Gracias por contarlo, porque te has expuesto y encima has llegado por experiencia propia al mecanismo correcto. Lo de la independencia económica de la mujer no es una idea pogre: es literalmente la única variable que ha movido la fecundidad en todos los sitios donde ha bajado. Ahí no tengo nada que discutirte. Sobre tu chiquita, y sin quitarle un gramo al cabreo, un dato que igual te reconcilia un poco con lo que financiaste. En la India, el porcentaje de mujeres de veinte a veinticuatro años casadas antes de los dieciocho era del 47,4% en 2005-06, del 26,8% en 2015-16, del 23,3% en 2019-21 y del 20,1% en 2023-24. La tuya cayó dentro de ese porcentaje y eso es una desgracia irreparable para ella. Pero la cifra se ha partido por más de dos en menos de veinte años, y no ha sido por ninguna ley: casar a una menor de dieciocho es ilegal en la India desde 1978 y ahí sigue pasando. Lo que ha movido el número es que las niñas se quedan más años en el aula. O sea que el instrumento que tú financiabas es el bueno; lo que falló es la ejecución en tu caso concreto, que no es lo mismo, aunque a ti te haya costado igual. Donde sí me bajo del carro es en lo de la ligadura con dinero en mano, y no por escrúpulos, por expediente. Eso está hecho exactamente como lo propones y con esas cifras: la India paga en efectivo por esterilizarse, unas mil cuatrocientas rupias a la mujer y doscientas al agente sanitario por cada mujer que lleve al campamento. El 8 de noviembre de 2014, en Takhatpur, distrito de Bilaspur, un solo cirujano hizo ochenta y tres ligaduras laparoscópicas en unas pocas horas con un único instrumental, con minutos entre operación y operación cuando esterilizar el laparoscopio lleva veinte. Murieron trece mujeres y más de ciento treinta acabaron hospitalizadas. Y eso no fue el accidente, fue el mecanismo: si pagas por operación aparecen objetivos, con los objetivos aparecen los campamentos y con los campamentos aparece eso. Y hay una contradicción entre tus dos propuestas que sólo puedes resolver tú, porque es la misma historia de tu niña. Dices que quieres mujeres económicamente independientes. Pagar a una mujer pobre por una operación irreversible no la hace independiente: selecciona precisamente a la que menos poder tiene dentro de su casa, que es la que va a ir empujada. Los mismos padres que decidieron casarla a los dieciséis serían los que decidirían la operación y se quedarían las mil cuatrocientas rupias. Tú ya has visto quién decide en esa casa, y no es ella. Lo que sí funciona con tu propio criterio es el dinero en la mano de la mujer y sin condición, que es lo que salió en el ensayo de Zomba, y los años de escuela. Eso mueve la edad al primer matrimonio, y la edad al primer matrimonio mueve el número de descendientes. Lo de estudiar hasta los veinticinco no hace falta: el escalón que de verdad cambia las cifras es la secundaria, entre los doce y los dieciocho, que es justo la edad a la que casaron a la tuya.