Empleo récord en febrero, dudas sobre el dato real
El mercado laboral español cerró febrero con la creación de 103.621 puestos de trabajo, el mayor incremento para ese mes desde 2007, y una reducción del paro de 7.452 personas que deja el total de desempleados en 2,76 millones. La afiliación media a la Seguridad Social superó un nuevo máximo histórico con 20,7 millones de ocupados, y el dato desestacionalizado —el que prefiere el Ministerio— marcó otro récord de más de 20,95 millones tras sumar 73.492 cotizantes. Los sectores que tiraron del carro fueron la hostelería, con 29.230 afiliados más, y la educación, con 28.941 altas. La construcción y la industria manufacturera también mostraron buen ritmo, con 18.189 y 13.130 afiliados más respectivamente. En el lado opuesto, las actividades sanitarias destruyeron 10.252 puestos —empiezan a desprenderse de los refuerzos de invierno— y el comercio perdió 9.590 afiliados, ahondando su caída mes a mes. El paro bajó en todos los sectores: 8.548 desempleados menos en servicios, 2.433 en construcción, 1.865 en industria y 315 en agricultura. Solo creció entre quienes buscan su primer empleo, con 5.709 parados más en las listas del SEPE.
La contradicción que nadie explica: 7.000 parados menos y 100.000 afiliados más
El primer comentario que surge al ver los datos es aritmético. Si el paro baja en 7.452 personas pero la afiliación sube en 103.621, ¿de dónde salen los otros 96.000 ocupados? La respuesta oficial es que se trata de magnitudes distintas: la afiliación mide cotizantes medios y el paro registra demandantes de empleo inscritos en el SEPE. Pero la brecha es tan grande que alimenta todo tipo de suspicacias. Hay quien sostiene que la explicación está en la población activa —gente que antes no buscaba trabajo y ahora sí— y en los flujos migratorios. Otros apuntan directamente a un cambio de contabilidad. «Alguien me puede explicar lo de baja 7.000 pero la afiliación sube 100.000», resume un participante. La respuesta no está en los titulares.
Los fijos discontinuos: el agujero estadístico del empleo
El gran elefante en la habitación son los fijos discontinuos. Desde la reforma laboral, las empresas convirtieron contratos temporales en indefinidos de carácter discontinuo, una figura que permite tener al trabajador dado de alta solo durante los periodos de actividad. Cuando no trabaja, ese fijo discontinuo puede cobrar prestación por desempleo si ha acumulado meses suficientes. Es decir, no solo no suma cotizaciones en su periodo de inactividad: resta. «Mientras no den los datos relativos a fijos discontinuos, desmenuzados y reales, no me creo nada», señala un participante. La crítica se apoya en dos gráficas: una muestra el momento en que las empresas dejaron de poder hacer contratos temporales y empezaron a hacer «temporales que ahora se llaman fijos discontinuos»; la otra refleja el aumento de personas en paro que cobran prestación. La tasa de temporalidad, según el Ministerio, está en mínimos históricos, con un 87,3% de afiliados con contrato indefinido. El problema, según quienes critican el dato, es que ese porcentaje incluye a los discontinuos, que no siempre están trabajando.
El SMI y los jóvenes: el patrón que se repite
Como ya sucedió el año pasado tras la subida del salario mínimo interprofesional, el paro creció en febrero solo entre los jóvenes. El nuevo SMI de 1.134 euros, con efectos retroactivos desde enero, coincidió con 6.601 parados más entre los menores de 25 años. El año anterior, en el mismo periodo, se fueron al paro 11.862 jóvenes, prácticamente el doble. La correlación no prueba causalidad, pero el patrón se repite. Desde el Ministerio de Trabajo se atribuye el dato al dinamismo del mercado y al cambio estructural de la reforma laboral. La titular de Seguridad Social, Elma Saiz, achacó los «niveles históricamente altos» de empleo al mayor dinamismo de febrero y al «cambio estructural» del nuevo marco laboral. Hay quien ve en la subida del SMI un efecto expulsión para los trabajadores menos cualificados; otros lo consideran ruido estadístico de un mes concreto.
El otro dato: 25 cierres de comercios al día
El empleo crece, pero el pequeño comercio se desangra. Los datos que circulan apuntan a 25 cierres diarios y solo 476.000 locales abiertos, el mínimo histórico con la población más alta registrada. El Corte Inglés de Méndez Álvaro cierra sus puertas y Gap hace lo propio con toda su red en España. La contradicción es evidente: se crean empleos en hostelería y educación mientras se destruyen en comercio y sanidad. La hostelería tira del empleo, pero con salarios que no siempre permiten vivir. «Hay trabajo a punta pala. Mal pagado, eso sí», resume un participante. El turismo firmó su mejor enero con 4,8 millones de visitantes y un gasto de 6.550 millones, pero la estacionalidad y la precariedad siguen marcando el sector.
La trampa de los becarios y el maquillaje estadístico
A partir de febrero, todos los becarios con contrato formativo en alternancia —estudiantes universitarios o de FP en prácticas— cotizan a la Seguridad Social aunque no cobren remuneración. Antes solo cotizaban si tenían retribución. Es otro mecanismo que, según algunos participantes, engorda las cifras de afiliación sin que haya empleo real detrás. «Es la magia de Yolanda», ironiza un participante, que compara el truco con el de los fijos discontinuos. La suma de ambos factores —discontinuos y becarios— permite, según esta lectura, inflar el dato de afiliación sin que se traduzca necesariamente en más gente trabajando con derechos y salario. El debate no es si los datos son falsos, sino qué miden exactamente.
El mercado laboral muestra fortaleza en los grandes números, pero la letra pequeña deja preguntas sin respuesta. Los fijos discontinuos, los becarios que cotizan sin cobrar y la brecha entre afiliación y paro configuran un cuadro donde el récord estadístico convive con la precariedad y el cierre de negocios. Con estos mimbres, la discusión sobre si el empleo creado es de calidad o solo de contabilidad sigue exactamente donde empezó.