IRPF en USA y España: por qué el 22% frente al 45% engaña
Un contribuyente soltero que gane 90.000 dólares tributa en
Estados Unidos por el tramo del 22%. El mismo sueldo, convertido a euros y declarado en España, cae en el tramo del 45%. La comparación circula como prueba definitiva de que aquí se exprime al trabajador y allí se le deja respirar. El problema no es el dato: es todo lo que el dato deja fuera.
Tramos federales frente a tramos estatales y autonómicos
El impuesto federal sobre la renta de 2023 arranca en el 10% hasta 11.000 dólares para declaraciones individuales, sube al 12% hasta 44.725, al 22% hasta 95.375 y alcanza el 37% a partir de 578.125. En España, la escala estatal y autonómica combinada empieza en el 19% hasta 12.450 euros, pasa al 24%, al 30%, al 37% entre 35.200 y 60.000 euros y llega al 45% entre 60.000 y 300.000. Sobre el papel, un salario de 40.000 euros soporta aquí un tipo marginal del 37%; en Estados Unidos, uno equivalente se queda en el 22%. La brecha es real y es grande.
Lo que la foto fija no muestra es la segunda capa. En Estados Unidos el impuesto federal convive con el estatal y, en su caso, el local, que se liquidan en la misma declaración. Algunos estados no aplican gravamen sobre la renta; otros añaden varios puntos al marginal. La comparación de un solo nivel contra un sistema completo es, cuando menos, tramposa.
El coste real de vivir en Estados Unidos: sanidad, universidad e IBI
La sanidad aparece en cada tramo de la conversación. Hay quien sostiene que un seguro familiar completo puede costar unos 500 dólares al mes con salarios altos, y quien responde que esa cifra corresponde a pólizas básicas con copagos elevados: la insulina puede salir por unos 200 dólares mensuales y una enfermedad autoinmune por 400 o 500. La horquilla de primas que se maneja va de 190 a 314 dólares según edad y categoría del plan. El Gobierno subvenciona a unidades familiares con ingresos anuales entre 14.400 y 70.000 dólares, umbral que se duplica si trabajan dos personas.
A eso se suma la universidad, con matrículas que pueden alcanzar los 50.000 dólares anuales, y el impuesto sobre bienes inmuebles, que ronda el 1% del valor de la vivienda. En España ese recibo es sensiblemente menor, aunque la presión total, sumando cotizaciones, no queda tan lejos como sugiere el titular del 22% contra el 45%.
El tipo marginal no es el tipo que pagas
Aquí está el error de bulto que recorre toda la discusión. Un salario de 40.000 euros no soporta un 37% de retención: el tipo efectivo se queda alrededor del 19% en IRPF, que sube a algo menos del 26% si se añaden las cotizaciones sociales. Confundir el marginal con el medio multiplica artificialmente la factura fiscal española y hace lo propio, en sentido contrario, con la estadounidense.
La comparación honesta exige sumar federal, estatal, local, sales tax, sanidad, educación y patrimonio. Y aun así queda coja: los salarios estadounidenses presentan una dispersión enorme. La media cae muy por encima de la mediana, y hay enfermeros que cobran 55.000 dólares junto a otros que superan los 115.000, camioneros con 130.000 a base de doblar jornadas y limpiadores con 30.000. Una media alta no describe a nadie en concreto.
Impuestos invisibles y el debate sobre los servicios públicos
El sales tax estatal, equivalente al IVA, se mueve en torno al 5% y rara vez supera el 7%, frente al tipo general español. El IBI estadounidense es más alto, pero su base catastral suele quedar un 30% por debajo del valor real y su incremento anual está limitado. Cada pieza mueve la balanza en una dirección distinta.
El fondo del asunto no es fiscal, es de modelo. Una parte del análisis sostiene que en Estados Unidos se paga mucho y se recibe poco en servicios públicos; otra responde que la sanidad y la universidad privadas son mejores y que el salario cualificado compensa con creces. Los cálculos completos, partida a partida, dan diferencias que sorprenden en ambos sentidos.
Con estos mimbres, la conclusión depende de dónde pongas el corte: en el marginal, en el tipo efectivo o en la factura total de vivir. ¿Cuál de los tres debería decidir a qué país te mudas?