Un bocata de choped y un yogur de marca: el menú que retrata el operativo de Ceuta
La noticia divulgada por El Faro de Ceuta sobre el menú que reciben policías y militares desplegados en la ciudad ha encendido una discusión incómoda. Sobre el papel, una ración de bocata de choped, un yogur de marca y poco más no parece propia de un cuerpo que está soportando una presión migratoria constante. El detalle ha convertido la alimentación de las fuerzas de seguridad en un asunto de dignidad y de imagen, más allá del simple valor nutricional.
El análisis de las reacciones muestra dos corrientes. Una sostiene que el menú es un síntoma de desprecio hacia quienes ejecutan sobre el terreno políticas que la clase política decide en la distancia. La otra, más pragmática, considera que ventilar estas quejas en público daña la imagen del cuerpo y que las críticas deberían canalizarse internamente. Entre medias, algún observador señala que el yogur es de marca, como si ello desmontara la acusación de racaneo: quizá no todo el suministro es de pésima calidad, solo la parte principal.
El episodio deja en el aire una pregunta que no es menor: si este es el trato que reciben quienes están en primera línea, ¿qué puede esperar el conjunto de los servicios públicos? La discusión se queda, de momento, en el sarcasmo y en la ironía, pero la imagen de un policía comiendo choped mientras se le pide contener una frontera no debería resultar natural.