El INE confirma el éxodo de 2.500 chinos de España en tres meses
Que España ya roza los 50 millones de habitantes gracias a la inmigración es un mantra repetido hasta la saciedad. Menos repetido: más de 2.500 ciudadanos chinos han salido del país en un solo trimestre, según el INE. El dato cae como un canario amarillo en la mina del relato demográfico: ¿problema económico de fondo o simple mudanza estacional?
La economía como principal sospechosa
La información publicada por elEconomista apunta en una dirección clara: el empeoramiento de la calidad de vida de parte de los hogares en España. El PIB crece en términos brutos, pero el PIB per cápita, los salarios y el poder adquisitivo no siguen el mismo camino. El comercio, además, se transforma con rapidez. Los bazares y establecimientos tradicionales, arraigados durante tres décadas, ven cómo el modelo de negocio se agota. No ayuda que la economía china tampoco atraviese su mejor momento: si el país de origen va mal y el de acogida se estanca, la lógica del emigrante se invierte.
Agosto, el gran confundidor
Hay una corriente escéptica que pide calma. Tres meses coincidiendo con el verano pueden dar una lectura distorsionada: agosto no es buen mes para medir salidas, porque el turismo y los desplazamientos temporales ensucian la estadística. La interpretación estacional no anula la económica; la enriquece, pero obliga a esperar al siguiente trimestre para saber si la salida fue una mudanza de verano o el principio de una tendencia. Algunos comerciantes citan alquileres de 6.000 euros mensuales en locales que hacen inviable el negocio tradicional.
¿Estamos ante la primera fuga de una comunidad que durante años se consideró de las más arraigadas? El INE ha puesto el termómetro. La fiebre real aún no la hemos medido.