Coches de segunda mano: con 5.000 euros ya no hay nada decente
Comprar un coche de segunda mano con 5.000 euros es hoy una misión casi imposible. El mercado se ha vuelto orate: coches con 15 años y 200.000 kilómetros se pagan a precio de oro, y antes de 2020 esos mismos vehículos se vendían por 1.000 euros. Pero no todo está perdido si se sabe qué buscar y se acepta que la estética es lo último.
El mercado del usado se ha vuelto un campo de minas
La escasez de oferta es el problema de fondo. Antes existía una clase media que cambiaba de coche cada pocos años por capricho, y eso alimentaba un mercado de usados con unidades decentes. Ahora la mayoría de la gente no suelta su coche hasta que pint, así que lo que llega al mercado son trastos revisados con alambre para aguantar hasta que se acabe la garantía. El resultado: por 3.000-5.000 euros solo se encuentran coches con más de 20 años y 350.000 kilómetros, o unidades que son una lotería.
Qué coche comprar con 5.000 euros: las opciones reales
A pesar del panorama, hay consenso en que existen algunas opciones si se prioriza la fiabilidad y el uso. Para un 95% de conducción por autovía, se recomienda un sedán diésel de gama alta, que se deprecia más y es más cómodo. Modelos como el Toyota Avensis, el Volvo S80 o el Peugeot 508 con motor 1.6 HDI aparecen como referencias. También se mencionan el Mazda 6, el Ford Mondeo o el Citroën C5. Eso sí, todos con etiqueta B como mínimo, porque sin ella no se puede circular por las grandes ciudades.
La fiabilidad como criterio: japoneses vs alemanes
La discusión sobre qué motor elegir es intensa. Hay quien defiende los diésel antiguos del grupo VAG, como el 1.9 TDI, que con 25 años y 250.000 kilómetros sigue funcionando como el primer día. Otros apuestan por los japoneses atmosféricos de gasolina, como Toyota o Mazda, que son eternos. Se cita el caso de un coche de 26 años con turbo que nunca ha necesitado cambiar el turbo, lo que desmonta el mito de que el turbo es frágil.
La guerra de las carrocerías: SUV vs sedanes
La carrocería también genera controversia. Los sedanes de tres volúmenes están mal vistos por las nuevas generaciones, pero son más aerodinámicos, silenciosos y cómodos, y además se pueden regatear porque tienen menos mercado. En cambio, los SUV, que están de moda, pesan más, consumen más, tienen mayor centro de gravedad y son más lesivos en atropellos. Hay quien los elige solo porque le cuesta sentarse y levantarse, pero eso no es un argumento técnico.
El mercado seguirá tensionado mientras la oferta no se recupere. Quien tenga prisa pagará de más; quien espere, quizá encuentre una ganga, pero no será fácil. La clave está en no dejarse llevar por la estética y en revisar el coche mecánicamente antes de comprar.