El Frente Amplio se ha quedado estrecho (Rosa Martínez en Vozpópuli)

El Frente Amplio se ha quedado estrecho (Rosa Martínez en Vozpópuli)
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y los Comuns anunciaron el 12 de octubre de 2026 su propuesta de que Ada Colau sea candidata a la Presidencia del Gobierno en las elecciones del 29 de noviembre. Podemos respondió al día siguiente que no se integra en ese Frente Amplio y que ya tiene un acuerdo con Esquerra Republicana.

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Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y los Comuns anunciaron el 12 de octubre de 2026 su propuesta de que Ada Colau sea candidata a la Presidencia del Gobierno en las elecciones del 29 de noviembre. Podemos respondió al día siguiente que no se integra en ese Frente Amplio y que ya tiene un acuerdo con Esquerra Republicana.

La izquierda española ha conseguido algo que parecía difícil: montar un Frente Amplio en el que no cabe todo el mundo. O, para ser exactos, caben todos, siempre que entren por la puerta que les indiquen y acepten sentarse donde les digan. El lunes, Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y los Comuns anunciaron que quieren a Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno en las elecciones del 29 de noviembre. Y, como son gente integradora, invitaron a Podemos a sumarse al proyecto. «Aquí no sobra nadie», dijeron. Un mensaje precioso, sobre todo porque llevaban días discutiendo quién debía encabezar la candidatura y todavía no habían aclarado ni por qué circunscripción se presentaría Colau. Primero elegimos a la futura presidenta y luego ya veremos dónde le ponemos la papeleta. Tampoco vamos a perder la perspectiva por un detalle administrativo.

La respuesta de Podemos: acuerdo con ERC y primarias propias

La respuesta de Irene Montero llegó el martes y fue bastante clara: no. Podemos no se integrará en el Frente Amplio. Tiene ya un acuerdo con Esquerra Republicana y piensa trabajar con Gabriel Rufián. Eso sí, también ha invitado a los partidos del Frente Amplio a incorporarse a ese acuerdo. De modo que tenemos dos grupos de personas llamándose por teléfono para decirse exactamente lo mismo: «Venid con nosotros». Y los dos convencidos de que están haciendo un esfuerzo generosísimo por la unidad.

A mí esto me recuerda a esas familias que llevan tres meses intentando organizar la comida de Navidad. Una propone celebrarla en su casa, la otra dice que mejor en la suya, una tercera exige que el menú sea vegetariano y al final terminan todos comiéndose el turrón solos en su sofá, convencidos de que la culpa es de los demás. La diferencia es que una discusión familiar no suele acabar en el Congreso de los Diputados. Aunque escuchando algunas sesiones, tampoco estoy del todo segura.

Hay, además, un pequeño asunto con la candidata. Ada Colau había explicado que solo aceptaría encabezar el Frente Amplio si se conseguía una candidatura unitaria de toda la izquierda, incluido Podemos. Los cuatro partidos la han propuesto igualmente y Podemos ya ha dicho que no piensa entrar. No sé si van a convencer a Montero, a convencer a Colau o a buscar una tercera persona a la que todavía no hayan convencido de nada. Lo que sí sé es que queda un par de días para que termine el plazo de inscripción de coaliciones y están discutiendo quién tiene que cruzar el pasillo para sentarse junto al otro.

Primarias abiertas para unos y pacto político para otros

Montero, por su parte, insiste en que la fórmula adecuada para escoger una candidatura común son unas primarias abiertas, que Podemos propone celebrar el 14 y el 15 de octubre. Es una defensa estupenda de la participación democrática. Pero resulta curioso que para ponerse de acuerdo con Rufián haya bastado un pacto político y que para ponerse de acuerdo con los antiguos compañeros de coalición resulte imprescindible organizar una votación. Supongo que la democracia interna tiene sus particularidades, dependiendo de quién pretenda quedarse con el puesto.

El acuerdo con ERC, por cierto, tiene su propia originalidad. Podemos no competirá en Cataluña y apoyará allí a la candidatura republicana. A cambio, Rufián participará en actos de campaña con Montero fuera de Cataluña. Todo perfectamente razonable como estrategia electoral. Menos razonable resulta venderlo como un paso decisivo hacia una unidad a la que, de momento, no se han incorporado los partidos con los que Podemos tendría que compartir papeleta en buena parte de España. Y tampoco olvidemos que los Comuns, uno de los integrantes del Frente Amplio, compiten electoralmente con ERC en Cataluña. Así que eso de que nos juntemos todos tiene letra pequeña.

Frenar a la derecha mientras se discute quién manda

Lo más divertido es escucharles hablar de la responsabilidad histórica del momento. Hay que frenar a la derecha, evitar la dispersión del voto, responder a las necesidades de la gente y estar a la altura de las circunstancias. Estoy de acuerdo en una cosa: ponerse de acuerdo es complicado. Pero quizá no sea muy tranquilizador que quienes aspiran a gobernar un país no sean capaces de decidir, entre cuatro organizaciones y otra invitada, quién manda, dónde se presenta y en qué mesa van a sentarse. Y eso que todavía no les han pedido que aprueben unos presupuestos.

El viernes sabremos cuántas papeletas ha conseguido producir este formidable ejercicio de generosidad. Puede que todavía alcancen un acuerdo. En política se han visto reconciliaciones más improbables, especialmente cuando hay escaños de por medio. Pero si terminan presentándose por separado, espero que al menos dejen de explicarnos que el problema de España es la falta de unidad. Porque ellos han demostrado tener una idea muy precisa de lo que significa: todos juntos, sí, pero detrás de mí.

Datos clave
  • Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y los Comuns propusieron el 12 de octubre de 2026 a Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno para las elecciones del 29 de noviembre.
  • Podemos rechazó el 13 de octubre de 2026 integrarse en el Frente Amplio y mantiene su acuerdo con Esquerra Republicana y Gabriel Rufián.
  • Podemos propone primarias abiertas para elegir candidatura común los días 14 y 15 de octubre de 2026.
  • El plazo de inscripción de coaliciones electorales terminaba el viernes siguiente a la propuesta, según el texto.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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El Frente Amplio se ha quedado estrecho​

14/10/2026

Rosa Martínez-Vozpópuli​

  • Lo más divertido es escucharles hablar de la responsabilidad histórica del momento

La izquierda española ha conseguido crear un Frente Amplio en el que no cabe todo el mundo. O, para ser exactos, caben todos, siempre que entren por la puerta que les indiquen y acepten sentarse donde les digan. A mí me parece un éxito extraordinario, porque no es fácil inaugurar una coalición electoral mientras los invitados te responden que no van a entrar, que muchas gracias, pero que prefieren que salgas tú y vayas a la suya.

El lunes, Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y los Comuns anunciaron que quieren a Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno en las elecciones del 29 de noviembre. Y, como son gente integradora, invitaron a Podemos a sumarse al proyecto. «Aquí no sobra nadie», dijeron. Un mensaje precioso, especialmente porque llevaban días discutiendo quién debía encabezar la candidatura y todavía no habían aclarado ni por qué circunscripción se presentaría Colau. Primero elegimos a la futura presidenta y luego ya veremos dónde le ponemos la papeleta. Tampoco vamos a perder la perspectiva por un detalle administrativo.

Esfuerzo generoso​

La respuesta de Irene Montero ha llegado este martes y ha sido bastante clara: no. Podemos no se integrará en el Frente Amplio. Tiene ya un acuerdo con Esquerra Republicana y piensa trabajar con Gabriel Rufián. Eso sí, también ha invitado a los partidos del Frente Amplio a incorporarse a ese acuerdo. De modo que tenemos dos grupos de personas llamándose por teléfono para decirse exactamente lo mismo: «Venid con nosotros». Y los dos convencidos de que están haciendo un esfuerzo generosísimo por la unidad.

A mí esto me recuerda a esas familias que llevan tres meses intentando organizar la comida de Navidad. Una propone celebrarla en su casa, la otra dice que mejor en la suya, una tercera exige que el menú sea vegetariano y al final terminan todos comiéndose el turrón solos en su sofá, convencidos de que la culpa es de los demás. La diferencia es que una discusión familiar no suele acabar en el Congreso de los Fruta. Aunque escuchando algunas sesiones, tampoco estoy del todo segura.

Hay, además, un pequeño asunto con la candidata. Ada Colau había explicado que solo aceptaría encabezar el Frente Amplio si se conseguía una candidatura unitaria de toda la izquierda, incluido Podemos. Los cuatro partidos la han propuesto igualmente y Podemos ya ha dicho que no piensa entrar. No sé si van a convencer a Montero, a convencer a Colau o a buscar una tercera persona a la que todavía no hayan convencido de nada. Lo que sí sé es que queda un par de días para que termine el plazo de inscripción de coaliciones y están discutiendo quién tiene que cruzar el pasillo para sentarse junto al otro.

La letra pequeña​

Montero, por su parte, insiste en que la fórmula adecuada para escoger una candidatura común son unas primarias abiertas, que Podemos propone celebrar el 14 y el 15 de octubre. Es una defensa estupenda de la participación democrática. Pero resulta curioso que para ponerse de acuerdo con Rufián haya bastado un pacto político y que para ponerse de acuerdo con los antiguos compañeros de coalición resulte imprescindible organizar una votación. Supongo que la democracia interna tiene sus particularidades, dependiendo de quién pretenda quedarse con el puesto.

El acuerdo con ERC, por cierto, tiene su propia originalidad. Podemos no competirá en Cataluña y apoyará allí a la candidatura republicana. A cambio, Rufián participará en actos de campaña con Montero fuera de Cataluña. Todo perfectamente razonable como estrategia electoral. Menos razonable resulta venderlo como un paso decisivo hacia una unidad a la que, de momento, no se han incorporado los partidos con los que Podemos tendría que compartir papeleta en buena parte de España. Y tampoco olvidemos que los Comuns, uno de los integrantes del Frente Amplio, compiten electoralmente con ERC en Cataluña. Así que eso de que nos juntemos todos tiene letra pequeña.

Frenar a la derecha​

Lo más divertido es escucharles hablar de la responsabilidad histórica del momento. Hay que frenar a la derecha, evitar la dispersión del voto, responder a las necesidades de la gente y estar a la altura de las circunstancias. Estoy de acuerdo en una cosa: ponerse de acuerdo es complicado. Pero quizá no sea muy tranquilizador que quienes aspiran a gobernar un país no sean capaces de decidir, entre cuatro organizaciones y otra invitada, quién manda, dónde se presenta y en qué mesa van a sentarse. Y eso que todavía no les han pedido que aprueben unos presupuestos.

El viernes sabremos cuántas papeletas ha conseguido producir este formidable ejercicio de generosidad. Puede que todavía alcancen un acuerdo. En política se han visto reconciliaciones más improbables, especialmente cuando hay escaños de por medio. Pero si terminan presentándose por separado, espero que al menos dejen de explicarnos que el problema de España es la falta de unidad. Porque ellos han demostrado tener una idea muy precisa de lo que significa: todos juntos, sí, pero detrás de mí.
 
Después del auge populista podemita (y para lo que han quedado) las cosas vuelven a su cauce, a lo que era izquierda unida, la verdadera izquierda cuyo ideario obrero ha desaparecido para defender preocupaciones más acuciantes como las abusa de las gallinas o la identidad sensual de las personas transenstran de género fluido. Han vuelto a sus 4 o 5 escaños de media y esto de concurrir en coalición es solo un intento más de estirar el chicle para sacar unos cuantos sillones para sus dirigentes que puedan seguir comprando chaletazos.

De esa amalgama de posturas, ¿qué puede salir que beneficie al votante? Si es la torre de babel y cualquier acuerdo se pioletea.
 
 
Colau y Rufián de cabezas de lista a una candidatura nacional. Está claro que necesita todos los votos de izquierdas y ha creado ese engendro para lograrlo.
 

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