El número de personas que ni trabajan ni buscan un empleo supera los 17,4 millones

Personas mayores y jóvenes esperando en una calle española ilustran el récord de población inactiva según la EPA
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

España no tiene un problema de paro. Tiene un problema de gente que ha salido del mercado laboral y no tiene previsto volver. Al inicio de 2026, la población inactiva —personas de 16 o más años que ni trabajan ni buscan empleo— supera los 17,4 millones, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE. La cifra ha crecido en la última década más que la de parados y la de ocupados.

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La transformación que está experimentando el país en el plano social y en el demográfico también se hacen notar en una de las estadísticas que más desapercibida pasa dentro del INE: la población inactiva. El número de personas que no tienen trabajo ni buscan encontrarlo ha crecido en la última década más que el de parados u ocupados y al inicio de 2026 supera los 17,4 millones, de acuerdo con la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE.

Esta variable recoge a todas las personas con más de 16 años y por tanto, en edad de trabajar, que se encuentran en esta situación. Por eso, el aumento de la población que tiene más de 65 años es uno de los factores que más contribuye a explicar este fenómeno, junto al hecho de que la etapa formativa de los jóvenes cada vez se extiende por más años y que, sobre todo los menores de 19 años, no se plantean dejarlos por comenzar en un empleo.

El grupo de las personas que superan los 70 años es el más mayoritario y supera los siete millones, sin embargo, el mayor incremento porcentual de la última década se da entre los más jóvenes. Ahora hay un 23% más de chicos y chicas con edades comprendidas entre los 16 y 19 años que al ser encuestados por Estadística responden estar fuera del mercado laboral. Una variable que responde a la reducción que ha experimentado el abandono escolar tras la crisis financiera de 2008.


No obstante, al poner el foco en la evolución experimentada en el último año, la cohorte que muestra un mayor incremento es la de los jóvenes con edades comprendidas entre los 25 y los 29 años. Son un 12% más que los anotados entre enero y marzo del 2025, casi 470.000 y la mayoría de ellos explican que están cursando estudios superiores. Este avance gana mucha distancia a cualquier otro tipo de variación, ya que los mayores de 65 años solo aumentan un 4% en este año.

El sondeo elaborado de forma trimestral por el Insituto Nacional de Estadística no desgrana más esta información, pero los datos parecen apuntar a que se trata de perfiles que han terminado una carrera universitaria y están cursando un título de Máster o posgrado. El motivo es que 41.000 de ellos se declaran como desanimados, una etiqueta que utiliza la EPApara señalar a las personas que estarían dispuestas a empezar a trabajar pero que no lo buscan activamente.

Esta cifra solo se ve superada en la franja de edad que va de los 55 años en adelante, etapa previa a la jubilación en la que se concentra el desempleo de larga duración. Esta situación también se refleja entre los que se califican como desanimados, puesto que dejaron de buscar de empleo por perder la esperanza de encontrar uno. Más de 125.000 afirmaban estar disponibles si surgía un empleo y 63.000 haber abandonado la búsqueda por desánimo.


Todo ello compone la otra cara de la moneda del crecimiento que está experimentando la población española, que podría llegar a los 50 millones de personas antes de que termine la década, gracias a unos flujos migratorios por el momento compensan la caída de la natalidad. La tasa de actividad española se mantiene ligeramente por debajo de la media europea, 74,9% frente al 75,6% arrojado por Eurostat. No obstante, el organismo estadístico de la Unión Europea excluye a los mayores de 65 años a la hora de aportar esta variable, por lo que el problema se concentra en la población que estando cerca de alcanzar la edad de jubilación se ha visto expulsada del mercado laboral.

Este mismo año, España ha alcanzado por primera vez los 35 millones de personas que trabajan o que buscan un puesto de trabajo, es decir, activas. Un hito alcanzado a comienzos del ejercicio en un contexto de empleo récord, con más de 22 millones de ocupados y en el que el desempleo se sitúa, en promedio, en los niveles de 2008. La llegada de más de medio millón de forasteros al año en los últimos años ha contribuido a llegar a esta cifra, que en los próximos meses se verá engrosada por el proceso de regularización de forasteros llevado a cabo a las puertas del verano.

Desde 2022, la incorporación de mano de obra extranjera ha sido clave para la economía española, hasta el punto de explicar la mitad del crecimiento del PIB en los últimos tres años, según Funcas, o el 40% de acuerdo con las estimaciones publicadas por BBVA Research. Estas personas han permitido cubrir las demandas de trabajadores que tenían las empresas y ensanchar el potencial productivo del país, no obstante, el envejecimiento de la población tanto nacional como extranjera persiste como uno de los principales problemas que condicionarán el desempeño de la economía.

Es por ello que el Gobierno ya ha anunciado que pondrá en marcha un nuevo plan de choque dirigido al desempleo juvenil y de larga duración, con el objetivo de movilizar a estos parados hacia la economía activa y evitar que puedan acabar desanimados o dejen de buscar un empleo de forma activa.

 
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¿No buscan o no encuentran? Hay una gran diferencia.

Más de 17 millones de personas no trabajan.

Opción A: No trabajan, no quieren.

Opción B: No trabajan porque no encuentran. La situación en este país es complicada y los pocos trabajos que hay tienen unos salarios bajos.

Con la opción A, el gobierno se pone medallas porque dicen que hay mucho trabajo en España, pero la gente no quiere remar. Vamos, que el gobierno se quita las culpas.

Veréis muchos titulares con la opción A, pero la realidad es la opción B, lo que ocurre es lo que te ocultan.
 
El trabajo te tiene que buscar a ti, no tú al trabajo... Mal empezamos si cualquier trabajador tiene que ir vendiendo sus servicios, como si algo hubieran perdido.

Pero han normalizado esa actitud de demandante. Que luego te coge un emprendedor de esos y con la necesidad que llevas en la cara te ponen fino.

Es como el otro, que sale los fines de semana a buscar novias; luego bastante poco les pasa, eso no se busca, eso se encuentra.
 
Última edición:
El trabajo te tiene que buscar a ti, no tú al trabajo... Mal empezamos si cualquier trabajador tiene que ir vendiendo sus servicios, como si algo hubieran perdido.

Pero han normalizado esa actitud de demandante. Que luego te coge un emprendedor de esos y con la necesidad que llevas en la cara te ponen fino.

Es como el otro, que sale los fines de semana a buscar novias; luego bastante poco les pasa, eso no se busca, eso se encuentra.
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Siempre me he preguntado por qué el ritual de humillación de tener que venderse.

Buscar trabajo debería ser eficaz: me apunto en el gobierno y éste se encarga de encontrarlo, aunque no digo que no hayan de haber entrevistas o pruebas, eso sí, las pruebas deberían ser pagadas.
 
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Siempre me he preguntado por qué el ritual de humillación de tener que venderse.

Buscar trabajo debería ser eficaz: me apunto en el gobierno y éste se encarga de encontrarlo, aunque no digo que no hayan de haber entrevistas o pruebas, eso sí, las pruebas deberían ser pagadas.

Es algo tan obvio, que no haría falta ni explicarlo. Pero claro, hemos pasado de clase trabajadora, a trabajadores sin clase.

De eso se trata, de crearles la necesidad de buscar-venderse-exponerse, en la debilidad-necesidad de la selva del mercado laboral.

Todos los trabajos decentes te buscan ellos a ti. Lo otro es venderse... Cuando estábamos en el colegio-barrio, aparecía alguien necesitando trabajadores para el verano-sustitución-ofrecimiento, nada de buscar...

Por no hablar de aquellos que estaban haciendo una ingeniería-informática, etc. Y aparecían las buenas empresas con esos contratos guapos, y con todo el poder-control-negociación en manos de los trabajadores.

En fin, qué tiempos tan malos para ser trabajador...
 
Última edición:
La economía española es un desastre en que las esperanzas de los jóvenes son cobrar un sueldo bajo durante toda su vida y enfrentarse a unos precios en constante aumento.

O cambiamos de modelo productivo (que es como decir que creamos un modelo productivo, pues carecemos de él) o vamos a una situación muy complicada.
 
El objetivo de trabajar debe ser que a cambio tengas una vida digna. En España eso no ocurre. Por tanto la consecuencia natural es no trabajar.

Y sí, España crea riqueza y sube el PIB, exactamente igual que ocurría en las plantaciones de algodón en Virginia en 1840. Cuando tienes esclavos es fácil crear riqueza. El problema es que en España cada vez más esclavos se dan cuenta del engaño y pasan del sistema.
 
QUIEN IBA A DECIR QUE VISTO EL NIVEL DE VIDA Y VISTO EL COSTE DE TODO Y SIN OLVIDAR EL SAQUEO FISCAL

LA GENTE NO IBA A QUERER JUGAR A SAQUEAME TODO LO QUE SUDO DURAMENTE DURANTE 6 MESES AL AÑO, PARA EL BIEN DE LA CLASE POLITICA Y DE SUS FUNCIONARIOS, LANGOSTAS PELO BROCOLIS Y PAGUITEROS
 

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