Rallo divide el hilo mientras el bitcoin cae a 15.500 euros
El hilo arrastra la resaca de FTX y se engancha a una pelea nueva: el videocursillo del profesor Rallo. A partir de ahí, dos bandos se miran por encima del hombro. Unos leen cada caída del precio como sentencia. Otros, cada rebote como señal de vida. Y hay quien reconoce, sin más, que tiene a
medio hilo en ignorados.
Qué se ha sabido
El precio entra y sale de los
15.500 euros. Un participante dice que vende en ese entorno, apunta el número y, cuando baja un poco más, escribe que ha quedado «bien vendido». Otro avisa de que esto se va
«de cabeza a los 5 mil» y ofrece apostar. Más tarde, cuando el bitcoin recupera los
20.000 dólares, suelta que el payaso es otro. También se lee un
26.861,66 euros en plena subida.
Se cita al consejero delegado de JP Morgan con lo de los 21 millones y la foto de Satoshi riéndose de todos. Se enlaza
el país africano que retira el bitcoin como moneda de curso legal. Y se cuelga
la condena a cadena perpetua de un exfuncionario en China por corrupción y minería. Alguien ironiza con crear una moneda basada en el patrón aguacate.
Circula el vídeo del profesor
. El foro se parte con él. Unos lo defienden como quien por fin dice lo que todos piensan. Otros lo toman por una intervención más del vendedor de siempre. Un tercero solo ve el envoltorio y deja caer que la puesta en escena no ayuda. Uno apunta que el vídeo está pescando con mosca y no con cucharilla; otro le corrige con guasa.
En el capítulo regulatorio aparece MiCA: Europa ofrece un registro comunitario único y ya hay exchanges autorizados. El detalle se discute línea a línea. También entra el jefe de BlackRock llamando al bitcoin «oro digital». Y un robo a una plataforma deja una frase que resume el problema: en el mundo cripto todo es rastreable, pero no se sabe de quién es la cartera. Hay quien apunta que existen casi 600 exchanges en el mundo y que los bancos son miles; la comparación se repite varias veces.
Dónde está la bronca
La pelea central es Rallo. Una parte sostiene que el vídeo no explica nada, que mezcla consignas y que no se puede tomar en serio a quien habla sin saber. Otra le da la razón y usa sus palabras como aval. Encima, varios insisten en que el problema no es el dinero, sino quién lo maneja, y se van por las ramas de la política.
La segunda bronca es el dinero. Un bando insiste en que un banco que quiebra devuelve hasta
100.000 euros por el fondo de garantía y que un exchange no tiene nada parecido. El otro responde con el anonimato: que una cartera no pide documento, que el oro obliga a dar datos al venderlo y que ahí está la ventaja real. Un tercero añade que
sobre el papel la idea es buena y que el problema es que casi todo el que compra lo hace para revender más caro.
Está la bronca de siempre, la de los dos bandos que se llaman incrédulos y cuñados según el día. Y está la nueva: si el hilo sirve para algo o solo para acumular titulares. Alguien pide chincheta. Alguien pide que se cierre. Y alguien responde que se cerrará cuando el profesor de turno deje de decir cosas.
Qué cambia respecto a antes
Antes se discutía la promesa. Ahora se discute el mantenimiento. El fondo de garantía, MiCA, los exchanges autorizados, los robos de carteras, el registro comunitario: el vocabulario ya no es el del futuro, es el del papeleo.
Entra también la energía. Se repite que sin rentabilidad no habrá mineros, y con ellos se van las transacciones y la forma de sacar el dinero. Frente a eso, alguien calcula que el bitcoin solo aguanta porque hay quien mina por debajo del coste. Y hay quien remata: en el momento en que pidan prisión para los mineros, se acabó el circo.
Los que ya no creen
Un conocido contó que había perdido
60.000 euros con el bitcoin y que la culpa fue del coronavirus. Le contestaron con un chiste y ahí quedó. Otro recuerda que quien metió todos sus ahorros no estaba apostando, y que esa diferencia importa. Y aparece el que dice que de esto ya no se saca nada: que el dinero se hizo en 2016 y que el resto solo ha perdido.
También hay sitio para el que quiere comprobar su voto por la blockchain, para el que cree que el problema son los bancos y para el que no cree nada. El hilo sigue abierto y sin acuerdo.