El aceite de oliva virgen extra baja del 6,75 € al 6,35 € el litro
El precio del aceite de oliva virgen extra está cayendo y ya se nota en el estante. Un litro que rondaba los
6,75 € en Mercadona se ha visto por debajo de 6,50 € en otras cadenas, según cuentan los propios compradores, y uno de ellos dice haber visto la garrafa de tres litros a
5,80 €. El 7 de enero de 2025 el litro se despachaba a 6,35 € en Mercadona, según el seguimiento que hacen los propios compradores.
Nadie ha regalado nada. La caída llega por dos vías simultáneas: la cosecha nueva que empieza a entrar en las almazaras y las existencias de la campaña anterior que hay que colocar antes de que se queden viejas en el almacén.
Liquidar como sea, vienen a decir quienes sostienen que el movimiento es más comercial que agrícola.
¿Por qué baja el precio del aceite de oliva?
El argumento con más peso es de calendario: la campaña arrancó hace más de un mes y, según un participante, las previsiones apuntan a un aumento de cosecha en torno al
50%. Lo que se compra ahora, en buena parte, es aceite de la campaña pasada. No por eso es peor, solo más barato: el mercado descuenta ya lo que está por llegar.
La otra pata es el stock. Las tres campañas anteriores fueron consecutivas por encima de la media y cada una mayor que la anterior. La producción media europea de los últimos años se sitúa en
1.834 miles de toneladas, y después llegaron 1.920, 2.051 y una extraordinaria de 2.273. Con los depósitos a reventar, las almazaras necesitaban ingresar dinero y el precio al por mayor en Andalucía se fue a
2 euros. Esa resaca se sigue pagando ahora.
Los precios en origen que fijan el suelo del litro
El dato duro lo aporta la tabla de precios en origen del 8 de enero de 2025. El virgen extra picual cotizaba a
4,143 €/kg; el virgen, a 3,900; y el lampante, a 3,764. Llama la atención lo poco que separa a la mejor calidad de la peor: poco más de 24 céntimos por kilo entre el virgen extra y el virgen, y unos 38 céntimos entre el virgen extra y el lampante.
Entre ese precio en origen y lo que se paga en caja hay una diferencia de más de dos euros. Ahí viven el envasado, la distribución, la logística y el margen. Cuando el origen se mueve, el estante tarda en notarlo; cuando el estante baja, el origen ya lleva meses bajando. Es el orden natural de esta cadena.
El consumo que se rompió: airfryer y girasol alto oleico
Aquí está el daño real. Buena parte del consumo se ha reajustado a la baja y no por una cuestión de precios de un mes, sino de hábito. Hay quien ha pasado de gastar
ocho garrafas al año a dos, quien ha dejado de freír y solo aliña, y quien ha descubierto que para cocinar le sirve mejor el girasol alto oleico porque se pega menos.
La freidora de aire ha hecho el resto. Un aparato que asa en lugar de freír reduce drásticamente la cantidad de aceite que pasa por la cocina. Con ese cambio ya hecho, la vuelta atrás no es automática. Y sobre el consumo mundial pesa otro dato que se repite en el hilo: el aceite de oliva representaría apenas el
1% del total de aceites que se consumen en el planeta.
La trazabilidad del aceite, una sospecha sin auditar
Circula una corriente muy crítica con el etiquetado. Sostiene, sin aportar pruebas, que la trazabilidad del aceite no se audita con el rigor suficiente y que parte de lo que se vende como virgen extra de primerísima calidad podría no serlo. Es una acusación que se lanza al aire y que nadie ha demostrado.
En esa misma línea hay quien asegura que el buen virgen extra deja posos en el fondo de la botella durante el invierno y que, sin esos posos, el aceite no es auténtico. Tampoco eso tiene respaldo técnico en lo que se ha discutido. Lo que sí se lee en el hilo es que la desconfianza se ha instalado y que muchos compradores miran hoy la etiqueta con más recelo que hace cuatro años.
Aranceles de EEUU y el escenario bajista que falta
Queda una ficha por caer: los aranceles. Si Estados Unidos grava el aceite español, el producto tendrá que buscar salida por otras vías, con intermediarios extranjeros de por medio, y esa sobreoferta presionaría el precio a la baja en origen. Es el argumento que manejan quienes esperan ver el virgen extra mucho más barato de lo que está.
El escenario optimista habla de 4 €, incluso de 3 €. El pesimista recuerda que el aceite bueno de marca sigue a
9-10 € el litro y que lo que baja es el surtido de batalla. Entre ambos, un detalle que no encaja: en el origen, las calidades están casi pegadas. Si el virgen extra no vale mucho más que el lampante, el margen para que el de arriba se abarate solo es estrecho.
En el hilo se especula con que el litro siga bajando durante los próximos meses, empujado por la cosecha nueva y por un consumo que ya se ha desenganchado del hábito. Con reservas: los 4 € o incluso los 3 € que algunos auguran son todavía una previsión, no un hecho.