El 'Cartel de los Soles' se desvanece: ¿otra 'arma de destrucción masiva'?
El Departamento de Justicia de EE.UU. ha retirado la calificación del 'Cartel de los Soles' como organización criminal real, en un giro que recuerda a las armas de destrucción masiva de Irak. La decisión, conocida el 6 de enero de 2026, ha reabierto el debate sobre la instrumentalización de la lucha antinarcóticos con fines geopolíticos. Mientras algunos celebran el fin de un relato que consideran fabricado, otros señalan que la existencia de tráfico de drogas vinculado al gobierno venezolano es un hecho documentado, más allá de la etiqueta.
La retirada de la acusación: ¿gesto o rectificación?
La noticia llegó a través de un cambio de postura del Departamento de Justicia, que ahora considera que el Cartel de los Soles "no es un grupo real". La rapidez de la rectificación —apenas 24 a 48 horas tras el anuncio inicial— ha sido comparada con las semanas que tardó la administración Bush en admitir que Irak no poseía armas de destrucción masiva. Esta diferencia temporal alimenta la sospecha de que la acusación fue siempre una herramienta política, no un hecho verificado.
Las cifras del narcotráfico real
Aun sin una organización formal, los datos manejados por los analistas apuntan a un flujo constante de droga. Se calcula que el gobierno venezolano introducía unos 2.000 kilogramos de cocaína anuales en Estados Unidos utilizando aviones, embajadas y pasaportes diplomáticos. Esa cantidad, una vez distribuida, podía generar entre 50 y 100 millones de dólares para los mayoristas. Una cifra que, aunque significativa, palidece frente a los 15.000-20.000 millones de dólares de ingresos anuales de PDVSA, lo que lleva a preguntarse por qué un Estado petrolero se embarcaría en el narcotráfico a pequeña escala si no fuera por la corrupción interna.
El espejismo de la propaganda
El caso del Cartel de los Soles se ha comparado con anteriores fabricaciones geopolíticas, como las armas de Irak o el apoyo de la CIA a los contras nicaragüenses financiado con droga. La propia historia del término se remonta a 2015, cuando aparecieron las primeras menciones en medios internacionales. La retirada de la acusación en 2026 no elimina las pruebas de corrupción y narcotráfico en altos mandos militares venezolanos, pero desinfla el relato que justificó sanciones y presiones internacionales.
La pregunta que queda es si esta rectificación es un gesto hacia Maduro para facilitar una transición ordenada —como apuntan algunos— o el reconocimiento de que la etiqueta fue siempre una ficción política. Lo que está claro es que, para muchos, el escepticismo sobre las narrativas oficiales ha vuelto a ganar enteros.
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