El INE lo confirma: más de 2.500 chinos se van de España en solo tres meses y la economía es la explicación más probable a esta salida

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Que España ya roza los 50 millones de habitantes gracias a la inmigración es un mantra repetido hasta la saciedad. Menos repetido: más de 2.500 ciudadanos chinos han salido del país en un solo trimestre, según el INE. El dato cae como un canario amarillo en la mina del relato demográfico: ¿problema económico de fondo o simple mudanza estacional?

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El INE lo confirma: más de 2.500 chinos se van de España en solo tres meses y la economía es la explicación más probable a esta salida​

  • La marcha podría ser resultado de varios factores económicos
  • El empeoramiento de la calidad de vida de parte de los hogares en España
  • La rápida transformación del comercio también podría ser una razón
(imagen visible para usuarios registrados)Un bazar chino en España. Foto de Alamy.

14/08/2026 - 7:34
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El crecimiento demográfico de España en los últimos años ha sido relativamente intenso gracias a la inmi gración. El país ya roza los 50 millones de habitantes, lo que está ayudando a impulsar la economía en agregado del país. Dentro de este dato global hay matices. La economía crece de forma bruta, pero el PIB per cápita, los salarios, el poder adquisitivo y las condiciones económicas de los hogares están estancadas en el mejor de los casos. Esta situación está provocando que parte de los forasteros que ya estaban en España hayan comenzado a marcharse. El ejemplo más llamativo es el de los rumanos (ya se han marchado más de 200.000), pero hay otros movimientos menos llamativos y más pequeños que también podrían estar revelando que algo está pasando en la economía de España. Otro trimestre más se han marchado de España varios miles de ciudadanos chinos. Esta afirmación cuantitativa carece de una explicación única y absoluta, pero se pueden intentar buscar algunos razonamientos o argumentos que justifiquen este movimiento. Todo hace indicar que el deterioro de las condiciones económicas para los hogares, el cambio acelerado que está sufriendo la economía y el comercio, junto al crecimiento económico de china, podrían esta detrás de esta marcha de ciudadanos chinos que ya no tienen sitio en un modelo productivo y económico que no les compensa.

Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística en la Estadística Continua de Población hace tan solo unos días revelan que entre abril y junio (ambos inclusive) se marcharon de España 2.700 chinos de España. De este modo, los chinos vuelven a situarse una vez más entre las 10 nacionalidades que lideran las salidas del país. La nota de prensa del INE no ofrece explicaciones cualitativas a este fenómeno, se limita simplemente a exponer los fríos datos en los que también se destaca que la población en España alcanzó los 49,8 millones de habitantes. La población de España crece aunque una parte de los extranjeros que llevan años en España hayan comenzado a marcharse.

Aunque correlación no supone causalidad, lo cierto es que la 'economía' de los chinos en España está cambiando a un ritmo acelerado y como toda transición siempre hay ganadores y perdedores. La fuerte irrupción de Temu, Amazon y similares ha dejado en un segundo plano a los bazares chinos. Al mismo tiempo, los restaurantes de comida china que llegaron a 'plagar' las calles de grandes ciudades o incluso pueblos (hace 20 o 30 años si había algún restaurante exótico en la España vaciada ese siempre era un chino) han ido perdiendo espacio ante la llegada de comida de todo el mundo. De una forma sencilla y entendible se puede decir que en los pueblos el kebab o la hamburguesa han sustituido a la comida china.

A todo lo anterior hay que sumarle el empeoramiento de las condiciones económicas a nivel de hogar de España. Los salarios reales (descontando la inflación) han crecido solo un 2,7% en los últimos 30 años, según datos de la OCDE. Al mismo tiempo, el precio de la vivienda está aumentando a doble dígito, con una revalorización de más del 80% desde 2015, a nivel nacional, según datos del INE. Todo ello se une a una situación fiscal de la economía frágil ante unas pensiones que cada vez copan una mayor parte del gasto público, dejando menos espacio para financiar los servicios clave o incentivar el crecimiento económico. Todo hace indicar que el trabajador (ya sea autónomo o asalariado) va a tener que sumir una carga cada vez mayor del gasto en los próximos años. Estas expectativas podrían también estar animando a un mayor número de forasteros que llevan años establecidos en España a buscar fuera un futuro mejor o incluso volver a su país. El crecimiento económico de China duplica el de España, mientras que la renta per cápita crece tres veces más rápido en el gigante asiático.

Pese a todo, buena parte de los chinos buscan renovar su actividad económica para intentar permanecer en España. Los autónomos de nacionalidad china están reorientando sus negocios hacia actividades del sector servicios. Tras más de 20 años contribuyendo a la economía española, especialmente en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), ante la desaparición del comercio tradicional, los emprendedores chinos "se han reinventado" y en los últimos diez años se han ido adaptando a las nuevas tendencias del consumo en España, según explicaban desde EuropaPress en un reportaje que abordaba este cambio de los negocios chinos. Sin embargo, en estos giros copernicanos o transiciones siempre hay quien se queda en medio o no puede adaptarse. Estos son los chinos que estarían abandonando España.

Se ha podido observar en los últimos años cómo han aparecido otro tipo de establecimientos con actividades diferentes, pero muchas veces regentados por los antiguos dueños. Desde espacios especializados en uñas, hasta tiendas de moda, restaurantes de sushi, comercios tecnológicos o bares de comida típica española son algunos de los negocios que parecen dominar ahora entre la población que proviene de China. También los almacenes de logística y alimentos que proveen a todos esos negocios.

"Ante la desaparición del pequeño comercio tradicional, que ha afectado también a los negocios de autónomos de origen chino, estos se han visto obligados a readaptarse y reinventarse. En lugar de seguir con la misma fórmula, han sabido orientar sus esfuerzos hacia el sector servicios, que es ahora el principal ámbito donde están consolidándose las nuevas actividades económicas", subrayaba hace unos meses en un comunicado el presidente de UPTA, Eduardo Abad. En medio de esta reinvención no todos han logrado triunfar o no todos han tenido la capacidad económico o la habilidad para encontrar un nuevo hueco en el tejido productivo actual.

¿Dónde están yendo esos chinos?​

Estos chinos que se marchan podrían estar retornando a su propio país. A falta de datos oficiales y públicos es necesario realizar un ejercicio de análisis que pueda explicar con cierta coherencia lo que está sucediendo. Desde el periódico China Daily aseguraban hace unos meses que una parte de los chinos que se marcharon hace años estaban volviendo al país para aprovechar el boom de la economía y los lazos familiares que aún tenía. El gran retorno chino, lo denominan.

El think Tank China Academy coincide y destaca que el desencanto con la vida en algunos países occidentales está llevando a un número creciente de emigrantes chinos a plantearse el regreso a su país después de años, e incluso décadas, viviendo en el extranjero. El fenómeno se está haciendo cada vez más visible en las redes sociales chinas, donde proliferan contenidos sobre la 'migración de retorno' y el desencanto con destinos que anteriormente se presentaban como modelos de calidad de vida, éxito económico y libertad.

Al mismo tiempo, China ya no es la misma. El gigante asiático es un país que está a punto de entrar en los estándares de una economía desarrollada, con una renta per cápita que ya roza los 15.000 dólares, la economía presenta muchos indicadores relacionados con la calidad de vida que alcanzan y en muchos casos superan a los de algunos países europeos. Además, aunque los salarios siguen siendo más bajos en general, la tasa de paro se sitúa en el 5%, la mitad que en España. No solo eso, también los lazos familiares y las diferencias culturales llevan a muchos chinos a regresar.

Según China Academy, entre las razones aparecen la soledad, las dificultades de integración y la percepción de que algunos servicios públicos occidentales funcionan peor de lo esperado. El factor económico y profesional también pesa en la decisión. Algunos de los retornados perciben que China ofrece ahora oportunidades tecnológicas y científicas que no existían cuando emigraron. El retorno, sin embargo, no se presenta como una vuelta a un paraíso. Algunos entrevistados por esta plataforma añaden como motivos el deterioro que perciben en la seguridad, el elevado coste fiscal o la preocupación por el futuro de sus descendientes. China es un país relativamente seguro, donde algunos servicios como la educación o la sanidad han mejorado sobremanera en las últimas décadas.

Pese a todo, esta pequeña marcha de ciudadanos chinos de España es solo un dato aislado por ahora. Un pequeño flujo frente a un stock de 209.000 chinos que permanecen en España según los propios datos del INE. Desde que se publica esta estadística, el número de chinos en España no ha parado de aumentar, aunque es cierto que en los últimos años ya se atisbaba una ralentización notable. La economía de España crece con intensidad, crea mucho empleo y es, en términos agregados, el motor de crecimiento de Europa en estos momentos. Pero a nivel 'micro' o de economía individual, el avance es prácticamente nulo en los últimos años, es el reflejo del bajo crecimiento de la productividad que ha coincidido en el rápido encarecimiento de la vivienda y otros bienes y servicios básicos. Por ello, la economía española resulta cada vez un poco menos atractiva para parte de los forasteros que llevan aquí ya varios años.
 
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Que haya 5 peluquerías, 10 de uñas y 20 bazares por calle pagado incluso alquileres de 6.000 € como el que tengo cerca, que ya ves la cantidad de productos a 1€ que hay que vender al día solamente para quedarte a 0.

No... No tiene nada que ver.

Ellos consumen 0 de las empresas del españolito medio.

Trayendo sus productos para vender al doble, arruinando todo el comercio de ciudades enteras porque tienes a todas las marujas que no salen de sus comercios. Años y ni una sola palabra en español, todo el santo día tirando gargajos al suelo.

0 vida en el barrio

0 contacto con la población.

0 uso y promoción de la cultura española.

Y 100 % enganchados a los casinos y sus casas de apuestas de manera enferma incluso quedándose ya dormir a los pies de una máquina que les vaya a dar un puñado de euros (un amigo trabaja reparando y vaya historias cuenta)
 
Si ya hay 50 M de españoles y "españoles" y antes de toda esta oleada turística 40M, mínimo tienen que haber 15 20M de foráneos y eso sin contar a los que han nacido aquí que cuentan como españoles.

Yo sinceramente no creo que seamos más de 25M de españoles de verdad.
 

El INE lo confirma: más de 2.500 chinos se van de España en solo tres meses y la economía es la explicación más probable a esta salida​

  • La marcha podría ser resultado de varios factores económicos
  • El empeoramiento de la calidad de vida de parte de los hogares en España
  • La rápida transformación del comercio también podría ser una razón
(imagen visible para usuarios registrados)Un bazar chino en España. Foto de Alamy.

14/08/2026 - 7:34
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El crecimiento demográfico de España en los últimos años ha sido relativamente intenso gracias a la inmi gración. El país ya roza los 50 millones de habitantes, lo que está ayudando a impulsar la economía en agregado del país. Dentro de este dato global hay matices. La economía crece de forma bruta, pero el PIB per cápita, los salarios, el poder adquisitivo y las condiciones económicas de los hogares están estancadas en el mejor de los casos. Esta situación está provocando que parte de los forasteros que ya estaban en España hayan comenzado a marcharse. El ejemplo más llamativo es el de los rumanos (ya se han marchado más de 200.000), pero hay otros movimientos menos llamativos y más pequeños que también podrían estar revelando que algo está pasando en la economía de España. Otro trimestre más se han marchado de España varios miles de ciudadanos chinos. Esta afirmación cuantitativa carece de una explicación única y absoluta, pero se pueden intentar buscar algunos razonamientos o argumentos que justifiquen este movimiento. Todo hace indicar que el deterioro de las condiciones económicas para los hogares, el cambio acelerado que está sufriendo la economía y el comercio, junto al crecimiento económico de china, podrían esta detrás de esta marcha de ciudadanos chinos que ya no tienen sitio en un modelo productivo y económico que no les compensa.

Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística en la Estadística Continua de Población hace tan solo unos días revelan que entre abril y junio (ambos inclusive) se marcharon de España 2.700 chinos de España. De este modo, los chinos vuelven a situarse una vez más entre las 10 nacionalidades que lideran las salidas del país. La nota de prensa del INE no ofrece explicaciones cualitativas a este fenómeno, se limita simplemente a exponer los fríos datos en los que también se destaca que la población en España alcanzó los 49,8 millones de habitantes. La población de España crece aunque una parte de los extranjeros que llevan años en España hayan comenzado a marcharse.

Aunque correlación no supone causalidad, lo cierto es que la 'economía' de los chinos en España está cambiando a un ritmo acelerado y como toda transición siempre hay ganadores y perdedores. La fuerte irrupción de Temu, Amazon y similares ha dejado en un segundo plano a los bazares chinos. Al mismo tiempo, los restaurantes de comida china que llegaron a 'plagar' las calles de grandes ciudades o incluso pueblos (hace 20 o 30 años si había algún restaurante exótico en la España vaciada ese siempre era un chino) han ido perdiendo espacio ante la llegada de comida de todo el mundo. De una forma sencilla y entendible se puede decir que en los pueblos el kebab o la hamburguesa han sustituido a la comida china.

A todo lo anterior hay que sumarle el empeoramiento de las condiciones económicas a nivel de hogar de España. Los salarios reales (descontando la inflación) han crecido solo un 2,7% en los últimos 30 años, según datos de la OCDE. Al mismo tiempo, el precio de la vivienda está aumentando a doble dígito, con una revalorización de más del 80% desde 2015, a nivel nacional, según datos del INE. Todo ello se une a una situación fiscal de la economía frágil ante unas pensiones que cada vez copan una mayor parte del gasto público, dejando menos espacio para financiar los servicios clave o incentivar el crecimiento económico. Todo hace indicar que el trabajador (ya sea autónomo o asalariado) va a tener que sumir una carga cada vez mayor del gasto en los próximos años. Estas expectativas podrían también estar animando a un mayor número de forasteros que llevan años establecidos en España a buscar fuera un futuro mejor o incluso volver a su país. El crecimiento económico de China duplica el de España, mientras que la renta per cápita crece tres veces más rápido en el gigante asiático.

Pese a todo, buena parte de los chinos buscan renovar su actividad económica para intentar permanecer en España. Los autónomos de nacionalidad china están reorientando sus negocios hacia actividades del sector servicios. Tras más de 20 años contribuyendo a la economía española, especialmente en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), ante la desaparición del comercio tradicional, los emprendedores chinos "se han reinventado" y en los últimos diez años se han ido adaptando a las nuevas tendencias del consumo en España, según explicaban desde EuropaPress en un reportaje que abordaba este cambio de los negocios chinos. Sin embargo, en estos giros copernicanos o transiciones siempre hay quien se queda en medio o no puede adaptarse. Estos son los chinos que estarían abandonando España.

Se ha podido observar en los últimos años cómo han aparecido otro tipo de establecimientos con actividades diferentes, pero muchas veces regentados por los antiguos dueños. Desde espacios especializados en uñas, hasta tiendas de moda, restaurantes de sushi, comercios tecnológicos o bares de comida típica española son algunos de los negocios que parecen dominar ahora entre la población que proviene de China. También los almacenes de logística y alimentos que proveen a todos esos negocios.

"Ante la desaparición del pequeño comercio tradicional, que ha afectado también a los negocios de autónomos de origen chino, estos se han visto obligados a readaptarse y reinventarse. En lugar de seguir con la misma fórmula, han sabido orientar sus esfuerzos hacia el sector servicios, que es ahora el principal ámbito donde están consolidándose las nuevas actividades económicas", subrayaba hace unos meses en un comunicado el presidente de UPTA, Eduardo Abad. En medio de esta reinvención no todos han logrado triunfar o no todos han tenido la capacidad económico o la habilidad para encontrar un nuevo hueco en el tejido productivo actual.

¿Dónde están yendo esos chinos?​

Estos chinos que se marchan podrían estar retornando a su propio país. A falta de datos oficiales y públicos es necesario realizar un ejercicio de análisis que pueda explicar con cierta coherencia lo que está sucediendo. Desde el periódico China Daily aseguraban hace unos meses que una parte de los chinos que se marcharon hace años estaban volviendo al país para aprovechar el boom de la economía y los lazos familiares que aún tenía. El gran retorno chino, lo denominan.

El think Tank China Academy coincide y destaca que el desencanto con la vida en algunos países occidentales está llevando a un número creciente de emigrantes chinos a plantearse el regreso a su país después de años, e incluso décadas, viviendo en el extranjero. El fenómeno se está haciendo cada vez más visible en las redes sociales chinas, donde proliferan contenidos sobre la 'migración de retorno' y el desencanto con destinos que anteriormente se presentaban como modelos de calidad de vida, éxito económico y libertad.

Al mismo tiempo, China ya no es la misma. El gigante asiático es un país que está a punto de entrar en los estándares de una economía desarrollada, con una renta per cápita que ya roza los 15.000 dólares, la economía presenta muchos indicadores relacionados con la calidad de vida que alcanzan y en muchos casos superan a los de algunos países europeos. Además, aunque los salarios siguen siendo más bajos en general, la tasa de paro se sitúa en el 5%, la mitad que en España. No solo eso, también los lazos familiares y las diferencias culturales llevan a muchos chinos a regresar.

Según China Academy, entre las razones aparecen la soledad, las dificultades de integración y la percepción de que algunos servicios públicos occidentales funcionan peor de lo esperado. El factor económico y profesional también pesa en la decisión. Algunos de los retornados perciben que China ofrece ahora oportunidades tecnológicas y científicas que no existían cuando emigraron. El retorno, sin embargo, no se presenta como una vuelta a un paraíso. Algunos entrevistados por esta plataforma añaden como motivos el deterioro que perciben en la seguridad, el elevado coste fiscal o la preocupación por el futuro de sus descendientes. China es un país relativamente seguro, donde algunos servicios como la educación o la sanidad han mejorado sobremanera en las últimas décadas.

Pese a todo, esta pequeña marcha de ciudadanos chinos de España es solo un dato aislado por ahora. Un pequeño flujo frente a un stock de 209.000 chinos que permanecen en España según los propios datos del INE. Desde que se publica esta estadística, el número de chinos en España no ha parado de aumentar, aunque es cierto que en los últimos años ya se atisbaba una ralentización notable. La economía de España crece con intensidad, crea mucho empleo y es, en términos agregados, el motor de crecimiento de Europa en estos momentos. Pero a nivel 'micro' o de economía individual, el avance es prácticamente nulo en los últimos años, es el reflejo del bajo crecimiento de la productividad que ha coincidido en el rápido encarecimiento de la vivienda y otros bienes y servicios básicos. Por ello, la economía española resulta cada vez un poco menos atractiva para parte de los forasteros que llevan aquí ya varios años.
El INE no refleja la realidad. Hay cientos de miles de chinos y jamás dejará de haberlos
 
Los meses previos al Covirk, cerraron varios bares y tenderetes que había por mi zona y desaparecieron. ¿Intuición o información?.
El caso es que los chinos son muy agudos, nos podemos echar a temblar...
 

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