El País publica una guía para desmontar bulos en la cena de Nochebuena
El grupo PRISA ha lanzado una videoguía con argumentos para rebatir las supuestas mentiras que los cuñados reaccionarios sueltan en las cenas navideñas. El material, difundido en redes, aborda el feminismo, el coche eléctrico, la DANA de Valencia y hasta la gestión de los bosques. La iniciativa llega después de que en 2024 el Gobierno ya repartiera un manual para periodistas con instrucciones sobre cómo cubrir la inmigración. Ahora el destinatario es el ciudadano de a pie, ese que en Nochebuena se sienta frente a un familiar que no comulga con la agenda oficial.
El vídeo se presenta como una herramienta de pedagogía contra la desinformación, pero la elección del formato —una suerte de catecismo audiovisual— ha levantado ampollas. La guía no se limita a aportar datos: indica al espectador qué debe pensar y cómo debe argumentar. Es la diferencia entre informar y adoctrinar, y esa línea, en un medio que se dice independiente, es cada vez más difusa.
Los bulos que la guía pretende desmontar
El contenido aborda cuatro frentes. En feminismo, rebate la idea de que las mujeres están sobrerrepresentadas en según qué ámbitos. En coche eléctrico, sale al paso de los argumentos sobre su viabilidad económica y medioambiental. Sobre la DANA de Valencia, combate las teorías que circulan en redes sobre la gestión de la catástrofe. Y en materia forestal, desmonta la creencia de que limpiar la vegetación de los ríos previene inundaciones.
La selección no es casual. Son exactamente los temas que monopolizan las conversaciones de sobremesa en España desde hace años.
La guía convierte la cena de Nochebuena en un campo de batalla cultural, y lo hace con la venia de un medio que presume de pluralidad.
La respuesta: entre el cachondeo y la denuncia
La reacción no se ha hecho esperar. Buena parte de los lectores ha recibido el vídeo con burla. Se ha señalado que el canal acumula tres millones de suscriptores pero no alcanza los 50 'me gusta' en el vídeo, lo que sugiere un rechazo masivo disimulado por la plataforma. Otros han recordado que
Noruega, puesta como ejemplo de transición ecológica, es uno de los mayores exportadores de hidrocarburos de Europa, un detalle que la guía omite convenientemente.
Hay quien sostiene que la guía es una versión simplificada del argumentario que el Gobierno distribuye a los medios afines. La sincronización de mensajes —el mismo enfoque en La Sexta, Antena 3, El Periódico y 20minutos— se interpreta como una prueba de orquestación.
Once principios de propaganda socialista, ironizan algunos, citando el manual clásico.
El manual que ya existía para periodistas
No es la primera vez que el Ejecutivo intenta marcar el relato. En 2024, el Gobierno publicó una guía para periodistas sobre cómo informar acerca de la inmigración, con recomendaciones explícitas sobre el lenguaje. Aquel documento fue criticado por su sesgo y por tratar a los profesionales como menores de edad. La nueva videoguía extiende esa lógica al público general:
ya no se trata de orientar a la prensa, sino de decirle al ciudadano qué debe responder en su propia casa.
La diferencia es de grado, no de fondo. El objetivo es el mismo: controlar la narrativa en un momento en que las encuestas y las conversaciones cotidianas escapan a su influencia.
¿Es esto periodismo o militancia?
La pregunta planea sobre todo el asunto. Un medio puede y debe combatir bulos, pero hacerlo mediante un vídeo que dicta argumentos y ridiculiza al discrepante no es periodismo, es activismo.
El País ha pasado de informar sobre los bulos a fabricar un manual de instrucciones para la guerra cultural.
La ironía es que la guía acusa a los cuñados de repetir mantras, mientras ella misma es un compendio de mantras. La diferencia es que unos se repiten en la barra de un bar y otros se emiten desde un plató con financiación pública.
El pronóstico
Cabe esperar que este tipo de productos se multipliquen. La proximidad de las elecciones y la pérdida de influencia de los medios tradicionales empujan a PRISA a redoblar su apuesta por el contenido de combate.
La guía no busca convencer a un cuñado, sino blindar a los convencidos. Y en esa trinchera, el diálogo es lo primero que se pierde.
Lo que no está claro es si el espectador medio —ese que enciende la tele mientras pela gambas— tiene ganas de que le den instrucciones. La experiencia dice que no.