El parque eólico Ágata: un proyecto rechazado y la zona que arde en Ávila
El Parque eólico Ágata, proyectado en 2023 entre Ávila y Madrid, fue rechazado por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) en enero de ese mismo año. Ahora, la zona donde pretendía instalarse está siendo pasto de las llamas. La coincidencia temporal y geográfica ha reavivado el debate sobre la relación entre los proyectos energéticos y los incendios forestales.
Los datos del proyecto y su rechazo
Green Capital Development promovía un parque de 110 MW con 19 aerogeneradores de más de 200 metros de altura, ubicados principalmente en el municipio abulense de Peguerinos. La infraestructura de evacuación cruzaba hacia Madrid, afectando áreas protegidas como la IBA “El Escorial-San Martín de Valdeiglesias” y pinares del Bajo Alberche. La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del MITECO fue negativa: señalaba impactos graves sobre la avifauna, hábitats y el paisaje. El proyecto quedó paralizado.
La coincidencia que genera dudas
Este verano, los incendios han arrasado una zona que coincide parcialmente con el área afectada por el proyecto. Quienes defienden la tesis de la causalidad inversa apuntan que los parques eólicos, con sus caminos anchos y ausencia de vegetación, actúan como cortafuegos. De hecho, en un incendio en Zamora se observó que la zona del parque eólico quedó intacta mientras todo alrededor ardía. Pero también hay quien ve una mano interesada: que los fuegos se inicien para facilitar futuras instalaciones de renovables, como se ha apuntado en el caso de una planta solar aprobada un mes antes del incendio de El Cerro de Andévalo (Huelva), que calcinó 1.200 hectáreas.
Las dos versiones frente a frente
Por un lado, está la versión oficial que atribuye los incendios a causas naturales o humanas negligentes, y que niega cualquier relación con los proyectos energéticos. El argumento principal es que el parque eólico Ágata no llegó a construirse y está a varios kilómetros de las zonas quemadas. Por otro lado, crece la sospecha de que algunos incendios buscan despejar el terreno para proyectos renovables o para la explotación maderera. No hay pruebas concluyentes, pero el patrón se repite: proyectos rechazados y zonas que arden después.
Lo que no cuadra
La pregunta que nadie responde con datos es si el fuego es una coincidencia o una estrategia. Lo cierto es que los parques eólicos, con sus caminos, sí funcionan como barreras contra el fuego —como se ha visto en Zamora—, pero eso no explica por qué las llamas se concentran en las áreas donde había proyectos cancelados. La DIA negativa del Ágata no evitó que la zona ardiera. Y mientras tanto, el promotor original, Capital Energy, había anunciado una inversión de 132 millones y 500 empleos que se fueron al traste. ¿Casualidad? Quién sabe. Pero el escepticismo es sano.