El PNV pide la Presidencia del Congreso por investir a Feijóo
¿Puede Feijóo ser presidente del Gobierno con el respaldo del PNV? Sobre el papel, la operación encajaba: los nacionalistas vascos y Coalición Canaria se sentaban a negociar la investidura a cambio de tres cosas —la Presidencia del Congreso, dinero para sus regiones y un veto sin matices a Vox en el Ejecutivo—. Eso es lo que publicaron
elEconomista y otros medios, y eso es lo que puso patas arriba la conversación. El punto ciego apareció enseguida:
sin los votos de Vox, el PP no suma. Y Vox no estaba por la labor de ponerle la alfombra.
Qué pide el PNV a cambio de apoyar la investidura
El paquete que se atribuye a los vascos tiene tres patas: la Presidencia de la Cámara Baja, partidas de dinero para su comunidad y la salida de Vox del Consejo de Ministros. Quien defiende la operación insiste en el precio:
lo que reclama el PNV saldría más barato que los fondos que ERC y Bildu exigieron a Sánchez en negociaciones anteriores, aunque no se haya publicado una cifra concreta que permita comparar partida a partida y comprobar el cálculo.
La letra pequeña, en cambio, no convence a todo el mundo. Hay quien repasa las informaciones publicadas y no encuentra ni rastro de la negociación con Coalición Canaria, y quien sostiene que el relato se apoya en piezas sin confirmar. Es el fogonazo clásico: un Gobierno de perfil bajo, mayoría frágil y un socio que ya ha enseñado la factura antes de firmar nada.
¿Por qué Vox impide que los números sumen?
Porque hay dos vetos cruzados y ninguno piensa ceder. Vox no votará al PNV para presidir el Congreso y el PNV no aceptará gobernar con Vox ni sostener un Ejecutivo con Vox sentado en la mesa. En medio, un detalle que se repite en los reproches:
Vox ha amenazado al PNV en sede parlamentaria, lo que convierte cualquier negociación en un ejercicio de equilibrismo.
A una parte del análisis el reparto le parece grotesco. El PNV tiene
cinco escaños, suficientes para reclamar la Presidencia de la Cámara Baja pero no para decidir una investidura; la comparación que más se repite es que Vox maneja unas diez veces más votos y se vería votando a un grupo de cinco diputados para presidir el Congreso. Otros responden que el veto a Vox es la única forma de que el PP no arrastre su discurso hasta Euskadi y Cataluña, donde le cierra todas las puertas. Un Gobierno que dependiera de Vox desde fuera, con el partido en la oposición pero la mano en la puerta, es el escenario que más se cita al hablar de inestabilidad.
El riesgo real para el PNV: perder el Gobierno de Euskadi
Aquí está el argumento que más pesa en contra de la operación. El PNV gobierna Euskadi en coalición con el PSOE desde 2020. Si en Madrid le entrega la Presidencia al PP, deja en el aire su propio Ejecutivo autonómico, porque el PSOE tiene la llave de esa coalición y no tendría demasiados motivos para sostenerla después de una jugada así.
El calendario tampoco ayuda. Las encuestas que se citan apuntan a Bildu asomándose a la primera posición y a un PSOE que se ha acercado al PNV, de modo que un giro en Madrid podría pagarse caro en las urnas vascas. Solo que la extrapolación tiene trampa: en las autonómicas las tres provincias pesan igual y Álava no arrastra el peso reducido que tiene en unas generales. Con ese matiz, el trasvase de votos queda bastante más abierto de lo que sugiere el titular.
¿Habrá moción de censura a mitad de legislatura?
Es el escenario que dibujan quienes ven inviable el pacto: no un Gobierno estable, sino una cuenta atrás. Un Ejecutivo de mayoría mínima aguantaría hasta que Sánchez intentara tumbarle con una moción de censura, y esa amenaza formaría parte del cálculo desde el primer día. La hipótesis que más circula es la del doble cobro:
el PNV sacaría dinero a Feijóo ahora y volvería a sacárselo a Sánchez en 2025. Quien la defiende la llama jugada maestra; quien la sufre, la peor noticia posible para el país.
Por qué se habla de repetición electoral
Porque nadie da por cerrada la legislatura. En los cálculos que se cruzan aparecen octubre y diciembre como meses posibles para volver a las urnas, y la sensación de bloqueo alimenta esa salida. También hay un fondo de escepticismo que no distingue colores: gane quien gane, sostiene una parte del análisis, el ciudadano de a pie pierde igual. La diferencia entre un Gobierno corto y unas elecciones anticipadas se reduce a quién aguanta antes la presión.
Al cierre de esta discusión, Vox no había votado la investidura, el PP pedía revisar el recuento y Feijóo contaba con su grupo y poco más. Un Gobierno con la Presidencia del Congreso en manos de cinco diputados vascos, Vox fuera y una moción de censura en el guion no es un Gobierno: es una cuenta atrás. Estable, lo que se dice estable, no suena.