El Papa pide a Putin parar la guerra y el Vaticano tiembla
El Papa Francisco ha pedido a Vladímir Putin que detenga la guerra en Ucrania, y la jerarquía católica no lo tiene nada claro con los ortodoxos. La petición llega después de que el Patriarca Kiril, cuyo padre supuestamente bautizó a Putin en tiempos soviéticos, haya llamado a los rusos a cerrar filas con el Kremlin y el Ejército ruso en su guerra santa contra el «Anticristo», es decir, contra el Gobierno ucraniano y sus patrocinadores occidentales. Para los ortodoxos rusos, el Anticristo es el propio Papa Francisco. El gesto del Pontífice, más que una bendición, parece un aviso.
El oro del Vaticano y la repatriación de activos
El Vaticano está bañado en oro. Sus utensilios de comer están bañados en oro. Si algo le preocupa al Papa, debe de ser chungo. La jerarquía católica lleva tiempo moviendo el culo para ordenar lo mejor posible todos los oros, bienes tangibles, documentos y dinero en los sótanos de Roma. Será que están avisaos y enteraos de que viene mascletá de la buena. La repatriación de activos al Vaticano no es un rumor: es una operación financiera en toda regla. ¿Para qué quiere Roma todo su oro de vuelta? Para pedirle cosas a los demás, según una de las lecturas que circulan.
La guerra santa de Kiril y el Anticristo
Kiril ha llamado a los rusos en sus homilías a cerrar filas con el Kremlin y el Ejército ruso en su guerra santa con el «Anticristo», es decir, con el Gobierno ucraniano y sus patrocinadores occidentales. Para los ortodoxos rusos, el Anticristo es el Papa Francisco. Lo de los cruzados no le gusta un pelo al Papa. Todo eran risas hasta que los rusos se cabrean. La deriva puede tomar al final una especie de guerra de religiones como en la antigüedad. Los rusos hace tiempo que han desempolvado una obra de la época de Stalin y la hacen circular por sus redes.
Putin, Altea Hills y la mansión que ya no se ve
Putin tiene una mansión en Altea Hills y venía todos los veranos. Dejaba mucho dinero. Este verano no hay ni rastro. Todo muy tranquilo. Putin no tendría huevos a atacar Alacant, es su segunda casa o era. La anécdota local contrasta con la retórica de guerra santa. Mientras el Patriarca habla de cerrar filas, el rastro del dinero ruso en la costa mediterránea se ha esfumado. ¿Se está gestando el segundo asalto sobre Kiev? La pregunta sobrevuela.
El Papa justifica la guerra y el miedo a la mascletá
El Papa dice que suministrar armas a Ucrania para la autodefensa es moralmente aceptable. No es exactamente un pacifista. Está avisando a Putin de que abandone las tierras que ha robado mediante genocidio y que acepte la paz devolviendo esas tierras a Ucrania. El Papa no se ha pronunciado con los bombardeos de Donbass y le importa una puta mierda lo que pasa en Yemen. Ucrania masacra regiones de su país. A ti eso te importa una mierda, verdad? Al Papa también. La doble vara de medir es el argumento más repetido.
San Alexander Nevski y la memoria de las cruzadas
San Alexander Nevski salvó a Rusia de una cruzada que hizo Roma contra ellos. Es uno de los grandes héroes de la historia rusa, y un héroe de verdad y no como el Cid que no dejó de ser un vil mercenario castellano. La memoria de las cruzadas sigue viva en la ortodoxia. Quien haya estado de postulante en conventos y monasterios tanto católicos como ortodoxos lo sabe: en los católicos hay monjes y frailes que vivían con una sobriedad y rectitud extrema e incluso masoquista en algunos casos y otros que vivían en una opulencia y nicolaísmo que daban vergüenza ajena. Los ortodoxos sin embargo vivían todos con rectitud y sobriedad pero sin masoquismo.
La realidad es que papafransisco, un hijo de la gran puta, es amiguete del puti. Le quiere hacer un favor. O eso dicen. Entre la juventud está pegando fuerte de nuevo. Lo radical cuando el postfranquismo era el ateísmo, ahora con el rojerío que hay en el país y el vacío existencial... pues imagínate. Todavía alguien le hace caso al payaso este? Ya ni los Cucktólicos se lo toman en serio, pero como son Cucks te lo negarán. La guerra viene como resultado de invadir Crimea y no pasar nada. ¿Por qué no hacerlo otra vez?