Solo Grecia supera a España en pérdida de poder adquisitivo desde 2009, según una tabla difundida en redes
Entre 2009 y 2023, el poder adquisitivo de los españoles cayó un
6,4%, según una tabla comparativa difundida en redes sociales, un dato que solo empeora el
-21,0% griego. La tabla que recorre los países de la UE deja a España en el furgón de cola, por detrás de Francia (-2,1%) e Italia (-5,0%), y muy lejos del
119,7% búlgaro o del 80,0% rumano. La paradoja es incómoda: los socios que partían de rentas más bajas son los que más han ganado, mientras las economías maduras del sur apenas arañan o directamente retroceden.
Qué mide exactamente el poder adquisitivo y por qué España sale tan mal
El indicador compara la evolución de los salarios con la de los precios. Si la nómina sube menos que el IPC, el poder de compra se evapora aunque el sueldo nominal crezca. En el caso español, el estancamiento salarial de la última década y media —con subidas mínimas concentradas en los años de recuperación— choca con una inflación que se aceleró con fuerza tras la pandemia. El resultado es ese
-6,4% que sitúa al país solo por delante de Grecia.
La lectura más repetida en los análisis económicos apunta a la
devaluación interna como mecanismo de ajuste: en lugar de devaluar la moneda, se abarató el factor trabajo para ganar competitividad exportadora. Funcionó para las ventas exteriores, pero dejó a los asalariados pagando la factura. Hay quien sostiene que sin ese ajuste el país habría quebrado; en contra pesa el argumento de que el coste se cargó siempre sobre los mismos.
El IRPF que se come las subidas y la vivienda ya pagada
Un cálculo que circula entre contribuyentes sostiene que la pérdida real ronda el
50% para quien lleva desde 2009 con el sueldo casi congelado. La explicación: lo poco que sube la nómina se lo lleva la progresividad en frío del IRPF, que grava cada aumento nominal como si fuera una mejora real de renta. Quien tiene la casa pagada lo nota menos, pero lo nota.
El dato griego funciona como espejo. Los recortes de gasto público y el tijeretazo a las pensiones que aplicó Atenas tras el rescate explican su
-21,0%. La pregunta que sobrevuela es qué pasaría si aquí se repitiera ese ajuste. Nadie quiere responderla en voz alta.
Los países que sí ganaron poder de compra
El Este arrasa. Bulgaria (+119,7%), Rumanía (+80,0%), Lituania (+64,8%) y Letonia (+61,1%) encabezan la tabla. Son economías que partían de salarios muy bajos y que han convergido con fuerza gracias a fondos europeos, industrialización y entrada en el mercado único. Polonia (+48,4%) es el caso más citado: su presencia inmobiliaria y automovilística en España se ha vuelto visible en zonas costeras.
En el otro extremo, Suecia (-0,6%), Francia (-2,1%), Italia (-5,0%), España (-6,4%) y Grecia (-21,0%) cierran la lista. Alemania, con un +16,3%, queda en una zona intermedia que no invita a sacar pecho. La foto completa muestra una UE a dos velocidades: los que convergen hacia arriba y los que se descuelgan hacia abajo.
Con estos números, la pregunta no es quién pierde más, sino cuánto tiempo puede sostenerse una economía que empobrece a sus asalariados mientras presume de crecimiento.