Ilich Ramirez Sanchez, en minoría y sin bajar el tono. Sostiene que los rentistas andan nerviosos, que se les acabó el chollo y que el dinero fácil se va tan fácil como vino. Es el único que defiende el marco con tranquilidad. aeagleinmyflag le contesta que así no se arregla el problema de la vivienda.
Tercer frente, pequeño pero con números: UnForero calcula que si Junts firma eso pierde los pocos votos que le quedan, porque el pequeño propietario catalán es su target. Y frente a todos, María Hispanicus cambia el eje: no hace falta expropiar nada, basta con congelar rentas e impedir desahucios para vaciar de contenido el derecho de propiedad.
El cálculo del premio de afección
hemorroide plantea el escenario al revés. Con una casa de muy baja calidad, difícil de vender, el propietario podría alquilarla a una persona mayor, subir la renta y esperar a que la administración expropie. Al ser una expropiación forzosa, sostiene, tocaría el premio de afección, un
5% extra sobre el justiprecio por el perjuicio de quedarse sin la propiedad. Sale, según su cuenta, un 5% de rentabilidad sin vender nada. Nadie le rebate la aritmética.
Qué cambia respecto a antes
Se da por superado el debate sobre los números de la votación. Lo que manda ahora es la noticia del piso de Retiro y la identidad de quien negocia en nombre de los inquilinos. Entran asuntos que no habían pisado el hilo: el encaje legal de quien convoca protestas, el aval bancario de la crisis anterior, el premio de afección y la pregunta de qué pasa con los contratos de gente que ronda los 50. La predicción de fondo —que el texto no saldrá tal como está— sigue en pie, pero ya no es lo que se discute. Se discute si una señora vuelve a su casa.