Atropello mortal en la A4: el conductor, en libertad provisional
¿Cómo es posible que un conductor que se lleva por delante a un militar atrapado en el arcén de la A4 termine en libertad provisional? La respuesta tiene un clásico: el fallecido no habría señalizado su avería. El juez no aprecia riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas, y el caso queda aparcado como homicidio imprudente.
La baliza y el positivo toxicológico
Mientras la familia del militar espera, en la causa pesa el detalle de la baliza. Hay quien sostiene que la víctima no la colocó, e incluso se llega a hablar de una “señal GPS” como si el coche averiado tuviera que emitir una baliza como un Boeing. Las primeras informaciones apuntan además a un positivo toxicológico, pero el juez, según el manual de toda la vida, mantiene la presunción de inocencia y no ve motivos para la prisión provisional. Con un buen letrado, el asunto se queda en un atenuante.
La escala penal: de 1 a 4 años y a casa
En España, un atropello con resultado de muerte se clasifica casi siempre como homicidio imprudente. La pena oscila entre 1 y 4 años, y con atenuantes como la falta de baliza o la supuesta culpa de la víctima rara vez se alcanza la prisión efectiva. La prisión provisional queda reservada para quien huye o puede destruir pruebas. Si el conductor se queda en el lugar, el juez no suele dar el paso. El resultado: casos que duelen más por su simbolismo que por su consecuencia penal.
La asignatura pendiente: más pruebas, menos interpretaciones
La discusión de fondo apunta a la falta de grabaciones. Una dash cam obligatoria o más cámaras de tráfico permitirían saber quién iba al volante y a qué velocidad, en lugar de depender de atenuantes discutibles. Se recuerdan episodios en los que no se practicó la prueba de sangre a conductores implicados en accidentes mortales, y otros en los que la extracción llegó tarde. La investigación recae en la Guardia Civil, que a menudo identifica al titular del vehículo en lugar de al conductor.
La próxima vez, que el que pare el coche en la A4 se lleve también una dash cam, un chaleco con trazador GPS y, sobre todo, el número de un letrado penalista. El triángulo de emergencia, visto lo visto, es lo de menos.