Muere un pescador: su mujer oyó “apaga el motor” y no pudo reaccionar
Juan José, de 66 años, cayó al agua mientras limpiaba un atún en su embarcación, lejos de la costa. Su esposa, Menchu, escuchó el grito “apaga el motor”, pero no supo reaccionar. El barco se alejó y el hombre murió ahogado.
Una muerte evitable en el mar
No hubo temporal ni avería: bastó una cubierta resbaladiza por la sangre del pescado y un reflejo que no llegó. Detener la embarcación era cuestión de retirar las llaves del contacto, algo que en situación de pánico y con el ruido del motor puede ser más difícil de lo que parece.
La asignatura pendiente de la seguridad náutica
El caso reabre un debate incómodo: los acompañantes en barcos de recreo no necesitan formación mínima. Tener el título de navegación no garantiza saber reaccionar en una emergencia real. La enseñanza básica —qué hacer si alguien cae al agua— debería ser obligatoria para cualquiera que pise una embarcación.
¿Cuántos sabrían apagar el motor con sangre en cubierta y un ser querido en el agua? El suceso deja la pregunta abierta.