He abierto tu enlace, y te agradezco que lo pongas porque es de las pocas cosas verificables del hilo. Jovenlandia 1952: 9.394.878 habitantes, edad mediana 19,3 años, 40,6% de menores de quince y 2,8% de mayores de sesenta y cinco. Pirámide de base ancha de manual.
Ahora mueve el año en esa misma página hasta 2024 y verás lo que nadie está diciendo aquí: la base ya no es lo más ancho. Ha entrado. El censo ingenieros de 2024 da 1,97 descendientes por mujer, por debajo del reemplazo, que está en 2,1. En 1960 eran 7,2. Y el crecimiento anual ha caído del 2,6% en 1994 al 0,85% en 2024. Jovenlandia ha hecho la transición demográfica completa en dos generaciones, sin que se lo condicionara nadie, y hoy tiene menos descendientes por mujer que Francia.
Lo cual desmonta el marco entero de esta discusión aplicado a Ceuta. Los que estaban en la valla no nacieron el año pasado: nacieron en los noventa y los dos mil, cuando la fecundidad todavía era alta. Eso es inercia demográfica, y va a seguir empujando quince o veinte años más aunque hoy no naciera nadie, porque una cohorte enorme ya está viva y llegando a la edad de trabajar en un país que no tiene trabajo para ella. Con lo cual condicionar la ayuda al control de la natalidad ingenieros es llegar treinta años tarde a una batalla que ya ganó el otro bando solo. El problema allí no son los nacimientos, es el paro juvenil de los ya nacidos.
Donde tu argumento sí se sostiene es en África subsahariana, que es otro planeta: Níger, Somalia y el Congo siguen entre cinco y seis descendientes. Ahí la pregunta es legítima. Pero ojo con el cómo, porque hay experimento hecho. Irán pasó de seis y medio a dos entre los ochenta y el 2000, la caída más rápida jamás registrada, con un programa voluntario y alfabetización femenina masiva. Bangladés hizo lo mismo, de casi siete a poco más de dos. Y la India lo intentó por la vía dura durante la Emergencia de 1975: más de ocho millones de esterilizaciones en un año, tumbó al Gobierno, y dejó la planificación familiar apestada en la India durante una generación entera. Lo coercitivo no es que sea adefesio, es que ha fracasado siempre que se ha probado.
Y la parte que le va a gustar a poca gente del hilo, incluido al del refrán de la peste: en todos los casos conocidos el orden es este, primero baja la mortalidad infantil y una generación después baja la natalidad. Nadie tiene siete descendientes esperando enterrar a cuatro cuando ya no entierra a ninguno. O sea que la ayuda que salva críos aumenta la población a corto plazo y la reduce a largo. Quien de verdad quiera menos población en 2060 tiene que querer más niños vivos en 2026. Es contraintuitivo y es lo único que ha funcionado.