El ISIS reivindica Moscú y desmonta la conexión ucraniana
El Estado Islámico publicó un vídeo grabado por los propios autores del atentado de Moscú en el que se les oye emplear lenguaje religioso y expresiones propias de radicales islamistas. La prueba, difundida en sus canales habituales, llega después de que el Kremlin haya intentado encajar la tesis de una supuesta pista ucraniana. Los expertos en fuentes abiertas han determinado que los autores del ataque llevan al menos las mismas prendas que los cuatro detenidos cerca de la frontera con Bielorrusia, que fueron exhibidos ante las cámaras tras ser torturados por agentes rusos.
Quién está detrás del atentado de Moscú
El Estado Islámico de Jorasán, rama asiática de la organización yihadista, aparece como autor material del ataque. Sus principales enemigos son los talibán de Afganistán, con quienes Moscú mantiene buena relación, y en Siria muchos de sus militantes han muerto bajo la aviación rusa, aliada del régimen de Bashar Asad. Para muchos radicales de la zona, el invasor que llegó bajo bandera soviética siempre ha sido el gran enemigo ateo.
Varios expertos en yihadismo advierten de que estos terroristas, curtidos en Afganistán y Siria, han vuelto a Rusia, un enemigo religioso tan despreciable para ellos como cualquier país occidental. Semanas antes, Rusia anunció que había abatido a varios yihadistas cuando descubrió que trataban de atentar en una sinagoga de Moscú.
Por qué Rusia insiste en la pista ucraniana
De cara al interior, Vladimir Putin maneja todos los resortes para meter con calzador la conexión ucraniana del ataque, una tesis que los canales habituales del Kremlin han amplificado. El objetivo, según el análisis que circula, es borrar la responsabilidad de sus servicios de seguridad, incapaces de detener la amenaza a pesar de las advertencias concretas difundidas por las inteligencias de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.
De cara al exterior, ni Estados Unidos ni los países de la Unión Europea compran sin pruebas tales acusaciones contra Ucrania. Expertos en inteligencia han revelado que si Rusia abusa de la versión que incrimina a Kiev, Washington publicará toda la información que envió a Moscú para evitar los atentados inminentes, lo que podría poner en evidencia al Kremlin por haberla rechazado de plano a pesar de que era precisa, como que los terroristas buscaban salas de conciertos para actuar.
El castigo sobre Ucrania y el misil que sobrevoló Polonia
A pesar del contorsionismo argumental ruso, sus misiles volvieron a llegar a las ciudades ucranianas como castigo. En el primer ataque se dispararon 29 misiles y 28 drones de origen iraní contra ocho regiones. En el segundo, cuatro horas después, resultaron alcanzadas Leópolis e Ivano Frankivsk.
Estos bombardeos, ya muy cerca de los territorios defendidos por la OTAN, provocaron un nuevo sobresalto: un misil ruso sobrevoló durante casi un minuto territorio polaco. En todo momento sus radares lo tuvieron bajo control y lo hubieran derribado si hubiera supuesto un peligro para la población, según anunció su ministerio de
Defensa.
Ucrania hunde dos buques rusos en Sebastopol
La noticia del día no es que Rusia castigue a los civiles ucranianos, cosa que hace a diario desde hace más de dos años, sino que los misiles ucranianos han conseguido de nuevo alcanzar y dejar fuera de combate a dos buques de guerra rusos de la flota del Mar Negro que estaban en la base de Sebastopol, en la Crimea ocupada. Lo hizo con misiles Storm Shadow, que parecen indetectables por las defensas antiaéreas de los invasores.
Se trata del Yamal y el Azov, los dos últimos barcos de desembarco clase Ropucha de los cinco que le quedaban a Rusia en esa flota. Además, otros dos misiles alcanzaron el edificio de mando de la marina rusa y las pistas del aeropuerto de Belbek. Con estos ataques, Ucrania, que no tiene armada, ya ha conseguido hundir más del 25% de toda la flota rusa del mar Negro incluyendo su buque insignia, el Moskva, un golpe moral y militar de una magnitud enorme, ya sea con misiles o drones marinos.
La discusión derivó pronto hacia el terreno de las teorías conspirativas: una parte de los intervinientes sostuvo que el ISIS es una creación de Estados Unidos e Israel, y que sus atentados nunca alcanzan a sus supuestos patrocinadores. El contraargumento más repetido fue la lista de líderes del grupo eliminados por Washington desde 2006, empezando por Zarqawi, y las operaciones documentadas en 2016, 2019, 2021, 2022 y 2023. La hipótesis de la manipulación externa se sostiene sobre la ausencia de ataques yihadistas contra territorio estadounidense o israelí, no sobre pruebas verificables.
¿Cuánto tiempo puede sostener el Kremlin una versión que sus propios servicios de inteligencia recibieron por escrito y desestimaron?