Por qué no encuentras un gasolina de 150 CV por menos de 10.000€
Hay un comprador con el dinero preparado y ningún coche que comprar. Busca un gasolina matriculado a partir de 2003, con al menos 150 CV y menos de 200.000 kilómetros. Está dispuesto a pagar
10.000 euros y asume de antemano que tendrá que pasar por chapa y pintura: solo pide una mecánica que aguante años. Lleva meses sin encontrar una unidad decente y, mientras tanto, tira de coches familiares y de autobús.
Su diagnóstico se repite en buena parte de la conversación: el problema no es de precio, es de oferta.
No se vende caro: es que nadie vende. Y cuando aparece algo, suele estar tan castigado que no compensa. Su plan B es jugársela con una unidad de 250.000 kilómetros y esperar que no reviente.
El coche de 2003 a 2010 se ha vuelto un activo que no se suelta
La explicación más repetida apunta al propio producto. «La gente se ha dado cuenta de que los coches de 2000-2010 son por lo general bastante rocas y que no tienen tantas pijadas electrónicas como los de ahora». Menos mecatrónica, menos averías caras, más vida útil percibida que la de un modelo recién matriculado.
A eso se suma el precio del coche nuevo: en el hilo se cifran entre
20.000 y 30.000 euros los modelos actuales, que muchos consideran menos duraderos, de modo que conservar el de casa sale gratis. El parque envejece por decisión de sus dueños. La comparación con Cuba se cuela sola: quien la trae sostiene que estas unidades van a valer todavía más, no menos.
Diésel sí, gasolina no: el mercado se ha partido en dos
Según el combustible, la cosa cambia. En diésel hay bastante más movimiento, y hay quien lo considera incluso una buena compra en modelos anteriores a 2006. El comprador del caso lo descarta: hace pocos kilómetros, quiere un coche con buen sonido y mira de reojo el futuro regulatorio de la tecnología.
El choque de argumentos está servido. Unos sostienen que un motor diésel dura más porque gira a menos revoluciones y lleva desarrollos más largos; otros responden con gasolinas que superan los 400.000 kilómetros sin despeinarse y recuerdan que también hay gasóleos que se rompen. Nadie mueve la posición.
¿Cuántos kilómetros aguanta un gasolina de segunda mano?
Más de los que sugiere el mercado. Los casos que se cruzan en la conversación van de un
Audi A3 de 2006 atmosférico con 308.000 kilómetros a un Corolla 1.6 con 600.000, pasando por un Prius de 2006 con 425.000 que lleva casi tres años sin pisar el taller. También se citan berlinas de gasolina con 800.000 kilómetros y un Mazda 6 con 400.000, lleno de bollos pero con el motor sin un ruido.
Enfrente, los partidarios del gasóleo esgrimen un Golf 1.9 TDI de 2007 con 247.000 kilómetros al que el propio concesionario recomendó no deshacerse, y varios Kadett y R21 por encima de los 300.000. La conclusión que se impone: el mantenimiento pesa más que el combustible elegido.
El anuncio que no se vende y la compraventa que llama
El mercado tiene un segundo problema: los intermediarios. «Ahora cualquiera que pone un anuncio de un coche medio interesante recibe una llamada de flexicar ofreciéndole comprarlo por un poco menos del precio de venta entre particulares», se sostiene en la conversación. Después, esos coches reaparecen sumando varios miles de euros, a veces sin revisar.
Para el comprador, la alternativa es blindarse: comprobar el kilometraje con herramientas como CARFAX, exigir facturas de las piezas cambiadas y desconfiar por igual de particular y de compraventa. Su resumen es que el mercado está roto por los dos lados: ni se vende ni se compra, salvo la ganga esporádica. Hay unidades que llevan más de seis meses anunciadas sin que nadie las toque.
Y mientras, un usuario del foro ofrece su Mercedes S 350 de 2008 con 160.000 kilómetros, un solo dueño y a toda prueba, y un coche de casi 25 años con más de 300.000 kilómetros se anuncia por 8.000 euros. Con estos mimbres, el precio del gasolina usado no va a bajar por arte de magia.