Un infarto, un foro señalado y la teoría de que la pantalla mata
César Garrido, conocido en el circuito del póker como Cesardeljuego, falleció de un infarto a los 46 años. La noticia la confirmó el propio circuito CNP, donde fue director de torneo entre 2012 y 2015 y donde propuso buena parte de las normas que todavía se aplican. Hasta ahí, un obituario. El problema es que, en el espacio donde se comentó la noticia, la conversación derivó hacia algo más incómodo: la tesis de que fue el propio entorno digital el que lo mató. «El foro mata», escribió quien abrió el asunto, convencido de que la exposición prolongada a ese ecosistema convierte a la gente en alguien huraño, negativo y de mal humor.
La afirmación es tajante y el cuerpo la matiza. Porque el mismo autor del mensaje reconoce que conocía a Garrido desde hacía más de diez años y que era un participante positivo que aportaba. El cambio, sostiene, llegó después de la pandemia: ahí se volvió extremadamente negativo y tóxico, y culpa de ello tanto al entorno como a un tercero al que señala con insistencia. La acusación no tiene más respaldo que su propia percepción. No hay informe médico, no hay diagnóstico, no hay nada. Solo una sensación compartida por varios.
Un infarto a los 46 no lo firma una página web
Conviene decirlo pronto: un infarto no se contrae leyendo. La causa médica es la que es y no la fija un panel de mensajes. Lo que sí se puede discutir es el efecto del entorno en la salud mental de quien lo habita a diario, y ahí el material se vuelve más interesante. Varios intervinientes describen el espacio como un lugar que potencia lo peor de cada casa: endofobia, irritabilidad, una tendencia a ver escoria por todas partes. Uno lo compara con un patio de cárcel. Otro recomienda no entrar nunca bajo los efectos del alcohol, y asegura que más de uno ha acabado durmiendo en comisaría.
Frente a eso, la réplica más repetida es de sentido común: existe el mundo real, existe el botón de desconectar, y nadie obliga a nadie a quedarse. «Si sabes que esto es un foro de internet, la influencia maligna en tu cerebro puede terminar con un Log Off y ya», resume una voz. Y añade un matiz que duele: Garrido convivía allí porque le gustaba, no en vano pasó años. Frivolizar con su muerte, dicen, es lo único realmente obsceno de todo esto.
El perfil del que se va y no vuelve
Hay un patrón que se repite en los testimonios y que merece más atención que la teoría del foro asesino. Varias personas describen a conocidos que dejaron de escribir de un día para otro. Uno de los mensajes más llamativos habla de un tal Luis, descrito como alguien muy puesto en política de control mundial, que avisó de que si dejaba de escribir era porque lo habían liquidado. Lleva un año sin dar señales. Su cuenta sigue activa. No publica.
Ese tipo de relato, el del desaparecido voluntario que se convierte en mártir de una conspiración, es moneda común en estos entornos. Otra intervención directamente atribuye la muerte a geoingeniería, ondas sónicas, radiofrecuencia y acoso coordinado, y sostiene que se está asesinando a mucha gente en todo el mundo. No hay una sola prueba de nada de eso. Es el tipo de afirmación que en un foro se lanza sin coste y que en un artículo hay que etiquetar como lo que es: una creencia sin respaldo.
El veneno que inmuniza
No todo es duelo y sospecha. Una de las intervenciones más citadas propone una lectura darwinista del asunto: esto es como el veneno, hay que inoculárselo en dosis pequeñas para hacerse inmune. Quien escribe asegura que él ya es mentalmente indestructible. Otro añade que aquí se viene ya dañado de casa, que el foro es donde uno se lame las heridas y se mete morfina, y que la morfina engancha. El daño, concluye, se hizo fuera.
La tesis de la responsabilidad individual tiene su versión más cínica: la gente normal está en las redes sociales, aquí solo entra quien ya venía roto. Y una versión más práctica: usar la herramienta de ignorar de vez en cuando deja el lugar bastante potable. Con sus gilipolleces, sí, pero también con gente ocurrente, con humor y con hilos que hacen reflexionar sobre economía, política o filosofía.
Qué se sabe del fallecimiento y qué no
El comunicado del circuito es la única fuente sólida del asunto: César Garrido, director de torneo entre 2012 y 2015, fallecido de un infarto. El pésame oficial destaca su papel en la redacción de normas que aún se usan. A partir de ahí, el resto es ruido. Se especula con que era conocido en el mundo del póker más allá de su faceta de jugador, con que viajaba por torneos, con si estaba vacunado o no, con la nacionalidad de su mujer y con si dejó hijos. Nada de eso está confirmado en el material.
Hay incluso quien bromea con que se lo jugaba al póker y quien suelta que, con estos datos, la migración interior debería ser masiva. La conversación se cierra sin consenso. Con un dato que descoloca: el hombre al que se acusa de haber matado un foro murió, según el comunicado, de un infarto. Y con una predicción con reservas: mientras existan espacios sin moderación real, habrá quien los habite hasta quemarse y quien salga de ellos convencido de que le salvaron la vida.