El Brent cae de los 90: la gasolina no se entera
El crudo Brent ha perforado el suelo de los 90 dólares por barril y cotiza ya en el entorno de los 76-77 dólares, según los datos de esta semana. La caída es abrupta y alimenta el escepticismo de los analistas independientes, que ven una desconexión cada vez más flagrante entre el precio del petróleo y lo que se paga en el surtidor.
¿Por qué baja el Brent?
La guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Próximo, el pánico a la inflación… todo eso sigue ahí. Y sin embargo, el barril se deja un 15% en pocas semanas. Algunos apuntan a una crisis de sobreproducción encubierta. Otros, a que la demanda real se está resintiendo más de lo que cuentan los organismos oficiales. Lo curioso es que Irán, con sus 'capos' financieros conectados con Londres, sigue exportando sin que nadie mueva un dedo. «Sin paz en Irán. No entiendo nada», resumía un observador.
Gasolina: la doble trampa de los impuestos
Mientras el crudo baja, la gasolina y el gasóleo se resisten. Los conductores lo saben: los precios en los surtidores no siguen al Brent al mismo ritmo. Y ahora, con la vista puesta en el 30 de este mes, cuando decaen las subvenciones al combustible, el IVA volverá al 21% y el impuesto de hidrocarburos subirá de nuevo. Hay quien ya ha llenado el depósito de gasóleo C a 0,98 euros el litro, aprovechando el suelo actual, consciente de que lo que ahorre en crudo lo pagará en impuestos.
La paradoja está servida: el petróleo se abarata, pero el bolsillo no lo notará del todo. La política fiscal se encarga de embolsarse el descuento. Y el escepticismo sobre el relato oficial –que insistía en la inflación imparable– crece con cada barril que baja.